Una foto, ¿tiene que contar una historia?

In Tecnología y reflexiones by Carlos A. Oliveras18 Comments

Saludos fotográficos. Hoy planteo una cuestión que, como tantas otras, tenía casi olvidada, pero que me ha venido a la cabeza al ver el título de un vídeo en youtube.

Se trata de uno de tantos mantras fotográficos que a lo mejor es completamente falso, o completamente cierto, pero que parece dar que hablar por más años que pasen: ¿una foto debe contar siempre una historia? No hablo de una serie de imágenes, sino de una fotografía aislada. Y tampoco me refiero a una disciplina fotográfica particular: hay quien piensa que hasta la foto del DNI tiene que contar algo. Pero vayamos por partes.

Recuerdo una de las primera veces que tuve contacto con esta idea según la cual, toda foto (sea del tipo que sea) debe contar una historia. Fue hace más tiempo del que querría admitir, en un foro de fotografía donde la gente compartía fotos para que otros opinasen y se las valorasen, cosa que, en sí misma, ya sería tema para otra entrada, porque yo personalmente no le veo mucho sentido a que el primero que pase por ahí te salga con el lugar común de turno, tipo «yo la probaría en blanco y negro«, «me falta aire por arriba» o «me sobra suelo por abajo«. Pero bueno, como digo, eso es otro tema.

El asunto es que el random de turno puso la foto de un paisaje bastante cutre, y como de costumbre, se inició el desfile de tópicos como los ya mencionados: que si excelente composición, que si mejor en vertical, que si los tercios no sé qué, etc. Hasta que surgió uno que dijo algo así como «lo importante que debemos cuestionarnos en toda fotografía es, ¿qué historia estamos tratando de contar?«. Y luego le pedía al autor de la foto que explicase cuál era la historia de la foto. No recuerdo cómo siguió este apasionante festival de opiniones, pero sospecho que el interpelado no se vio capaz de darle una «historia» a su foto de un pino en mitad del monte. ¿Sería que el árbol no tenía historia, o que el «afotador» no supo dársela? Sigamos indagando.

¿Una foto puede contar una historia?

Antes siquiera de decidir si toda foto debe contar una historia, cabría preguntarse si, realmente, una foto puede contarla. Alguno podría decir que tal cosa no es posible, pues una foto es una imagen fija, apenas una finísima rebanada de tiempo, y por tanto, carece de poder narrativo. Si tomamos esta idea literalmente, una historia presupone un desarrollo, un antes y un después, quizá hasta un nudo y desenlace, y parece imposible mostrar ese recorrido temporal con una técnica cuyo rasgo más definitorio es justo el contrario: congelar el tiempo.

Así y todo, pienso que si la foto capta los elementos precisos en el momento adecuado, puede contener suficiente información para evocar un fragmento de tiempo que va más allá de ese instante de la toma. Si los personajes son los adecuados, si son expresivos en sus gestos, su ropa, sus rostros, seguramente podremos atribuirles un carácter, unas intenciones, incluso el esbozo de una trayectoria vital. Si se capta la interacción entre ellos, podremos interpretar qué puede haber ocurrido y qué puede estar por ocurrir. Lo mismo con el escenario, el entorno, la hora del día o cualquier otro dato incluido en la toma: la foto no podrá narrar de forma rigurosa todo un arco narrativo, pero sí creo que puede inducirnos a imaginarlo.

Por otro lado, cabe una interpretación algo más laxa del concepto «historia» – al decir que toda foto debe contar una historia, podríamos estarnos refiriendo más a que una imagen produzca una serie de sensaciones y suposiciones en el observador, que a que describa una serie de acontecimientos con una estructura narrativa convencional. Personajes con personalidad, escenarios intensos, escenas que te inviten a imaginar cosas… Lo que pasa es que yo, a todo eso, no lo llamaría «contar una historia». Diría que la foto ha de ser evocativa, intensa, personal, lo que tú quieras. Pero no que haya de «contar» una historia.

En todo caso, sea cual sea nuestra interpretación de esta idea, su perfeccionamiento requiere de la colaboración del observador, es decir, que tú asumas ese compromiso y estés dispuesto a echar mano de tu imaginario personal o colectivo para rellenar los huecos. Porque al final, en esas supuestas historias habrá, inevitablemente, más incógnitas que certezas. Esto lleva a que pueda haber tantas historias como observadores, y entonces, si una foto cuenta mil historias, ¿está contando algo, o simplemente, como decía más arriba, es una foto evocativa?

Hagamos la prueba

Pero nada como la «prueba de campo» para verificar -o descartar- nuestras hipótesis. Pongamos como caso práctico esta galería de fotos (es un simple ejemplo – me ha venido a la cabeza porque su autora, Valerie Jardin, suele tener una historia para cada foto).

¿Cuentan historias esas imágenes? Con todas las salvedades ya descritas, reconozco que algunas de ellas tocan algún resorte en mi interior, evocan alguna figura de ese «imaginario», y me crean la sensación de estar en mitad de «algo» que decoro con notas de mis experiencias, de sensaciones y ambientes que un momento antes no tenía presentes, y que tampoco están contenidas de forma explícita en la foto. ¿Significa esto que esas fotos cuentan una historia? Tengo mis dudas, pero podría admitir que llegan a evocar o insinuar un fragmento de una historia. Más allá de eso, creo que entraríamos en el terreno de «pulpo como animal doméstico«.

Sin embargo, en muchos otros casos (de esa misma muestra de fotos), lo único que veo -desde un punto de vista «narrativo»- es gente que pasaba por ahí, sin más. Me parecen buenas fotos en general, fotos que transmiten una cualidad estética, o que captan conceptos, ideas, sensaciones. Pero me parecería forzado querer ver una historia en ellas, incluso contraproducente, porque son fotos que funcionan perfectamente solo con su cualidad estética, o por la forma de expresar algún concepto o sentimiento.

¿Una foto debe contar una historia?

En definitiva, pienso que una foto puede «insinuar» una historia, más que contarla. Una historia incompleta, que se interpreta más que se entiende y que se desarrolla en la mente del observador, no en la escena observada.

Ahora bien, ¿debe una fotografía contar una historia? Esta es, al final, la cuestión. A mí me parece obvio que no, primero porque no es el medio más adecuado para este fin, y segundo, porque no hace falta, simplemente. Una fotografía puede captar algo sin más objetivo que congelar ese instante en el tiempo. Un paisaje cautivador, una puesta de sol intensa, los colores de un pájaro, una escena minimalista, una composición geométrica, una serie de patrones repetidos… O algo más abstracto, como la soledad, la alegría, la infancia o la vejez.

Quizá la pregunta de «qué cuenta tu foto» no tenga más pretensión que ser una de tantas fórmulas posibles para reflexionar sobre qué buscas y no dejarse llevar por la pereza del disparo compulsivo. Incluso aunque ya sepas que tu objetivo no es contar ninguna historia, la pregunta te invita a explicarte a ti mismo qué te mueve cuando coges la cámara, y eso (tener un rumbo, un objetivo) nunca es malo. Por algo se dice que «para quien no sabe a dónde va, ningún viento es favorable«. Pero más allá de eso (que no es poco), yo al menos no le veo mucho más recorrido a la cosa.


¿Realmente una foto puede y debe contar historias, o quien dice eso, más que historia, lo que tiene es mucho cuento? Podéis compartir vuestro punto de vista al respecto, como siempre con urbanidad y civismo. Gracias.

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Comments

  1. Pues en mi opinión hay fotografías que transmiten un mensaje y otras no, así de sencillo. En el primer caso, lo que considero verdaderamente difícil es lograr que el espectador interprete correctamente el mensaje que pretendamos transmitir. Eso no está en manos de cualquiera que lleve una cámara.

  2. Creo que depende de la persona que aprieta el disparador. En mi caso trato de congelar un trozo de la realidad que me rodea, cosa que no consigo. La realidad es muy compleja y encontrar un encuadre que la condense…
    Gracias, Carlos.

  3. Tras leer el artículo mi punto de vista coincide bastante con el tuyo. En primer lugar una fotografía no «debe» contar una historia. ¡faltaría más! Al fin y al cabo la fotografía no es más que un medio de expresión artística y cada uno lo ejerce como mejor le venga en gana.
    Dicho ésto, las fotos que intencionada o desintencionadamente cuentan una historia llaman más la atención. Es decir imaginemos una exposición fotográfica, comprobaremos que las fotos que «cuentan» una historia hacen que los espectadores pasen más tiempo delante de ellas. Lo cual ya es algo positivo.
    También es verdad que a veces esa intención no la tenía el fotógrafo cuando apretó el disparador y luego al verla, uno dice ¡vaya! me ha salido una foto de premio literario.
    Resumiendo, sí, me gustan las fotos que me provocan esa sensación, quizá por mi gran afición al cine, pero en ningún momento debe tomarse como una obligación ni siquiera como recomendación. La recomendación es que cada uno fotografíe a su bola, como se dice ahora

  4. Hola Carlos:
    Respondiendo a tus preguntas:
    Sí, creo que una sola foto puede contar una historia. Pienso que hay muchos ejemplos que lo corroboran.

    No, todas las fotos -desde mi punto de vista- no tienen por qué contar una historia. El valor puramente estético puede ser suficiente para hacer de una imagen una gran fotografía.

    Por otro lado, no soporto las fotos -normalmente series- que no se entienden sin tener que hacer un ejercicio profundo de reflexión o sin la coartada intelectualoide del autor de turno. Es lo imperante en el mundo de la fotografía, perdón, del arte.

    Un saludo.

  5. Pues No! Tiene que contar lo que quieras si no estás trabajando contando la Historia o lo que sea
    Un Saludo, Carlos Oliveras
    Marta Capote Yeregui

  6. Hola Carlos. Muy interesante tu reflexión. En mi opinión la fotografía en general puede ser muchas cosas. Pero si nos referimos a ella como una forma de expresión, coincido contigo en que debe evocar algo, tiene que provocar alguna cosa en el observador, como cualquier otra forma de expresión, la música, el cine, la danza …
    Un saludo.

  7. Desde mi modesto punto de vista lo importante es que una foto llegue a trasmitir emociones o sensaciones, que haga «sentir» al lector.

  8. Se lo oí (leí) a Eduardo Momeñe. Lo más importante es lo que uno entiende qué es la fotografía.
    Y eso es posible que uno llegue a tenerlo claro, como también que no. Así que si alguien dice que debe contar una historia, está en su derecho. O, quizá, está en un momento de su evolución en que lo entienda así, sin que esto signifique que acabe manteniéndo la afirmación. Pienso que tener una idea de lo que uno quiere es positivo para la actividad que emprenda. Como lo que dices respecto de encontrar el «… viento favorable».

    Otro tipo de comentarios sólo revelan el estado de su evolución en la experiencia de fotografiar, en este caso.

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