¿Podría revalorizarse la fotografía más tradicional gracias a la IA?

In Tecnología y reflexiones by Carlos A. Oliveras8 Comments

Estos días tengo en mente ciertas elucubraciones sobre el futuro que, si bien surgen del desafío que la IA supone para la fotografía tradicional, también conectan con pensamientos e inquietudes que he ido recogiendo durante estos años. Algunas son ideas propias, otras las he tomado de lo que han ido compartiendo otras personas del mundo de la fotografía, tanto aficionados como profesionales.

En esencia, se trata de valorar el futuro de la fotografía en la era de la IA: qué campos sobrevivirán y, particularmente, qué se devaluará o revalorizará más y qué implicaciones tendrá esto para el retoque/intervención en las fotos. ¿Trataremos de competir con la IA con fotos cada vez más manipuladas, o por el contrario, haremos de la imperfección nuestra ventaja competitiva e iremos en la dirección opuesta?

Ayer le planteé a ChatGPT estas ideas y le pedí que elaborase una especie de conclusiones al respecto. Me creó algo bastante interesante sobre la posibilidad de que pasemos a valorar mucho más la naturalidad de las imágenes fotográficas, limitándonos a retoques sutiles o incluso limitándonos al procesado de la propia cámara en jpeg. También le pedí que me argumentase lo contrario, e igualmente me proporcionó buenos argumentos, pero la verdad es que me gustó más el desarrollo donde justificaba que la fotografía regrese a sus raíces más documentales.

A continuación os voy a poner lo que escribió ChatGPT, si bien luego he intentado darle mi estilo, con lo que no es un texto 100% de IA. Bueno, allá vamos.


Título: «La autenticidad fotográfica como valor ante la pefección sintética de la Inteligencia Artificial»

En la era actual, el avance imparable de la inteligencia artificial generativa ha dejado su huella en diversas disciplinas, transformando paradigmas establecidos. Uno de los campos más afectados está siendo el de la fotografía tradicional, donde la creciente capacidad de la IA para generar imágenes fotorrealistas plantea un desafío significativo. Sectores como el de la fotografía de stock, los catálogos de moda e incluso la fotografía gastronómica podrían dejar de ser competitivos al enfrentarse a imágenes creadas por algoritmos, cuyos costos palidecen en comparación con las sesiones fotográficas tradicionales: donde hasta ahora se necesitaban modelos, estudios, fotógrafos, iluminación, estilismo, iluminación y retoque, ahora bastaría con un prompt.

Pero la fotografía generada por IA no solo ofrece una alternativa más económica, sino que también exhibe una espectacularidad sin límites. Colores vibrantes, contrastes dramáticos e iluminaciones cautivadoras se obtienen con solo unos pocos ajustes en los parámetros de estos modelos. Ante este despliegue imparable de perfección visual, se plantea la pregunta: ¿qué espacio queda para la fotografía tradicional?

En este escenario, resulta plausible imaginar un cambio de paradigma donde los fotógrafos reivindiquen la autenticidad como su valor distintivo. La inteligencia artificial sería imbatible a la hora de generar imágenes de gran atractivo visual, pero carentes de todo anclaje en la realidad, lo cual permitiría a los fotógrafos hacer de lo real y auténtico su nicho exclusivo. De este modo, el valor de una fotografía residiría cada vez menos en la perfección técnica o la manipulación digital, ganando cada vez más enteros su esencia natural, sus imperfecciones y su capacidad para capturar momentos genuinos. Al fin y al cabo, la fotografía se desarrolló, en gran medida, para no depender de la subjetividad del dibujo o la pintura, y obtener así documentos gráficos lo más ajustados posibles a la realidad. La intención artística no es incompatible con este planteamiento, siempre y cuando no desvirtúe la fidelidad de esa representación.

De este modo, paralelamente al desarrollo y mejora de las imágenes generadas por IA, los fotógrafos se irían alejando de la búsqueda interminable de la perfección técnica y buscarían la simplicidad. La idea de pasar horas ajustando archivos RAW podría volverse obsoleta, dando paso a retoques mucho más discretos o incluso incluso facilitando un renacer de la corriente «SOOC» (Straight Out of Camera – «directamente salida de la cámara»). Dicha corriente apuesta por obviar la fase de retoque raw en el ordenador, y basarse únicamente en ajustes y estilos proporcionados por la propia cámara en archivos jpeg. Los defensores de esta metodología argumentan que las imágenes obtenidas de esta forma expresan la realidad con mayor pureza, sin el velo del retoque digital, pues este implica reinterpretar la escena original a gusto y conveniencia del fotógrafo, alejándonos del carácter esencial de la fotografía.

Esta apreciación por lo auténtico podría, a su vez, llevar a un cambio en la percepción de la belleza por parte del observador de las imágenes. En lugar de buscar la perfección estilizada a toda costa, los espectadores valorarían la imperfección y la espontaneidad capturadas en una imagen real. La fotografía recuperaría ese carácter documental como su principal seña de identidad: la singularidad de cada momento sería elogiada, creando una conexión más profunda entre el espectador y la fotografía. Las imágenes sintéticas ganarán la partida siempre que se trate de impactar con una estética arrolladora, pero no podrán competir en ese terreno.

Además, esta tendencia podría ser una respuesta consciente al avance tecnológico, un acto de resistencia frente a la homogeneización visual que la inteligencia artificial puede introducir con creaciones estereotipadas y repetitivas. Con un retoque mínimo, o aplicando la filosofía «SOOC», los fotógrafos estarían defendiendo la esencia misma de su arte, sin buscar una estética pictórica o un embellecimiento artificial que termine emborronando lo más valioso: ese toque humano y la capacidad de observación de la realidad que ninguna máquina puede replicar por completo.

No cabe duda de que el imparable avance de la inteligencia artificial generativa plantea un desafío a la fotografía tradicional, pero también abre la puerta a un renacimiento basado en la autenticidad sin filtros ni alteraciones significativas. En un mundo inundado de perfección digital, ¿se convertirá la realidad sin adornos, captada por una mirada atenta, en la joya más preciada? ¿O, por el contrario, se normalizará cada vez más el uso de filtros y alteraciones, renunciando a lo genuino en favor de lo llamativo?

La respuesta está en nuestras manos.


Termino comentando brevemente mi opinión al respecto: de entrada, decir que todo esto está suponiendo tantos cambios, que es difícil ponerse en la mentalidad que tendremos en unos años, cuando un gran porcentaje de las imágenes que veamos (¿quizá la mayoría?) sean artificiales aún pareciendo reales.

Pero, dicho esto, ahora mismo no alcanzo a imaginar que nos dé a todos por pasarnos al «SOOC», si bien es verdad que tampoco le veo tanto interés (en el futuro) a estos retoques más intensos, casi fantasiosos, que en su búsqueda del preciosismo, lo apuestan todo a la estética, a lo puramente visual. Un terreno (el de lo puramente visual) donde no habrá mucho que hacer contra una imagen generada por IA, con lo que sí tiene sentido pensar que renuncies a librar la batalla de la «espectacularidad», y aprecies la naturalidad y realismo de una imagen fotográfica. Aunque creo que esto no excluye la posibilidad de retocarla, aunque sea de forma sutil o para sacarle el máximo partido técnicamente. En fin, quién sabe.

No sé si grabar algún vídeo sencillito al respecto, resumiendo todo esto para llegar a más gente en YouTube y recabar más opiniones. Pero por ahora me conformo con esta entrada de texto. En todo caso, vosotros, ¿cómo lo veis?

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Comments

  1. Creo que el estilo de una Fotografía se basa en el de su autor por mucho que la IA lo pueda ejercer cuando quiera, Pero también creo que la IA puede ser una fuente inagotable en el desarrollo de temas concretos con el único fin de su venta. Yo ya no sé qué pensar pero creo que un profesional debe conocer todos los procesos técnicos de creación: desde el revelado en laboratorio hasta el funcionamiento de la IA. Así no nos perdemos por el camino en el que surgen fotos reales por todas partes. Gracias por la pregunta y el cuestionamiento de éstas maneras de Fotografiar¿? Me quedo con lo que surge ante mis ojos en la vida real y con la IA para otras cuestiones que también pueden implicar una mejora hasta de nuestras fotos analógicas y digitales como el , relleno generativo`. Una combinación que de ambas cuando sea necesario. Gracias, Carlos !!! Un Saludo Grande 🙂

  2. Para mí nada va a cambiar la máxima por la, que me he regido desde que empecė a hacer fotografía hace ya más de 60 años:
    Sólo pretendo reflejar lo más fielmente posible aquello que vieron mis ojos. Por eso aplaudí la llegada, en su día, de programas como Photoshop, que me permitían hacer justicia a la imagen que había visto, no a la que la cámara, objetivo y película o sensor y procesador de la misma había interpretado por mí. En ese simplr acto de fotografiar utilizando una herramienta para ello, ya se produce la primera manipulación e interpretación ajena a mí y a lo que intentaba inmortalizar o congelar en el tiempo. La tremenda decepción que me producía los resultados que recibía después de ser revelados mis carretes y luego por contacto o ampliación ser plasmado su contenido sobre copias en papel, fue lo que me llevó a revelar yo mismo mis carretes y positivar después mis copias. Era increíble la diferencia en los resultados que obtenía según el laboratorio a quien encargaras el revelado y positivado de tu trabajo; prueba evidente de lo arbitrario, subjetivo y difícil que resultaba conseguir algo parecido a lo que habías visto. Por eso prefería ser yo quien intentara rescatar o reproducir lo más fielmente pisible aquello que vieron mis ojos y percibieron mis sentidos, o yo recordaba que vieron y percibieron, cuando realicé ese acto tan simple pero tan mágico e inenarrable como lo es el apretar el obturador de mi cámara..
    Cuando llegó la fotografía digital, al principio sin saberlo, ėsta estaba poniendo a mi disposición herramientas que me iban a poner más fácil mi difícil aspiración: reproducir lo que vi lo más fielmente posible. La inmediatez que está nueva forma de trabajar me brindaba, me permitía acabar con las dudas que hasta entones me asaltaban, debido al tiempo que pasaba desde que hacía la foto hasta que la veía plasmada en papel, o proyectada en una pantalla, en caso de haber utilizado diapositiva, Ahora podía ver inmediatamente y de un modo aproximado, el resultado obtenido mediante mi combinación de encuadre, enfoque, apertura de diafragma y velocidad de obturación elegidas, aparte de la óptica o lente utilizada.
    Por eso, siempre me ha hecho gracia la gente que critica los programas de edición y se hace ljamar «purista». No hay nada más impuro que una fotografía recién salida de cámara. Su resultado depende de muchos factores difetentes: lente, sensor, procesador (RAW puro) o todo eso, más el arbitrario o caprichoso procesamiento de la de la imagen por parte de la cámara, en el caso de los JPGs. Y el JPG no deja de ser una interpretación subjetiva de los algoritmos aplicados por el fabricante de cada cámara a la imagen que llega a su sensor, para mostrarnos una aproximación en pantalla (demasiada gente quedispara en RAW olvida o ignora que la imagen que vemos representada en la pantalla Lcd de nuestra cámara no es sino ese JPG del que hablo) del resultado conseguido después de nuestra combinación de apertura, velocidad, enfoque, etc. A partir de ahí, y si el resultado que vemos se aproxima a a lo que vimos, damos la foto por «buena», sabiendo de antemano que aún queda un camino más o menos largo hasta conseguir una reproduccón lo más fiel posible de aquello que quisimos inmortalizar y luego queremos disfrutar o compartir, intentando que el color, la luz, los matices, la atmósfera y la emoción que nos produjo se vean reflejadas con la mayor fidelidad posible. He recorrido medio mundo buscando los más increíbles lugares, las mäs mágicas e «irreales» luces, los más sorprendentes colores del cielo. Y puedo asegurar que si estás en el lugar adecuado, a la hora precisa y en el momento idóneo, la realidad siempre supera a la ficción. Tanto es así que hoy no exhibo esas fotografías por temor a que sean confundidas con esas imágenes conseguidas mediante IA desde una mesa de trabajo y con unos cuantos clics de ratón y algo de paciencia y conocimiento.
    Cómo afectará esto a personas como yo?
    Pues, afortunadamente, al menos en mi caso, de ninguna forma. Hace ya tiempo que aprendí a trabajar para mí mismo, para mí propio disfrute y satisfacción. Paso horas delante de mi pantalla hasta lograr algo tan lícito como rescatar lo que las limitaciones de lente y cámara me han robado. Y, cuando consigo aproximarme lo máximo posible a aquello que yo realmente vi y sentí – no que imaginé o deseė- ayudado por las herramientas que me sean necesarias, sonreiré, me felicitaré y sentiré esa satisfacción inmensa que siempre me produce el lograr lo que petseguía, inmortalizar un momento, sin añadir ni quitar nada. Si estäs atento, si sabes ver y no limitarte a mirar, y sabes, además, utilizar las herramientas necesarias, descubriräs que la realidad, el momento, la luz, el paisaje superan con mucho a la ficción y que lo que obtendrás con un poco de trabajo posterior, para rescatar, no para inventar o suprimir, superará con mucho tus, expectativas. No es un trabajo fácil, pero a los que amamos la Fotografía, nos hace felices y llena de satisfacción. Nada tengo en contra de los creadores, y la IA puede ayudarles en su trabajo y conseguir con su ayuda obras realmente notabkes. Lo que nunca va a hacer por ellos, en el caso de que así sea, es suplir su falta de buen gusto, o si incapacidad de combinar colores y elementos, o… Al fín y al cabo, son ellos, en última instancia quienes darán su visto bueno o malo al resultado. conseguido.
    Javier Rey

    1. Author

      Javier, muchas gracias por compartir tus reflexiones. No las comento todas, pero destacaré una, de tantas cosas que he excluido de esta entrada, que es el tema del «directa de la cámara». Por un lado, como dices, a menudo los fans de «straight out of camera» obvian que el jpeg de la cámara también está procesado, lógicamente. Y, además, el año pasado hubo algo de polémica con un fotógrafo, Joe Edelman (no es muy conocido, aunque alguna vez me he topado con algún contenido suyo) que vino a decir que esto del «foto directa de cámara» (sin procesar) no era más que una forma de enorgullecerte de ser un vago (o algo así). Dando a entender que la tarea fotográfica no termina al disparar, sino que luego viene esta otra parte que algunos prefieren omitir.
      En fin, tu comentario no hace sino dar una idea de la cantidad de ideas y debates que están encapsulados en todo esto, y que pueden desarrollarse como temas en sí mismos. De nuevo muchas gracias por dedicar tu tiempo a compartir tus observaciones con nosotros, un saludo!

  3. Hola Carlos.
    Nuevamente dejo mi humilde opinión que básicamente refiere a un punto al que pocos se plantean.
    En efecto, se confunde y mezcla la fotografía – que como tal incluye cualquier método de revelado, sea químico como era antes y el revelado actual que es digital – con la reciente aparición de la IA que no tiene nada que ver con la fotografía ni con el revelado. Dicho lo anterior, creo firmemente que cuando registro lo que vio mi cámara es perfectamente “lícito” revelarlo en PS o cualquier otro programa. Me saltó a la vista como un flashazo una frase del lector Javier Rey: “Paso horas delante de mi pantalla hasta lograr algo tan lícito como rescatar lo que las limitaciones de lente y cámara me han robado y consigo aproximarme lo máximo posible a aquello que yo realmente vi y sentí, no que imaginé o deseė” ¡Gol de media cancha!
    Y ahí termina el límite de la edición, más allá se cae en la trampa de la IA: “modificar, inventar, engañar, intervenir y prostituir” la obra del fotógrafo.
    De todas maneras, esta nueva tecnología tiene su campo que puede ser la publicidad, la gráfica u otras áreas, pero es ajena y violatoria de la fotografía como arte o simplemente como una forma de expresión y comunicación; toda alteración de lo real deja de ser verdad; un ejemplo: poseo una excelente edición de El Quijote de la Mancha, pero si de alguna forma yo lo interviniera diciendo que el escudero de Don Quijote se llamaba “Pancho” Panza y lo publicara alegando que eso es original, simplemente mentiría, tergiversaría la obra.
    Reitero lo que cité al principio, nada tiene que ver la fotografía con la IA, son dos cosas distintas y por lo tanto no deben ser mezcladas.
    Cierro mi comentario con una solicitud: si a alguien se le ocurre crear un registro de personas que detestan la AI, por favor avíseme que quiero ser el primero en la lista.
    Como siempre, atentos saludos.

    1. Author

      Saludos Walter, gracias por tu aportación. Si bien es obvio que fotografía e imagen generada por AI son cosas distintas (yo apoyo el uso de «IAgrafía» para lo segundo), no se puede negar que, para bien o para mal, tienen que ver en cuanto a que pueden generar imágenes con la misma calidad fotorrealista.

      En cuanto a detestar la IA, bueno, cada cual es dueño de sus filias y fobias. Un saludo y gracias de nuevo.

  4. Me parece un buen aporte y una visión a tener en cuenta, pero creo que es un poco de “miedo” al cambio que tenemos todos, por más “aggiornados” que creemos estar.
    Cuando apareció Photoshop, los argumentos eran similares: más espectacularidad, mayor perfeccionamiento de las imágenes, más realismo aunque en realidad es menos realidad… Algo de lo que comenta el compañero Javier Rey.
    Los detractores todavía existen y permanecerán, pero igual ya es un estándar aceptado. Y con la IA creo que pasará lo mismo: habrá adeptos y opositores cada vez más encarnizados (acorde a la época de fundamentalismos que vivimos), pero la realidad es indetenible.
    Creo que cada vez es más difícil separar una fotografía “directa de cámara”, una intervenida (hasta qué punto es aceptable?) y el producto de la IA, y como la solución sería apelar a la ética personal, estamos fritos!
    Será una mirada un poco oscura de la humanidad? El tiempo dírá.
    Abrazos para todos

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