Pesaos por email, torpezas comerciales y otros temas intrascendentes

In Relatos y humor by Carlos A. Oliveras8 Comments

Hoy traigo puramente una anécdota. No lo lea si tiene algo medio importante que hacer – advertido queda, apreciado lector/etc.

La historieta que relataré está relacionada con la ardua tarea de llevar un humilde chiringuito de estas características. Resulta que, inevitablemente, cada poco tiempo te escribe gente para proponerte cosas, desde plantear colaboraciones hasta venderte sus servicios. A veces te escribe alguien que se ha molestado en mirar lo que haces y propone algo con sentido que podría ser beneficioso para ambas partes – normalmente no me interesa, pero respondo por cortesía.

Otras veces se trata de emails mandados a lo loco por gente que muchas veces no sabe ni cómo me llamo, básicamente para que le haga publicidad gratis a alguien que no conozco de nada sobre un tema que no me interesa, o para ofrecerme unos servicios que ni he pedido ni necesito. A estos segundos no les suelo contestar, es más, normalmente los bloqueo al momento porque, no siendo suficiente con que te espameen con mierdas que solo les interesan a ellos, después suelen tirarse semanas o meses mandándote una colección de emails prefabricados. Primero te ofrecen sus servicios o te piden que les hagas publicidad, luego te mandan otro preguntando si has tomado una decisión, después repiten lo mismo, al cabo de poco pasan a pedirte una llamada telefónica o vía Zoom, y así hasta que se les acaban los emails.

Os pongo en antecedentes porque quería compartir una curiosidad al respecto, algo que ocurrió hace ya unos meses. Resulta que me estuvo atosigando (vía email) un ser que decía representar a no sé qué chiringuito de edición de vídeos para YouTube. Cabe decir que el tema de los editores de vídeo es otro clásico – ahora hacía tiempo que no me escribía ninguno, pero no deja de sorprenderme que alguien crea que con un canal tan humilde me da como para encima pagarle a alguien por editarme los vídeos. De hecho, según sus tarifas, contratarlos me costaría casi el doble de lo que gano en YouTube, o sea, ya no es que no gane nada, es que hasta perdería dinero.

En este caso, por pereza, cometí el fallo de no bloquear a este spammer hasta que ya me había mandado al menos 8 emails, o quizá más, ya que todos los enviaba por duplicado, a dos direcciones mías distintas, para asegurarse de molestar lo máximo posible. Porque claro, cuando ya llevas 3, 4, 5 emails, sin que te contesten, seguramente lo que pasa es que quieres que te manden 8 emails más a dos direcciones distintas.

Pero bueno, como digo, más allá de que este tío era un poco más pesado que la media, por lo demás el tema de editores de vídeo ofreciendo sus servicios no es nada nuevo. Sin embargo, si hablo de este caso es por algunos detalles. De entrada, su web no lucía precisamente profesional, y en redes sociales ni tenían seguidores o contenidos. Pero lo que me hizo gracia fue una frase que incluía en sus primeros emails:

«Editamos el contenido que generas a un formato de calidad«

Y luego una frase que no voy a poner pero escrita por Yoda parecía, con desordenadas palabras las.

Hombre, ya de entrada, es poco probable que confíe algo tan valioso como la edición de mis vídeos a gente que, aparentemente, no sabe ni escribir en español. Entiendo lo que quiere decir, pero no se «edita a» un formato. Si acaso, querrá decir que puede editar tus vídeos para pasarlos a un formato de calidad, dotarlos de calidad, darles calidad o como lo quieras decir.

Pero dejando eso de lado, lo que me pareció torpe es escribir a alguien para ofrecer tus servicios (con lo que te conviene no caerle mal) dándole a entender que lo que hace es una chusta. Es como si yo os digo que revisaré vuestro trabajo y lo convertiré en un trabajo de calidad. ¿Qué pensaríais? Pues, como mínimo, que estoy presuponiendo que vuestro trabajo no tiene calidad. O, para el caso, que el formato de mis vídeos, su edición, no es ahora mismo de calidad. Cosa que, además, no es cierta, porque durante el último año y pico he invertido mucho en ese aspecto – no para dotarlos del típico estilo capaz de provocar un ataque epiléptico en quien lo ve (que, por cierto, veo que es la especialidad de esta gente), sino para que dicha edición esté al servicio de una explicación ágil y facilite prestar atención a lo que interesa.

Obvia decir que con esto tampoco estoy diciendo que la edición de mis vídeos no se pueda mejorar, claro. Pero no es, desde luego, el típico vídeo cutre que incluye errores y tomas repetidas que has olvidado borrar, con un audio cascado, una imagen oscura o borrosa, que no amplía la pantalla durante la explicación ni pone rótulos, te tortura con una música cutre que además no deja oír la voz, etc.

Estoy seguro de que no era la intención de este tipo faltar a nadie. Y además, tampoco voy a negarlo, el tema es un poco delicado: ¿cómo le ofreces a alguien tus servicios para mejorar lo que ya está haciendo, pero sin darle a entender que lo está haciendo mal?

Esto me trajo a la memoria una campaña publicitaria de Perfumerías San Remo, donde venden productos de cosmética, te maquillan en la tienda y esas cosas. Imaginaos que en sus anuncios hubiesen dicho algo tipo «ven a nuestras tiendas y te dejaremos guapa«. Claro, quieras que no, estás dando a entender que ahora mismo, «guapa», lo que se dice «guapa», no está. Más probablemente, luces hecha un adefesio.

En vez de eso, el eslogan que estas perfumerías lanzaron fue «entra guapa, sal preciosa«. No me diréis que no está bien resuelto: para nada ponen en duda tu hermosura, pero te ofrecen la posibilidad de ascender a mayores niveles de atractivo. O cuando compras un producto de blanqueamiento dental, y en vez de anunciarse como «quítese ese color amarillo de sus dientes de rata«, optan por algo más elegante como «recupera el blanco natural de tus dientes«. Porque sabemos que el blanco lo tienes, no osaríamos suponer cosa distinta. Simplemente, necesitas que nuestro producto te ayude a hacer brillar tus cualidades.

Volviendo al tipo que «edita a» formatos de calidad, podría (debería, creo yo) haber optado por esa estrategia. Algo como «puedo llevar la excelente edición de tus vídeos al siguiente nivel«, o «me ha encantado como editas, pero creo que podría aportarte un toque extra que marcaría la diferencia«. En fin, será por fórmulas: cosas en esa línea.

Pero no escribas a un cliente potencial dándole a entender, ni que sea implícitamente, que lo que hace es una castaña, y que tienes que llegar tú para que sepa lo que es bueno. Más aún cuando te diriges a alguien que ya está poniendo mucha atención en ello. Y si, pese a todo, quieres hacerlo, entonces ve a por todas: dile que su edición está obsoleta y poco adaptada a los tiempos que corren, que su canal no crece más porque YouTube quiere otra cosa, blablabla. Ponle estadísticas (inventadas, claro) de cuántos YouTubers han fracasado en el último año. A mí como estrategia no me gusta, pero bueno, puedes jugar con lo típico de crear miedo y peligro, y a la vez extender la mano con la salvación. Alguno picará.

Por último, he pensado que hasta ChatGPT evitaría estas cagadas, y así es. Le he pedido que me genere un email para ofrecer mis servicios como editor de vídeo a canales de YouTube, y me ha propuesto esto:

Asunto: Optimiza tu Contenido con Edición Profesional 🚀

¡Hola [Nombre del Canal]!

Espero que este mensaje te encuentre bien. Soy [Tu Nombre], un editor de vídeo especializado en potenciar la calidad y atractivo de contenido para canales como el tuyo.

Con más de [X] años de experiencia, (…) estoy convencido de que puedo aportar lo mismo a [Nombre del Canal], elevando la calidad de tus vídeos.

Si agendamos una breve llamada (…)

Saludos, [Tu Nombre] [Tu Información de Contacto]

Fijaos en el detalle: «potenciar la calidad«, «elevando la calidad«. No «dándote» calidad. La calidad ya la tienes – yo te la voy a mejorar. Es un detalle, pero cuando escribes a alguien que estará recibiendo muchas ofertas, un patinazo de estos puede bastar para mandar tu mensaje al archivador (la papelera, vamos).

En fin, la anécdota no es nada del otro mundo y, para ser sincero, la he estirado incluso un poco más de lo que amerita. Pero el asunto es que los plomazos estos que te agobian por email y que tienes que acabar bloqueando, me dan un poco de rabia. Tanto, que yo tampoco estoy libre de pecado y -si bien no estoy vendiendo nada- a veces también acabo escribiendo lo que no debería. Como cuando hace poco, harto de una tipeja que no sé quién era pero que no paraba de mandarme emails con dossiers de prensa sobre auténticas idioteces (pretendiendo que yo les diera difusion), en un arranque le respondí con lo que me salió del alma. Únicamente esta frase: «Hola, ¿podrías dejar de mandarme estas mierdas?«.

No estoy orgulloso, pero funcionó: no he vuelto a saber de ella.

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Comments

  1. Tus reflexiones han llevado tu trabajo a un nivel pluscuamperfecto. Sigues siendo mi ídolo. Bravo, Carlos.

  2. Esto es como las llamadas indeseadas de publicidad por teléfono, la mejor solución es colgar. En este caso bloquear y marcar como spam.
    Saludos.

    1. Author

      A mí lo que me hace gracia es tanta ley de protección de datos, que nos encorseta y estrangula en tantos derechos, y luego los únicos que debería salvaguardar, los pisotea quien quiere. Incongruencias contemporáneas de este «absolutismo chic» en el que vivimos.
      Gracias por comentar, saludos.

  3. Bueno….ya sabes Carlos, en este mundo material antes esta la pasta fresca (compra de bases de datos para acribillarnos en publicidad) que una vigilancia del cumplimiento de la ley como Dios manda….en fin…..ademas lo más triste, las asociaciones civiles (ong’s, ¿de verdad?) de defensa a los consumidores desgraciadamente se ha ido comprobando que no lo son tales en su mayoría y acaban engullidas por corruptelas y sobornos.

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