Fuji anuncia la Fuji X100 VI – ¿Tienen sentido las cámaras de focal fija?

In Análisis, Tecnología y reflexiones by Carlos A. Oliveras25 Comments

Antiguamente, a veces comentaba el lanzamiento de algún tipo de cámara interesante para mí, pero ya es meterse en demasiados fregados, así que normalmente no lo hago. Pero en este caso quiero hacerlo por dos motivos – uno, porque la serie X100 de Fuji me atrae mucho desde hace años, y dos, porque nos dará la oportunidad de debatir sobre el sentido que tiene, o no, este concepto de cámara.

La serie X100 de Fuji

¿En qué consisten estas «X100» de Fuji, de las cuales se acaba de anunciar la sexta versión? Pues básicamente se trata de una serie de cámaras que comparten estas características principales:

  • Diseño muy chulo, con su punto retro
  • Sensor APS-C X-Trans
  • Óptica fija equivalente a 35 mm (fija en los dos sentidos: va pegada al cuerpo y no permite hacer zoom), f/2.0
  • Visor conmutable entre óptico y electrónico
  • Pantalla táctil parcialmente abatible (solo últimas dos versiones)
  • Tiene controles físicos para exposición, diafragma e ISO
  • Estilos de imitación de película muy apreciados (para jpegs)

Aquí unas fotos por si alguien no conoce esta saga (clic en flechitas, hay 4 fotos):

Aunque nada como verla en el mundo real, en las manos de alguien, como podéis ver en las fotos de la web oficial de la cámara. Os confieso que a mí me enamora este diseño.

El éxito de la X100

Como digo, se trata de la sexta versión de un concepto que ya se ha convertido en un clásico, y aunque luego dedicaré un momento a cuestionar si este planteamiento es una rareza o algo con sentido, por ahora limitémonos a dar cuenta de su éxito.

Desde su lanzamiento en el año 2010, el modelo X100 cosechó bastante éxito, si bien esa primera versión no tenía fama de ser una cámara que fuese muy fina. Pero captó la atención de la gente por varios motivos – uno, indudable, su estética retro, disponible en dos variantes (plateada/negro o solo negro). Segundo, por su concepto de controles físicos para todo, común a otras cámaras de Fuji. Para entendernos, puedes ajustar la exposición sin menús, ya que hay diales físicos para todo (aunque no es obligatorio usarlos). Y tercero, por su peculiar visor óptico que, con una palanquita, puede conmutarse a electrónico (tiene una minipantalla que sale o se oculta).

Con los sucesivos modelos, la cámara siguió convirtiéndose en una especie de máquina de culto, y también en una de las cámaras favoritas de todo «street photographer«. Conforme fueron saliendo más modelos, sus características fueron mejorando (mejor lente, mejor sensor, pantalla móvil…), pero siempre en torno al concepto ya descrito: una cámara de de 35 mm con estilo retro, muchos controles físicos y sensor APS-C. Si os interesa, dpreview ha hecho este repaso a la evolución de los 6 modelos.

La X100 y yo

O más bien «la X100 sin mí«, porque antes de seguir, debo comentar que, pese a ser quizá mi cámara más deseada, nunca he tenido una. El motivo es que, como luego comentaré, es una apuesta un tanto particular (una cámara de óptica fija) con un precio igual de especial – el que era el modelo más moderno hasta hace poco, la Fuji X100 V (quinta versión lanzada en 2020) creo que costaba unos 1.600 € por una cámara que, como ya he dicho, no admite objetivos intercambiables, si bien existen dos convertidores ópticos que se acoplan a la lente principal y que permiten convertirla en un 28mm o un 50mm (eso sí, cada adaptador de estos cuesta unos 300 eurillos adicionales – id sumando). Aquí una foto de la cámara con el adaptador angular y el adaptador tele ya puestos:

De todos modos, fue con esta quinta versión de 2020 cuando más cerca estuve de comprármela y vencer mis reticencias por su elevado precio (para el tipo de cámara que es). Llevaba meses, sino años, pensando en comprarme la anterior, la X100F, y luego prefiriendo esperar la salida de la siguiente versión. Pero tras aparecer esta nueva X100V y darle mil vueltas más en la cabeza, acabé descartando su compra por un motivo bastante concreto: teniendo ese precio, esperaba como mínimo que tuviese estabilizador de imagen. Es más, me parecia obvio que no se lo habían puesto para así reservarse otra novedad que añadir más adelante. Y tomaduras de pelo, las justas, porque la Ricoh GR III, que costaba la mitad, sí lo tenía (la Ricoh GR III es un concepto de cámara parecido y distinto a la vez – trae óptica fija de 28 mm y sensor APS-C, pero es más pequeña, sin visor y con menos concesiones estéticas). De hecho, finalmente, me compré la Ricoh GR III.

Así y todo, de vez en cuando volvía a mirar páginas de compra de la Fuji X100V, fantaseando con tener una, pero sin decidirme nunca. Hasta que hará cosa de dos años más o menos, ya me olvidé del tema dado que la X100V dejó de estar disponible en todas partes. Inicialmente no se sabía muy bien el por qué de estos problemas de suministro, aunque hoy en día se dice que el motivo fue que este modelo se volvió superpopular entre tik-tokers – se ve que cuando no están haciendo bailes ridículos o lips-syncs sobreactuados, esa gente hace fotos, y en fin, que hubo una especie de «fiebre» por esta cámara, lo cual agotó las existencias. Desconozco si esto es cierto, pero sí sé que a partir de ese episodio de escasez, la cámara se empezó a ver como algo todavía más deseable, generando todavía mayor demanda en una espiral de la muerte sin fin. Tal fue la locura, que la única forma de hacerse con una era comprarla de segunda mano, ¡mucho más cara que nueva!

Fuji anuncia la sexta versión de este «mito»

Llevábamos 4 años sin nuevo modelo, cosa rara, pero en estos tiempos de smartphones con cámaras cada vez más capaces y sector fotográfico en declive, creo que alguno empezaba a temer que la serie terminase con la V, aunque yo estaba convencido de que antes o después habría nuevo modelo (igual que estoy convencido de que habrá Ricoh GR IV).

Hasta que hace unos días, el 20 de febrero, Fuji anunció que a finales de este mes estará disponible la esperadísima sexta versión, cuyas principales novedades son un nuevo sensor de 40 megapíxeles, y -por fin- el estabilizador de imagen que tan arteramente se guardaron en la recámara hace 4 años. Trae alguna otra mejora, pero por lo demás, mantiene el mismo concepto, que viendo lo bien que les funciona, es lo más lógico.

Claro que eso no es todo: el precio oficial, por lo que he leído, será de (atención) 1.800 €.

¿Tiene sentido gastarse este dineral en una cámara con objetivo fijo?

Primero, decir que cuando digo «dineral», no pienso solo en 1.800 €, sino incluso en más. Porque ya sabes: te compras una cámara, y luego viene la batería (o baterías, en plural) de repuesto. La tarjeta (o tarjetas) de memoria. Una fundita específica, que con una cámara tan cuca, pues hombre, qué menos que un estuche a la altura. Una correa a juego. Un botoncito para el disparador, que tiene rosca. Algunos se ponen un parasol molón. Y si te compras los convertidores angular o tele, 300 € más cada uno. También es muy típico comprarse un «thumb rest» (una pieza acoplada a la zapata que da un punto de apoyo extra para sujetar la cámara). Quizá un protector de pantalla… o un filtro UV, que en el caso de esta cámara es necesario, junto a un adaptador, si quieres sellar el elemento frontal de la óptica y disipar en lo posible el fantasma del polvo en el interior de la cámara.

En su día, estos parasoles rectangulares se pusieron super-de moda. 89 € costaba la broma, aunque hay imitaciones.

Pero bueno, al margen de cuánto te acabes dejando exactamente en la cámara, la cuestión es la misma, ¿tiene sentido? Abordaré esta pregunta en dos frentes, primero valorando el concepto mismo de las compactas de óptica fija, y luego ya el caso más específico de la X100.

Sensor «grande» y óptica fija: ¿chorrada o gozada?

Por sensor grande entiendo un APS-C, que es el caso más común en este tipo de cámaras, aunque Sony probó suerte con un concepto similar en full frame con su Sony RX1. En cuanto a la óptica fija, presupongo que hablamos de una focal relativamente versátil, quizá entre 24mm como más angular, y 50mm como más «tele», aunque idealmente lo reduciría a 28mm o 35mm. Creo que, preferencias personales aparte, estas son las distancias focales más aprovechables para un uso general, con las que se pueden resolver muchas situaciones.

Evidentemente, contar con un ángulo de visión fijo te limita, pero a la vez, te facilita las cosas, porque no tienes que estar valorando tantísimos encuadres distintos como si llevas un zoom o puedes cambiar de objetivo. Si más o menos ya sabes lo que te entra en la foto, quitas esa variable de enmedio y te enfocas en «lo que ves», sin andar con el zoom adelante y atrás.

Sony RX1R II. Apenas 4.000 euros de nada. Una ganga.

Alguno dirá que por esa regla de 3, tiramos en automático 100%, con enfoque multizona donde decida la máquina, y nos quitamos todavía más variables de enmedio. Y a lo mejor sí – al fin y al cabo, todo esto que cuento es algo personal y opinable. Subjetivo. Pero dicho esto, creo sinceramente que existe un equilibrio ideal en ese punto donde no hay que pensar en la focal, solo mirar para componer, y controlar la exposición, profundidad de campo y enfoque, aunque sea en un modo semiautomático (típicamente, prioridad a la apertura con ISO preconfigurado para una velocidad de obturación mínima). Al quitarse de enmedio ese factor, todo adquiere una agilidad placentera: la experiencia de ver y fotografiar fluye con suavidad, y la capacidad de analizar el entorno se vuelve más creativa. Es como si empezases a oír una música de fondo que no podías escuchar con todo ese ruido que antes estaba en primer plano.

Cuidado porque, por supuesto, pese a esta vision casi poética del asunto, ir con una óptica fija no deja de ser un arma de doble filo. En interiores o espacios pequeños, el cuerpo te pedirá más angular, y en exteriores o espacios muy amplios, lo contrario. A veces la cosa se puede salvar parcialmente haciendo una panorámica, o recortando un poco la foto. Pero hay que ser consciente del tipo de escenarios donde uno va a usar la cámara, porque en vez de una melodía de fondo, igual lo que escuchas es la música de Psicosis. De ahí que lo más normal sera considerar productos de este segmento como una «segunda cámara», para tener siempre la red de seguridad de un sistema más completo, aunque también haya quien lo apuesta todo a una sola carta.

Aunque no he tenido ninguna X100, si tengo, como dije antes, una Ricoh GR III con óptica fija de 28mm desde hace 4 años. Me lo pensé mucho, pero creo que es la cámara con la que más he disfrutado de la fotografía, también en parte por ser muy pequeña y discreta. No siempre tienes la focal idónea, desde luego, y requiere un pequeño ajuste mental. Aparte, he echado bastante de menos tener visor. Pero por lo demás, olvidarme de esa variable (la distancia focal) me ha permitido «saborear» el acto de hacer fotos de otra forma. Incluso ha cambiado mi forma de ver los angulares más extremos o los zooms más largos, que ahora considero algo muy práctico para ciertas tareas, pero con menos posibilidades compositivas (sobre todo los zooms).

¿Y no es lo mismo que ponerle un objetivo fijo a una cámara «normal»?

Sí, y no. Por un lado , porque al fin y al cabo, el resultado es conceptualmente similar y, ya que hablamos de Fuji, la X-E4 con un 27mm (equivale a 41mm), se parece mucho a la X100. Pero… no es f/2.0, no es un 35mm exacto, no tiene visor óptico, el cuerpo no está sellado (solo a partir de la X100V), no tiene estabilizador (solo a partir de la X100VI)…

Hablando más en general, si coges una cámara de ópticas intercambiables y le pones un 35 fijo o similar, el conjunto suele abultar bastante, y se pierde la portabilidad de cámaras tan compactas como estas que ya se diseñan y optimizan para combinar cuerpo y óptica en un solo paquete.

Canon EOS R5 con un 35mm vs Fuji X100. Es lo mismo, y no es lo mismo.

Así y todo, sí, es una opción. Pero no es lo mismo por los motivos ya citados, y también porque, aunque parezca una idiotez, hay algo de «especial» en decir: «voy a hacer fotos» y simplemente agarrar una cámara sin pensar si le vas a poner tal o cual objetivo, o te llevas dos, o tres, esta bolsa, la otra… Ya antes de salir de casa, piensas qué vas a fotografiar, no qué te llevas (o no te llevas). Parece una chorrada, pero odio ese rato antes de salir donde no sabes «qué ponerte» y especulas con mil escenarios distintos. Olvidarse de todo eso y pensar solo en «la» cámara me retrotrae de una forma extraña a épocas antiguas, cuando mi padre o mi hermana me prestaban su compacta de carrete de 35mm fijo (y cuando tuve la mía), y ni pensaba en estos temas. Ibas a hacer fotos y ya está.

Repito que sé que todo esto suena a idealización romantica o directamente a tontería – lo de limitarse para salir ganando y todo eso. Sí, realmente suena a eso, pero es lo que he sentido en la práctica y si os dijera lo contrario solo para quedar de persona muy racional y coherente, os estaría mintiendo.

De todos modos, termino estas consideraciones con una observación extra a riesgo de parecer pedante: no le recomendaría una de estas cámaras a quien empiece en fotografía. Me parecen una estación de destino a la que llegas cuando has quemado un mínimo de etapas y sabes lo que quieres. A la óptica fija hay que llegar aprendido.

El caso concreto de la Fuji X100 VI: ¿vale la pena?

El titular de este apartado es la pregunta que cualquiera se hace antes de comprar cualquier cosa. Y, como casi siempre, no tiene una respuesta universal. Depende, claro. Hay que valorar lo que compras y lo que te cuesta en relación a tus necesidades y tu economía.

Lo que compras está claro: es un concepto de cámara muy particular pero que, en mi experiencia y opinión, da muchas satisfacciones (aunque me remito a lo dicho – solo para el público adecuado). Además, ese concepto está desarrollado al nivel tecnológico más avanzado a fecha de hoy, con la óptica rediseñada ya en la versión previa, el nuevo sensor de 40 MP, el ingenioso visor híbrido, la estabilizacion en el cuerpo, y una calidad de imagen excelente (podéis ver una galería de muestras aquí).

Quizá el único «pero» que se le pudiera poner (aparte del precio, que ahora hablaremos) es que, pese a ser un concepto de cámara pequeña, no es tan «pequeña». Aunque yo no la tengo, sí que la he sostenido en mis manos en un par de ocasiones y me pareció un pelín más grande y pesada de lo que esperaba. No es bolsillera, salvo que lleves un abrigo o algo así. Pero es el precio de tener visor, pantalla móvil y una estética tan chula.

Lo difícil es justificar el precio, porque sinceramente, creo que con la cabeza fría, cuesta mucho. Por 1.800 € te compras una mirrorless APS-C con un objetivo más que decente, con opciones de ampliación de todo tipo, y te sobra dinero. Así que esta es una de esas compras que solo se justifica por cosas tan intangibles como el disfrute y satisfacción que esperas obtener de su uso (salvo que le vayas a dar un uso profesional o similar, pero no creo que sea el caso de uso más típico).

Hablando de profesionales, en este vídeo (en inglés), la fotógrafa profesional Valerie Jardin explica cómo lo dejó todo por esta cámara y se convirtió en una de sus más fervientes «embajadoras».

Podría decirse, por resumirlo, que es un «capricho», aunque no me gusta mucho usar esa palabra para algo así, porque creo que «capricho» sugiere que es una chorrada, casi una ocurrencia pasajera. Darse un placer sin más sentido que atender a tus pulsiones más hedonistas e inmediatas. Y yo creo que este es un producto con un horizonte más largo y profundo, del que se puede disfrutar mucho durante años, haciendo fotos y revisitando las imágenes tomadas con ella. Seguro que habrá quien se lo pueda permitir y se compre cámaras como churros, pero para mí, una cámara de fotos nunca es una chorrada. Es magia.

Pero dicho todo esto, regreso al argumento inicial: aunque seguramente el precio tenga una justificación por la tecnología y acabados que tiene, y por muy bien que lo pases con la cámara, es casi seguro que puedas invertir ese dinero en cosas mejores. No necesariamente una cámara – pueden ser mil cosas. Una tele grande, un sofá, un viaje, una mascota, un ordenador mejor, un móvil a la última…

Documentar tu vida cotidiana

Y si menciono el tema del móvil, no es por casualidad tampoco, porque he dejado para el final una de las facetas más atractivas de este tipo de cámaras: documentar tu vida cotidiana. Hacer fotos de todas esas cosas, lugares y personas que lentamente moldean nuestras vidas, y que desaparecerían en la niebla de la memoria si no fuera por estas cajas mágicas que llamamos cámaras. Para que una cumpla esa función necesita cumplir al menos tres requisitos, o eso creo yo: una calidad de imagen razonable, una focal o zoom versátil y una portabilidad que te permita llevarla siempre contigo, siendo esto último lo principal.

Durante muchos años, cámaras como estas X100, las GR de Ricoh e incluso compactas con sensor de una pulgada como las Sony RX100 cumplieron este cometido. Pero desde hace años, y más a fecha de hoy, tenemos móviles con cámaras que, si bien no pueden compararse con un sensor APS-C, sí creo que son más que suficientes para cumplir esa tarea documental. De hecho, si atendemos solo a este propósito, hoy en día hay móviles que superan a este tipo de cámaras compactas: con un Xiaomi 13 Ultra (en breve saldrá el 14) tenemos focales de 12mm, 23mm, 75mm y 120mm con 4 sensores de 50 MP, uno de ellos -el principal- de una pulgada y doble apertura. Más versatilidad, más portabilidad y una calidad peor pero más que razonable.

Por supuesto, la experiencia de hacer fotos, la calidad del sensor principal, etcétera, etcétera y etcétera, no tienen nada que ver. Pero si hablamos estrictamente de esa foto del día a día, que ha sido históricamente otro de los reclamos de este segmento, creo que es para pensárselo mucho, y luego un poco más. Sí, son móviles caros, pero además de las cámaras tienes un pedazo de móvil y pantalla con el que hacer muchas cosas más, incluso editar sobre la marcha. Aquí la web oficial.

Aquí encima podéis ver el «camera kit» que sacó Xiaomi para acabar de convertir el móvil en una cámara con su grip, su disparador, tapa y correa. Toda una declaración de intenciones (pero no os traguéis todo el paripé de marketing de sus ópticas «Leica«).

Conclusión final

Tras esta monumental paliza, mi opinión y percepción de la Fuji X100VI es bastanta clara: me parece una cámara de ensueño para quien aprecie esas características. Pero hay que tener dinero en el banco para comprársela. Obviamente, el dinero para comprarla hay que tenerlo, pero me refiero a que, para que no te pese tantísimo el «coste de oportunidad» (lo que podrías haber hecho con ese dinero), no digo que hayas de ser rico, pero sí creo que has de tener bien resueltas el resto de necesidades básicas y no tan básicas. O estar realmente «loco» por esa propuesta de cámara.

(Aquí encima, vídeo promocional de la cámara)

Yo, a fecha de hoy, ni lo uno ni lo otro, y mira que me gusta y que alguna locura hay que cometer de vez en cuando, pero me parece que no será esta.

Y vosotros, ¿qué pensáis?

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Comments

  1. Para mi una focal fija es un apoyo a los zoom, en una cámara de objetivos intercambiables, es decir si tengo un 24-70 mm f2,8 , tengo un 24 mm f1,4 o un 35 f1,4 para emplearlo en situaciones de poca luz, o que necesite algún extra de nitidez ( aunque si el zoom es bueno, no se necesita ).

    En una cámara una focal fija para mi, no me vale, si no se le pueden poner objetivos intercambiables, ahora bien dicen que es por tamaño, diseño, portátil, peso, etc.. que hay adaptadores tele, y angulares, pues tampoco me gusta. aqui ya entramos en el gusto personal.

    Si es por tamaño puede haber otras alternativas en formato APS, dentro de Fuji y también de otras marcas así como en micro 4/3

  2. Como a ti, siempre quise tener una, pero acabé con la serie xpro, por poder intercambiar objetivos. Aún así pienso que la Ricoch es más portable

    1. Author

      Gracias Jordi. Desde luego, la Ricoh es superportable y además se puede manejar bien con una sola mano. Aunque claro, no tiene otras cosas. Gracias de nuevo por compartir tu experiencia y saludos.

  3. Hola Carlos:
    Yo tuve la X100S, la segunda versión, y terminé vendiéndola. Fueron dos los motivos:

    * No es tan pequeña. Desde luego no cabe en un bolsillo como la GRIII. Si le pones un protector de lente y una funda necesitarás un bolso para llevarla.

    * Los resultados no eran tan espectaculares como los publicitaban; las simulaciones (al menos las de la x100S) no eran para tanto. Además, el sensor x-trans se lleva mal con Lightroom (o viceversa)

    Nadie discute que son preciosas y que las versiones más actuales serán más capaces que la que tuve.
    Puestos a elegir, ojalá existiera una GR con visor.

    Un saludo.

    1. Author

      Gracias Antonio por compartir tus experiencias. Es verdad que los «gusanos» y artefactos raros han dado bastante guerra en el tema x-trans, tengo entendido que la cosa ha mejorado pero no tengo ninguna cámara con sensor x-trans así que no lo sé de primera mano, pero bueno, que me suena lo que comentas.
      Un saludo.

      1. Con Capture One el tema gusanos y acuarelas está totalmente solventado. Es el software que le saca el máximo rendimiento a los X-Trans y con mucha diferencia.

        1. El problema es que tienes que cambiar de software. A mí Capture One no me convence por el precio ni por su organizador de imágenes, que me parece muy inferior al de LrC.
          Es culpa de Adobe, que ya podría haber optimizado su motor para tratar bien los archivos RAF, pero mientras tanto, es muy a tener en cuenta para los que no queremos cambiar de programa.

  4. Para mí su principal seña de identidad es el estilo pseudotelemétrico. Vamos, que se apunta al carro de las Leica M. Desde esta perspectiva el precio no es caro, es una bicoca, aunque adolezca de la imposibilidad del cambio de objetivos. Su magia está en el pasado, cuando las M revolucionaron el mundo del periodismo y la fotografía callejera, pero ni estamos en el Paris de los 50, ni la gente es especialmente amable con los fotógrafos que le roban instantáneas (prohibidas por ley, todo sea dicho).

    1. Author

      Amando: Gracias por el comentario, efectivamente la inspiración viene de esas cámaras. Alguno llamaba a la X100 (haciendo broma) «la Leica de los pobres». En cuanto al tema legal es distinto según el país, pero lo que sea ilegal lo es con cualquier objetivo o cámara. Un saludo.

      1. En efecto, con cualquier cámara u objetivo. El comentario sobre la ilegalidad de tomar instantáneas de personas sin su consentimiento explícito se refiere a la fotografía de calle en España, campo que es la especialidad de esta cámara.

        1. Author

          Hola, te había respondido con un rollo monumental, pero lo borro porque igual no vale la pena. Hay implicaciones del comentario que no comparto, pero en fin, lo dejaré ahí.

          De nuevo gracias por comentar.

  5. A mí me parece una preciosidad como a tí pero a un precio más barato tengo claro me compro antes la XT5, tb estabilizada y misma resolución y estilos de película. Juego con ventaja al tener varios objetivos por tener ya una XT3. Y la uso para callejear, entre otras cosas, aunque tuve la GRIII y la disfruté una barbaridad, estaré muy atento a la futura GRIV.

  6. Buenos días. A mi me llama la atención este diseño «retro» y su aparente comodidad de uso, pero en efecto, su precio y la no disponibilidad de objetivo intercambiable, me ha llevado a la alternativa de una cámara micro 4/3 y 2 objetivos de 17 y 25 mm (34 y 50 mm) equivalente, f/1.7 ambos. Con esta también me divierto y descanso de las super cámaras.

  7. Por eso, Carlos, al final me compré la XE-4 que sí admite cambio de objetivos y salía por 1.000 € con el pankeke de 27 mm incluido. También es una APS-C y no llevar una focal fija es muy tentador.
    Un saludo.

      1. El artículo de opinión sobre esta cámara más acertado y coherente que he leído en mucho tiempo Carlos, tengo la fujifilm x100f desde que salió y te tengo que dar la razón absolutamente en todo, una preciosa cámara que enamora pero no tan portatil como me gustaría en fin tu lo has dicho todo y por eso no la actualizo a la vi.
        Muchas gracias y ENHORABUENA

  8. Este año hace el décimo aniversario que tengo la Ricoh GR de primera generación APSC, no puedo estar más contento. Hiciste buena elección al elegirla en vez de la X100, para mi el elemento diferencial y decisivo a parte del SNAP es el que la puedas meter en el bolsillo de abrigos, camisa e incluso en el trasero del pantalón, Literalmente, la llevas a cualquier parte como se hacía con las compactas antaño o el móvil actualmente.

    Sabiendo que tenemos la afición en común de callejear para mi es una cámara fundamental, mi Nikon D750 (comprada al año siguiente) la tengo mucho menos usada, casi casi cogiendo polvo.

    Comparando con el móvil aporta dos elementos fundamentales de los que carece el susodicho: ergonomia y disparo en ráfaga ademas de sacar mucho mejores fotos nocturnas. Pero lo dicho, la comodidad de agarre y poder operar a todos sus botones y menus sin usar la mano izquierda así como ráfaga para el instante decisivo hacen de esta cámara algo insustituible a dia de hoy para mi.

    Saludos.

    PD: Viendo la longitud de entradas que estas haciendo evidentemente lo que te comente de aunar en un post todas las entradas de la pestaña YT «comunidad» carece de sentido tal y como me respondiste.

    1. Author

      Hola Luis: Empezando por lo último, lo que dijiste no carece de sentido, de hecho algo parecido me había pasado a mí por la cabeza. Es lógico para ahorrar posts. Lo que pasa es que esa lógica no me compensa si pierdo utilidad, u oportunidad, por así decirlo.

      Sobre lo demás que comentas, suscribo todo lo que dices, tengo poco que añadir. Y no solo para callejear, hoy mismo estaba mirando fotos de una cena en un restaurante hace casi dos años donde, en vez del móvil, me llevé la GRIII, y vaya diferencia las fotos en calidad (aunque también es cierto que tengo un móvil de hace 5 años o poco más, pero al fin y al cabo la GRIII tiene también ese tiempo casi casi).

      Gracias por comentar y saludos.

  9. Como siempre, muy bien desarrollado, me encanta ver el estilo retro, pero, es poco práctico en mi vida, tienen mucho aire sentimental, por lo menos, para mí. Son para lo que son, jajajaja.
    Muchas gracias Carlos, como siempre un placer leer tus entradas, un saludo

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