¿Qué hago entre vídeo y vídeo? (Procrastinación productiva, perfeccionitis y lumbalgias)

In Relatos y humor by Carlos A. Oliveras16 Comments

Realmente no tengo nada «útil» que contaros ahora mismo, pero como se me está alargando casi una semana ya poner otro vídeo (y eso que el anterior era simple), quería explicaros qué suele ocurrir entre un vídeo y el siguiente. Esto que os contaré es un caso particular, pero siempre ocurre lo mismo de un modo u otro: despropósitos varios, dispersiones mentales, problemas inesperados y cambios de criterio.

Para empezar, hace unos días, tras el vídeo anterior, pensé en publicar en el blog otra paranoia sobre una de mis fotos (relato-paliza). Más o menos lo que hice en esta entrada reciente. En mi mente, como de costumbre, iba a ser un post fascinante, ocurrente, ilustrativo, bla bla bla.

El caso es que me tiré una mañana o una tarde escribiendo chorradas sobre una foto que ni fu ni fa, y al final me pareció que era todo demasiado absurdo. Empecé con el presunto interés fotográfico de las fotos de sombras, y terminé hablando de poner inspectores que multen a la gente por hacer fotos de baja calidad, a menos que lleven una «L» en la cámara para indicar que son primerizos. En serio.

Total, que cuando detecté que el nivel de desparrame ya se me había descontrolado, dejé aparcada la cosa (supongo que lo acabaré publicando, pero no por ahora). Esto en sí ya es algo que me pasa mucho: escribo o grabo algo, luego me parece que no tiene sentido o se puede hacer mejor, y lo descarto o lo dejo para un futuro que nunca llega. Pero de momento, el tiempo ya lo he perdido.

La procrastinación productiva

Entonces vi un vídeo de PixImperfect (el canal de youtube de Unmesh Dinda, un gran photoshopero) sobre crear charcos en Photoshop y me pareció interesante, así que pensé en hacer uno equivalente, por supuesto, dando crédito al autor. De pronto, la idea de simular charcos me pareció algo fascinante: empecé a fantasear con formas de mejorar su técnica, con fotos donde aplicarlo, con añadirle lluvia, y si llueve habrá que poner onditas en los charcos, claro, y… en fin, mil cosas que, francamente, no venían a cuento, pero de repente, me da por ahí. Casi cada día encuentro mi nueva vocación, como el Mad Murdock del equipo A. Y ese día, mira tú por dónde (look you for where) mi vocación era ser Charquero, un oficio que sería inventado por mí.

Bien: este es mi enésimo caso (solo uno más) de procrastinación productiva, o «procrastinación senior» como tan magistralmente explican en este vídeo. Teniendo yo temas pendientes qué abordar, y más importantes, ¿para qué narices me meto en este charco, nunca mejor dicho? Incomprensible.

En fin, el caso es que fascinado por convertirme en un Puddle Master (en inglés siempre mola más), me dejé llevar por el tema, pero al preparar el vídeo y buscar ejemplos, me di cuenta de lo de siempre: la técnica más o menos funciona, pero el que hace el vídeo, el Unmesh, es muy cuco y usa una foto muy particular donde el método funciona bien. Luego lo pruebas tú, y en vez de una idílica escena post-lluvia con charcos, te sale una chusta con escupitajos gigantes en el suelo. Emosido engañado. Otra vez.

Una reivindicación universal, un clásico moderno.

Y es que el tema es tan típico, que seguro que alguna vez lo habéis sufrido en carnes propias: tú ves un vídeo de un efecto «x», entonces intentas aplicarlo a tus fotos, y lo dicho, te sale una castaña pilonga. No es que seas torpe – es que en los vídeos de este tipo se usan ejemplos muy bien elegiditos, donde la cosa funciona (yo también soy culpable de haberlo hecho, que conste). Pero luego haces lo mismo con una foto tuya random, y te sale un churro. Eso aparte de que, a lo mejor, sí que eres torpe, pero una cosa no quita la otra.

Hasta cierto punto es normal echarle un poquito de trabajo a lo que sea para adaptar la técnica a otros casos. Pero a menudo, estas técnicas fantasbulosas son tan específicas, que realmente funcionan con pocas fotos, de modo que esos vídeos se quedan en un mero entretenimiento del que sí, se puede aprender algo, pero que realmente tienen poca aplicación práctica.

Este caso particular de los charcos estaba un poco a medio camino: sí que tiene utilidad, pero hay que currárselo más de lo que parece (luego explico un poco más al respecto). Además, resulta que un recurso gráfico que hace falta para el tutorial (una especie de textura para los charcos) era gratis cuando PixImperfect grabó el vídeo, pero ahora es de pago (es de una página externa que no nombraré para no hacerles publicidad).

¿Casualidad? Para nada. Como bien decía un personaje de la película «Su coartada«, «las casualidades no existen: solo son planes que hacen los demás sin consultarnos«. Así que me juego algo a que los canallas de la página donde se aloja dicho recurso detectaron que mucha gente lo estaba usando, y dijeron: «¡Ajá! Lo hacemos de pago y en 4 días, estaremos retirados y millonarios en el Caribe«.

Es una peli ya viejuna, pero está entretenida.

Esto de hacerlo de pago es una ocurrencia ridícula, pues se basa en la suposición de que 4 desgraciados (me incluyo) que se entretienen metiendo charcos postizos en fotos cutres tienen dinero que dilapidar en cualquier chorrada. Va a ser que no. Estos necios tienen menos visión de negocio que yo, que ya es decir. Pero de momento, nos han fastidiado.

De modo que esto ya suponía un primer escollo, porque claro, incluso aunque yo apoquinase el dinero, luego la gente no podría descargarlo. Por tanto, se hacía necesario usar otros recursos gratuitos que, tras un buen tiempo perdido, vi que no funcionaban tan bien. Esto me llevó a intentar localizar más texturas de charcos, o bien generar mi propia textura, con lo cual me embarqué en una movida rara que implicaba usar el filtro de Nubes de Photoshop y llevar a cabo manipulaciones diversas.

En resumen, más tiempo perdido para nada, porque no me satisficieron los resultados. Y repito: esto es un ejemplo concreto, pero es que siempre, siempre pasa algo así: un recurso necesario desaparece, una función de Photoshop casualmente falla en la version actual, descubres una forma mejor de hacerlo (o un error en el planteamiento) cuando ya tienes medio trabajo hecho, algo que has hecho 1000 veces, de pronto se te resiste y no encuentras la forma de explicarlo de forma simple… eso cuando no se te desconfigura el micrófono, se te rebela la cámara web, enloquece el programa que graba la pantalla… yo no sé qué pasa, pero siempre se tuerce algo.

Si es que al final, si quieres charcos, afota charcos. Estos son de verdad, claro, yo mismo los fotografié.

Así y todo, en este caso podría haber grabado el vídeo porque acabé encontrando una foto que «colaba» y una textura de charco alternativa que funcionaba bien – eso sí, como ya he dicho, perdí casi un día entero haciendo experimentos, probando fotos, inventando nuevas técnicas para mejorar el resultado… pero me daba reparo contaros una técnica que luego funciona regular con fotos «normales».

Una tontería, porque al fin y al cabo, creo que lo que cuenta es la idea básica y en este caso particular sí que se le puede sacar partido. Pero yo, el gran Carlos Oliveras, no podía manchar mi reputación con un vídeo imperfecto. ¡Por favor! El mundo me observa. Lo cual nos lleva al siguiente tema.

La perfeccionitis

Efectivamente, al igual que tanta gente, padezco de «perfeccionitis aguda«. Se trata de una grave afección que me impide ver más allá de mis narices y me lleva a descartar temas que serían válidos solo porque pienso que la cosa no va a quedar impecable, o como mínimo, que se podría hacer mejor. Y nada, intentando «hacerlo mejor» me puedo tirar horas sin ir a ninguna parte. Curiosamente, en el vídeo que enlacé antes, también tocan este tema.

Especialistas del mundo entero me han tratado con las técnicas más avanzadas, desde electroshocks hasta patadas en la entrepierna, pero no ha habido resultados: al parecer, sufro un caso de perfeccionitis rebelde a todo tratamiento. Posiblemente su origen sea genético y, en todo caso, resulta incurable con la tecnología actual.

Para casos como el mío se ha intentado crear grupos de apoyo donde los afectados nos consolemos mutuamente a modo de terapia, pero no ha sido posible hacerlo porque los pacientes siempre consideramos que estos grupos «no son lo bastante buenos – se podría hacer mejor«.

En este caso de los charcos, la técnica original del astuto Unmesh Dinda (el uniceja del canal PixImperfect) hace trampilla y los reflejos realmente no cuadran con la perspectiva – por eso al final lo dejé estar. Bueno, con tanto experimento, sí que encontré la forma de corregirlo, pero es un trabajo de mil pares, tanto que al final creo que sale más a cuenta irse con un cubo de agua y mojar tú la calle, que desplegar semejante festival de transformaciones y capas distorsionadas en Photoshop.

Y aun así, con mi método tampoco quedaba realmente «fiel» a la realidad. Porque claro, no sé si lo sabéis, pero la «perfeccionitis» no implica que al final haga las cosas perfectas, ni mucho menos: se trata de que acabas haciendo las cosas quizá un 1% mejor (con suerte), pero eso sí, está garantizado que tardes un 100% más, y eso si es que al final hago algo que me parezca aceptable. Un negocio redondo, oigan.

Siempre me repito ese dicho de «better done than perfect«, o sea, es mejor hacer algo, pero hacerlo, a esperar que sea «perfecto». Pero nada, que no me entra en la cabezota. En este caso, Unmesh es mucho más inteligente que yo y crea un resultado que no es perfecto, pero cuela, y al final de eso se trata, porque total son charcos y apenas se nota si la perspectiva coincide o no (estoy todo el rato mencionando lo de los charcos, pero es un mero ejemplo – cada dos o tres días, me lío con una movida u ocurrencia distinta).

Por cierto, ya que estamos, una reflexión que no viene nada al caso, pero que ahora me ronda la cabeza: qué cargante se está volviendo el Unmesh Dinda. Vaya por delante que le admiro por su canal y sus vídeos, pero con los años, cada vez va incorporando más «sonrisitas», más «minirrisas acarameladas», gestos delicados, pone ojitos, suavidad en la vocecita… un buen rollito metido con calzador que cada vez me chirría más. En fin, que me carga que lo flipas. Repito que el tío es un grande, ojo, pero es que cada vez aguanto menos sus vídeos. Y no estoy solo – no puedo decir quién, pero uno de los mayores formadores de Photoshop del mundo al que tuve la suerte de conocer personalmente, simplemente no lo soporta, según me contó. Eso me lo dijo hace años – yo en aquel entonces aún toleraba más al uniceja, pero hoy en día, es que me pone de los nervios en 5 minutos. La madre que lo parió, es que ahora no me lo quito de la cabeza, ¡qué rabia da el tío!

Smooth talking, soft spoken, suave… es que ya me sube la presión solo con verlo

En fin, a lo que iba: que descarté lo de los charcos, y entonces se me ocurrió tratar un tema que tenía en mente hace tiempo: razones para usar grupos de capas en Photoshop. Fascinante, lo sé.

Es uno de tantos temas apuntados en mi interminable lista de temas pendientes. Lo normal es pensar que los grupos de capas sirven básicamente para organizar mejor las capas, y de hecho así es, pero en realidad, tienen otros usos extremadamente útiles dentro de Photoshop.

A decir verdad, tampoco esto de los grupos es el tema más prioritario ahora mismo, porque creo que es más «urgente» hablar de software de Topaz o instalar la versión de prueba de algunos programas que tengo pendientes de probar, pero en fin, ya llega un punto en que me rindo y digo: «lo que sea, pero haz algo, macho«.

«Pero claro, ahora que lo pienso…»

No falla: en mi mente, todo tutorial proyectado va a ser sencillísimo – con 5 minutos será suficiente. ¿5 minutos, he dicho? Qué exagerado. En 2 y medio tengo suficiente. «Esto me lo pulo en nada y menos«.

Sin embargo, cuando empiezo a grabarlo o simplemente a planificarlo, me doy cuenta de que estoy dando por sabidas muchas cosas. Demasiadas. Así que, en un momento u otro, se cuela en mi mente algo así como «pero claro, ahora que lo pienso…». A la vez, comienzo a imaginar decenas de comentarios de pobres seguidores frustrados porque les falla algún concepto básico que doy por sabido, y no se han enterado de nada.

¿La consecuencia? Críticas. Hate. Mucho hate. Desuscripciones masivas, expulsión de youtube, mi vida como mendigo en la calle, ofreciendo clases de Photoshop a cambio de algo que llevarme a la boca… En fin, a partir de aqui, ya se complica todo.

Y este caso no es una excepción. Lo explico, de nuevo como mero ejemplo de lo que siempre me acaba pasando, sea cuál sea el tema: en este caso, un par de esos usos que quiero comentar de los grupos de capas tienen que ver con las máscaras de recorte. «Claro, ahora que lo pienso«, no todo el mundo sabrá qué es una máscara de recorte, así que tendría que explicarlo en el vídeo.

Pero me conozco y sé que el vídeo de los grupos de capas se me va a alargar, así que no quiero hacerlo aún más largo explicando durante el vídeo qué son las máscaras de recorte. Por tanto, al final, grabaré primero un vídeo sobre este tema, las máscaras de recorte. Venga, ¡más lío!

Perdone que me repita

Lo más gracioso del tema es que, en realidad, ya tengo un par de vídeos explicando los dos tipos de máscaras de recorte que existen, pero prefiero grabar uno en el que explique ambos casos en un mismo vídeo. Eso aparte de que ya voy camino de los 700 vídeos en el canal, y es imposible no repetir temas. Ya lo asumo como algo natural. Incluso el último tema que traté en el vídeo anterior, lo de bloquear filtros en Lightroom Classic, ya lo había explicado en un vídeo de hace 9 años 😅 (me di cuenta después, y no es la primera vez que me pasa algo así).

En fin, el caso es que hoy, que quiero grabar el vídeo de máscaras de recorte y hacer ALGO de una vez, he tenido que estar de pie un buen rato a primera hora, porque venían a instalar una cosa en casa. Que esa es otra, si os tuviera que explicar el panorama que tengo en casa… pero mejor no os cuento nada o no acabamos. El asunto es que ahora, de estar de pie, tengo una lumbalgia de 3 pares, que no me tengo en la silla del dolor, porque tengo una sacroilitis bastante chunga (un problema de la espalda baja), y con 5 minutos de pie quieto, ya me quedo planchado para todo el día.

Pero como no haga un esfuerzo y me ponga YA con el tema, no avanzo, así que voy a ver si consigo grabar lo de las máscaras de recorte antes de que me pase otra idea absurda por la cabeza, y siga divagando sin fin, sin llegar a hacer nada concreto.

La procrastinación dentro de la procrastinación

Para llevar mi parálisis creativa un nivel más allá, tras todo lo anterior me ha pasado por la cabeza otra idea genial: escribir una mini-publicación en la pestaña Comunidad de YouTube, para comentar todo esto.

Como tantas otras veces, lo que en mi cabeza iba a ser una explicación breve, rápidamente se ha convertido en esta masa informe de palabras y delirios. Así que he pasado de ponerlo como publicación en YouTube, y he seguido escribiendo aquí en el blog.

Total, que tampoco he grabado el vídeo de las máscaras de recorte. A ver esta tarde. Acojonante, sí.

Conclusión

Pese a todo, estoy medio satisfecho de publicar esta entrada, porque en mi imaginación, siempre pienso que los amables seguidores de este blog/canal se preguntarán qué hago entre publicación y publicación, y esta entrada de blog me ha dado la ocasión de explicarme.

Bueno, lo más probable es que a la mayoría os dé exactamente igual. Pero me consta que hay un porcentaje que se cree que me estoy tocando el higo entre vídeo y vídeo. Pues no, amigos. Esto de ser youtuber, influencer, blogger y un poco idioter da más faena de la que parece.

Ahora mismo, preparando lo de las máscaras de recorte y lo de los grupos de capas, me está volando una cantidad de horas increíble solo para encontrar ejemplos que valgan la pena. Yo no lo entiendo: cuando edito fotos, topo con ejemplos que me sirven fácilmente y que de hecho me dan la idea para explicarlo en un vídeo, pero cuando quiero grabarlo, me entra la perfeccionitis porque pienso que, en realidad, esos ejemplos no son buenos, y entonces pierdo horas buscando otros distintos. Un despropósito.

En fin, gracias por seguir pendientes de mis chorradas. Solo quiero que sepáis que cada día hago propósito de enmienda y que algún día conseguiré ser más productivo, porque yo no sé si todo esto le pasa a más gente, o es que me bautizaron con agua más fría de lo normal y se me congelaron la mitad de las neuronas.

Un saludo y gracias por vuestra atención. Nos vemos en un próximo vídeo, salvo que en los siguientes 5 minutos se me vuelva a cruzar una nueva ocurrencia por la cabeza…

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Comments

  1. Gracias por este post ❤
    Es todo pero todo lo que necesitaba leer!! Nos trajo la misma nave espacial parece. :))

    Que bueno que lo hayas escrito y hayas dejado de hacer todo el resto.
    Recomendación Carlos ocupate de tu columna vertebral!
    Abrazo argentino!!

  2. Hola Carlos;
    Encantado, como siempre, de todas tus explicaciones, que siempre son muy didácticas. Como te he dejado dicho en otro comentario en la foto de las jarras de agua. Su realidad y su arreglo posterior, es toda una información del procesado de una foto y del pensamiento entre lo que uno quiere y , al final, lo que sale que no siempre coinciden. Como lo que dije en aquel comentario es mi verdad, no me voy a extender en este, pues sigo pensando lo mismo.
    Quiero que puedas explicar sobre los temas que intentas tratar, tu novela, tus experiencias y de paso , siempre el didàctico en el que te desenvuelves a la perfección. Te desneuras tú y , de paso, nos explicas cosas de los programas que enseñas, lo cual nos sirve posteriormente, para currar los nuestros. Gracias y 1abrazo.

    1. Author

      Fernando: Hola, justo vengo de responder el otro comentario. Muchas gracias de nuevo, tanto por el otro comentario como por este 😎 Un abrazo 😊

  3. Carlos:
    ¡qué entretenido leerte! A tus ya “consabidos” y “sabios” tips y tutoriales “fotoshopísticos”, dejarnos ver que le sacas punta a tu vena literaria aporta al interés de – al menos – este tu feligrés cibernético. Tu estilo de entremezclar lo serio con lo jocoso de una manera casi sutil, a veces auto-flagelante y otras de loor propio con delicado sarcasmo, hace querer continuar con la lectura. Opino que tienes todo para un buen novelista o cuentista – que no “cuentero”, ¡eh! – y si no fuera porque nos abandonarías a los foteadores te alentaría a que intentaras darle al teclado y te descargaras con un entretenido divague neuronal con trama, personajes y todo lo que hace a buena una historia, eso sí, si decides hacerlo, no te “procrastines”. Abrazo desde Chile.

    1. Author

      Hola, Walter: Muchas gracias por apreciar mis chorradas y la forma de explicarlas, aunque casi que es mejor tu comentario que mi texto, jeje. Eso sí, lo mío no es la novela – me gusta contar cosas, pero cosas que me hayan pasado o de las que tenga referencia. Lo de inventar personajes… hombre, si me pusiera igual saldría algo, pero no es una cosa que me salga tan naturalmente.

      Bueno, muchas gracias de nuevo por el apoyo, un abrazo desde España 😊

  4. ¡ Hola, Carlos! Qué suerte la nuestra de que hayas procrastinado, así hemos podido disfrutar de estas disertaciones tuyas. ¡Qué bien escribes, maldito! Será la perfectofilia que sufres, que consigue que todo lo hagas tan bien. Nunca dejes de escribir, por favor, sería una gran pena.

    En cuanto al método de crear charcos falsos, jaja, ¡vaya idea! Pero si eres el mejor afotador de charcos que conozco, ¿para qué quieres hacer charcos de ficción? … «un chusco con escupitajos gigantes en el suelo», me muero de risa.

    Pues nada, ojalá que este no sea el último texto que subes aquí, por lo menos comparte el de la foto de sombras, seguro que es muy divertido.

    Saludos y hasta pronto 🙂

    1. Author

      Gracias, estimada Silvia.z. Yo creo que podría bombardear orfanatos, y también me felicitarías por la excelente ejecución de la masacre, jeje, pero bueno, gracias igualmente.

      Ciertamente, el tema charcos me toca de cerca. Tengo el género algo abandonado, pero me «encharqué» lo suficiente como para que ahora cualquier charco postizo me sepa a poco.

      El texto de la foto de la sombra está más o menos escrito, ahora solo falta que algún día lo repase y, en un momento de desinhibición, publique esa sarta de chorradas.

      Gracias por el apoyo, un saludo.

  5. Voy a ser breve.
    Además de ser un buen profe, eres un cachondo mental.
    Que te mejores y cuides.
    Un abrazo fuerte.

  6. Buenos días, yo tampoco soporto al Unmesh Dinda, cada vez que aparece en la pantalla de YouTube, pienso que es un emoji. Saludos

    1. Author

      Hola, Francisco: Perdona, por algún motivo el software antispam del blog decidió que debía filtrar tu comentario, y no lo pude rescatar del spam hasta ahora, y por casualidad (me fastidia pensar que muchos comentarios se habrán perdido porque no siempre alcanzo a revisar esa lista).
      Bueno, solo agradecerte tu comentario y confirmar que sí, el amigo Unmesh está cada vez más sobreactuadito, jeje.
      Un saludo.

  7. Hola Carlos,
    Disculpa por la demora en mandar esto pero pedistes no leerlo y yo por lo general hago lo que pedis y/o enseñas.
    Despues de varios dias la curiosidad me mato y decidi leerlo y me doy cuenta que como sabes enseñar en tus videos, sabes escribir muy bien con tu humor.
    Para terminar te deseo buena salud y que sigas enseñandonos como usar lightroom y photoshop.
    Un abrazo.

    1. Author

      Saludos Abraham, muchas gracias por por leerlo pese a todo. Me alegro de que al menos te haya resultado entretenido. Un abrazo y gracias por comentar.

  8. Hola Carlos.
    Solo te puedo decir que lo he pasado genial leyendo tu artículo, unas buenas risotadas siempre vienen genial, pero lo mejor de todo es lo que me identifico con muchas de las cosas que comentas y eso me hace reírme más porque me digo “Joder No Soy el único”.
    Un Abrazo desde Málaga.

    1. Author

      Antonio: Muchas gracias por leerlo, y por tu comentario, a mí también me reconforta lo de que no sea el único en ciertas cosas, jejeje. Un abrazo desde Barcelona.

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