El geoposicionamiento con Lightroom, mi pasatiempo veraniego

In Lightroom, Tecnología y reflexiones by Carlos A. Oliveras9 Comments

Mientras esperamos que el calor se vaya retirando (aquí ahora es verano), y por mantener el blog un poco a flote, voy a compartir con vosotros mi cruzada geoposicionadora con Lightroom Classic CC. Es un empeño que he intensificado durante el verano, especialmente durante mis semanas de mayor “pochez” por el ataque de tantos virus misteriosos, como ya expliqué hace poco. No esperen, por tanto, grandes revelaciones de esta entrada, aunque nunca se descarta que alguien pueda sacar algo útil de mis chorradas.

Antes de empezar, decir que al final la cosa se me ha alargado más de lo que pensaba (para variar) – podría haber dividido esto en 2 partes, pero al final lo publico en una sola, y que cada cual lo lea al ritmo que quiera, si quiere, claro.



Bien, hecha esta introducción, vamos a ir entrando en el asunto.

¿Geoposi… qué?

Empecemos por aclarar que “geoposicionar” una foto (o geoetiquetarla) básicamente consiste en asignarle las coordenadas GPS del lugar desde el cual se tomó. Pero si aprendes a conjugar el verbo “geoposicionar” con soltura, no solo podrás ver tus fotos situadas sobre el mapa, sino que, además, la gente pensará automáticamente que eres alguien que sabe mucho, o al menos más que ellos. Lo que hagas con este gran poder ya es cosa tuya.

¿Y cómo sé las coordenadas GPS del lugar donde he hecho cada foto?

Realmente no hace falta averiguar las coordenadas propiamente dichas, al menos con Lightroom, ya que, si bien es perfectamente posible introducir estas coordenadas manualmente, lo más fácil es irse al módulo Mapa, buscar en el mapa el lugar donde hicimos la foto (doy por hecho que eso sí lo sabemos, aunque luego hablaré de qué pasa cuando nos falla la memoria), y situar las fotos en el plano arrastrándolas desde la tira de imágenes hasta el susodicho mapa. Aquí hice una introducción al módulo Mapa un tiempo después de haber sido introducido en Lightroom 4.

El módulo mapa en Lightroom 4. Podemos colocar fotos arrastrándolas al mapa, o (truco) seleccionando primero las fotos y luego haciendo Ctrl+click o Cmd+click en la posición elegida.

Por supuesto, si la cámara tiene receptor GPS (o si son fotos del móvil y tenemos activada la opción para incluir en el archivo la posición GPS), este paso será innecesario ya que las fotos llevarán automáticamente las coordenadas GPS en sus metadatos.

Otra posibilidad intermedia es emplear alguna aplicación del móvil para crear un registro de seguimiento (o “tracklog“) del recorrido mientras hacemos fotos. Este archivo va “anotando” posiciones GPS y horas/minutos/segundos. De este modo, si el reloj de cámara y móvil están bien sincronizados, luego podremos usar este registro para asignar de golpe las coordenadas GPS a todas las fotos realizadas durante esa sesión, simplemente a base de cruzar la hora de las fotos con las horas y posiciones de este registro de seguimiento (este proceso lo hace Lightroom automáticamente – nosotros solo le indicamos dónde está el archivo de seguimiento).

En el peor de los casos, si tenemos activada la opción para que google almacene nuestras ubicaciones, podemos usar esta aplicación (enlace para Android – no sé si hay algo similar para iOS) para convertir el archivo de ubicaciones de nuestra cuenta de google a un formato interpretable por Lightroom (la precisión de este registro dejará mucho que desear, por eso lo comento como último extremo). Yo no lo he probado, pero es algo que ha compartido un visitante en los comentarios de otra entrada (gracias, José Ros).

Este icono de la barra de opciones del módulo Mapa nos permite acceder a las opciones para cargar un registro de seguimiento.

¿De qué sirve geoposicionar, además de para impresionar al prójimo?

Principalmente:

  • Geoposicionar es una forma más de facilitar la búsqueda de nuestras fotografías en el futuro, ya que si recordamos dónde las hicimos, podremos ir al módulo Mapa y -seleccionando previamente una carpeta, colección o “Todas las fotografías“-, ver directamente sobre el plano qué fotos hemos hecho en qué lugares.
  • A diferencia de geoetiquetar a base de palabras clave de ciudad, calle, etc., el geoposicionamiento por coordenadas es un criterio distinto al de las palabras clave, y por tanto, “enriquece” nuestras opciones para clasificar y buscar. Digamos que aumenta la “transversalidad” de nuestras posibilidades de clasificación y búsqueda; además de recordar fechas o palabras clave, también podemos basarnos en lugares identificables sobre un mapa y usar esa ubicación como un criterio más en la barra de filtros/metadatos. Esto es especialmente útil cuando tenemos fotos hechas con un teleobjetivo donde lo que sale en la foto y el lugar dónde estábamos al hacer la foto son marcadamente distintos. Podríamos hacerlo todo con palabras clave, pero resultarían incongruentes o confusas como mínimo (en una foto del mar podría aparecer el nombre de una montaña porque estábamos ahí cuando hicimos la foto). En estos casos, lo ideal es reservar las palabras clave para lo que aparece en la imagen, y usar el geoposicionamiento para dejar constancia de dónde estábamos cuando hicimos esa foto.
  • Gracias a la función de geocodificación inversa (de la que hablé aquí en su día), al darle coordenadas GPS a una foto, se rellenan automáticamente ciertos campos (de los metadatos IPTC) con el nombre del país y ciudad. Por tanto, también nos ahorramos tener que introducir esos datos a mano, y de nuevo aumentamos la transversalidad ya que estos datos se guardan en un campo específico, distinto al de las palabras clave.

Panel de metadatos en módulo mapa. Los datos del recuadro rojo se calculan y rellenan automáticamente al indicar las coordenadas GPS.

¿Y si todo esto me sobra?

No pasa nada. Simplemente, arderás en el infierno.

Ahora en serio: me consta que mucha gente no ha usado el módulo Mapa en su vida, y otros lo han usado pero no les ha convencido. Esto no significa que sean pobres almas descarriadas que algún día verán la luz – por poner un ejemplo, nuestro amigo Fernando Sánchez (de FerFoto.es y colaborador de XatakaFoto) es un experto en estos temas que, sin embargo, reniega del módulo Mapa (o eso creo recordar, vamos… tampoco me hagáis mucho caso). Y no es el único. Por tanto, el módulo Mapa no tiene por qué ser para todos – entre otras pegas, supone un aumento de trabajo y una disciplina extra, y es normal que no todo el mundo quiera asumirlo si no ve claro que le vaya a compensar, o si ya tiene otros mecanismos que le sirven para lo mismo.

Por ejemplo, puede que haya gente que siempre dispara en estudio, o en lugares concretos, y que no tenga mucho que ganar con esto. O al revés, gente que se mueve muchísimo y dispara tanto, que salvo que la cámara tenga receptor GPS (que sería lo ideal siempre), no le compensa el tiempo necesario para luego estar geoposicionando todo ese volumen de imágenes a mano en un montón de lugares. O usuarios normales que, simplemente, no le vean la gracia al tema.

Dicho esto, aunque no cabe duda de que esto es solo una opción más, y que no es para todo el mundo, sí creo que mucha gente desconoce el potencial que aportan las coordenadas GPS y el módulo Mapa, y para esto siempre pongo como ejemplo a un gran ignorante: yo. Para no enrollarme y repetirme más de lo que ya lo estoy haciendo aquí, dejo el enlace a la entrada donde expliqué cómo pasé de despreciar el uso de GPS en fotografía, a considerarlo casi un don divino. Sí, amigos: soy un converso.

Lightroom 4, o el inicio de mi déficit histórico

Bueno, lo anterior lo he contado simplemente para que sepáis de qué hablo a partir de aquí. Hechas estas aclaraciones previas, iré entrando más en mi caso personal.

Como dije más arriba, el módulo Mapa debutó en Lightroom 4, que apareció en marzo de 2012. No sé vosotros, pero yo he olvidado más del 90% de mi vida, así que no recuerdo exactamente cuándo fue que vi la luz (o quizá debería decir “los satélites”) y empecé a geoposicionar mis fotos, pero me imagino que sería durante aquel 2012, o a principios de 2013 a más tardar. A partir de ese momento, cuando fuera, empecé a dedicar unos minutos a poner las fotos en el mapa cada vez que importaba imágenes (antes de que se me olvidase dónde las había hecho).

Cuando este pequeño icono aparece en Lightroom como insignia de una miniatura, significa que la foto tiene coordenadas GPS. Podemos hacer clic en la insignia para saltar directamente a su posición en el módulo Mapa.

Ahora bien, afiliarme a la Iglesia de la GPS-ología tenía su lado oscuro: significaba que todas mis fotos antiguas se encontraban en un limbo topográfico, por decirlo de algún modo. Un limbo bastante extenso si tenemos en cuenta que empecé a hacer fotos en digital el año 2001. Es decir, las fotos que había importado hasta ese momento no tenían datos GPS. Esto planteaba un problema, porque no resulta lógico que a partir de 2013 (o el año que sea) tengas el criterio de coordenadas GPS y uses el módulo Mapa, y en cambio antes de 2013 emplees un sistema un tanto rocambolesco basado en palabras clave con el nombre de ciudad, calle, etc. (que era lo que había estado haciendo hasta aquel entonces). La coherencia es fundamental para encontrar las cosas, y si cada pocos años cambias tus criterios… casi mejor que no uses Lightroom ni ningún catalogador, porque va a ser complicado encontrar las cosas.

Geoposicionar y recordar, todo es comenzar

Durante un tiempo asumí que esta falta de datos GPS en fotos antiguas era una cosa inevitable. Igual que Napoleón dijo aquello de “desde estas pirámides, 40 siglos nos contemplan“, yo simplemente pensaba: “desde este catálogo, 40 gigas de fotos sin geoposicionar nos contemplan“. Y ya está, todos esos años eran zona catastrófica en términos geo-localizadores.

Pero en algún momento (quizá en 2014, aunque para variar, no lo recuerdo), comprendí que esto no podía ser. Así que un buen día (o un mal día, si tenemos en cuenta la faena a la que me iba a enfrentar), empecé a retroceder en mi catálogo hasta la primera carpeta de fotos sin geoposicionar. Recordad que, para identificar qué fotos tienen (o no tienen) coordenadas GPS, podemos fijarnos en el pequeño icono que aparece en la miniatura, tal como mostré en la captura de más arriba. Una vez retrocedí hasta el punto donde ví que las fotos ya no tenían coordenadas, empecé a hacer memoria y a colocar fotos en el mapa.

Así lo fui haciendo de vez en cuando, si me acordaba, yendo progresivamente desde lo más reciente hacia lo más antiguo. Evidentemente, también podría haber comenzado por el principio, y avanzar desde ahí hasta encontrarme con las fotos más recientes, pero opté por hacerlo al revés. La cuestión es no perderse, y con este fin, desde las últimas actualizaciones de Lightroom, marco con un color la carpeta donde me he quedado la última vez (botón derecho en la carpeta, Añadir etiqueta de color).

Yo opto por crear una carpeta con fecha y nombre para cada salida o actividad fotográfica (aquí no se ven), y guardarla dentro de una carpeta con el año. En este caso, como no tengo marcado “Mostrar fotos en subcarpetas“, los números de la derecha indican fotos sueltas que guardo en la “raíz” del año (fotos del día a día, especialmente del móvil, que no forman parte de ninguna salida en particular y por tanto no tienen subcarpeta propia).

Tras 4 años geoposicionando fotos antiguas a ratos, este 2018 todavía estaba en 2011, habiendo comenzado por 2012 o 2013. O sea, 4 años para avanzar (bueno, retroceder) apenas 2. El motivo no es solo que lo hacía a ratos como ya he dicho, sino, sobre todo, que no siempre es fácil recordar dónde has hecho una foto. Hombre, si no necesitas mucha precisión, puedes arrastrar las fotos de 50 en 50 a ojímetro, y que sea lo que Dios quiera. Si yo cogiese todas mis fotos de Barcelona y las soltase juntas en el centro de la ciudad, geoposicionaría el 95% de mi catálogo en un segundo. Y, para ser sincero, esa fue mi idea inicial: geoposicionar las fotos antiguas grosso modo. Aproximadamente, vamos – con que la ubicación real estuviera en 2 kilómetros a la redonda, ya estaría bien.

Ahora bien, en cuánto lo pensé un poco mejor, me pareció que esto era pasarse de listo – una cosa es ser eficiente para ahorrar tiempo, y otra distinta tomar atajos tan exagerados, que habrían desvirtuado mi tarea geoposicionadora. No tendría mucho sentido que la mayor parte de mi catálogo tuviese las mismas coordenadas; eso no me serviría para discriminar en las búsquedas.

Pero no solo eso: por otro lado, conforme empezaba a bucear en las catacumbas de mi catálogo, retrocediendo hacia el pasado, la cosa empezó a resultarme entretenida de una forma inesperada. Descubrí la satisfacción de desenterrar recuerdos, de ganarle la partida al olvido y ser capaz de averiguar dónde hice cada foto con la mayor precisión posible. Vamos, que geoposicionar 4 o 5 carpetas era como echarme unas partidas al Candy Crush, solo que hacía algo un poco más productivo. Pero, ¿cómo lograba saber dónde hice fotos antiguas, si como ya he dicho, he olvidado prácticamente toda mi existencia? Sigan leyendo.

Recordar, deducir… y Google StreetView por un tubo

Pese a no recordar mi propia vida, sí que reconozco la mayoría de lugares en los que he estado, especiamente en el caso de fotos hechas en Barcelona. Viendo muchas de mis fotos puede que no recuerde qué hacía yo allí (cosa que en muchos casos me ha dejado intrigado), pero sí sé dónde está lo que se ve en la foto y, por tanto, puedo deducir con bastante precisión dónde estaba cuando la hice.

Sé que esto es el lago de Banyoles. Pero no me preguntéis qué hacía ahí, cómo llegué hasta allí o con quién estaba.

Así y todo, a menudo me encontraba (y me encuentro) con alguna foto que, sinceramente, no acabo de ubicar. En esos casos me ayuda fijarme en la hora de las fotos: si tengo una foto previa y una posterior que he sido capaz de ubicar en el mapa, puedo aproximar que tomé la foto en un punto intermedio entre esos otros dos lugares. También ayuda si en la foto sale el rótulo de algún negocio o tienda que pueda buscar en Internet (para saber la dirección), o incluso un número de portal (aunque no sepa el nombre de la calle, me ayuda a acotar los posibles lugares).

Pero, sinceramente, creo que nada me ha ayudado tanto como el bendito Google StreetView. Ya sabéis, esa función de GoogleMaps donde arrastras el monigote de la esquina inferior derecha sobre el mapa (tienen que aparecer unas líneas en azul para indicar que hay imágenes disponibles – a veces hay que esperar unos segundos con el muñequito “en el aire” hasta que las líneas azules aparecen), y tras soltar el monigote, podrás ver una imagen de 360º del punto elegido.

Estas imágenes “a pie de calle” no están disponibles para absolutamente cualquier rincón, especialmente si son lugares remotos o deshabitados, pero en núcleos poblados y especialmente grandes ciudades, es muy completo. De hecho, aunque en general desconfío bastante de Google como monopolio abusivo y Gran Hermano moderno, por no hablar de su casi absoluta falta de ética, reconozco que la tarea que han hecho con el StreetView es, sencillamente, titánica. No habría pensado que fuese posible afotar prácticamente el mundo entero y encima, vincularlo a un mapa por el que puedes ir avanzando. Me parece increíble.

El monigote del google maps, en pleno proceso de arrastre sobre una línea azul para ver la foto de la calle. Qué invento.

No solo eso: en algunos casos, StreetView dispone de fotos tomadas en el mismo lugar en años distintos, y nos permite “viajar” por el tiempo visitando distintas versiones de esas imágenes. Es una característica que puede pasar desapercibida y que, de hecho, no sé si es accesible desde la aplicación de Maps para móvil, pero sí desde el ordenador, a través del icono del reloj que resalto en esta captura de pantalla (es la zona de la parte superior izquierda de la pantalla):

Si el icono del reloj está disponible, podemos hacer clic en él…

 

… y se abrirá este selector de tiempo donde podemos hacer clic en otra fecha y luego clic en la miniatura de la imagen para verla a pantalla completa como imagen “actual”.

Como digo, esto de “viajar en el tiempo” solo está disponible en zonas donde el cochecito de Google haya pasado más de una vez por la misma zona en fechas diferentes (cuanto más concurrida/céntrica sea la zona, más posibilidades de que tenga historial de imágenes de StreetView). Esto también resulta de gran utilidad dado que, como digo, estoy geoposicionando fotos de hace unos cuantos años, con lo que en algún caso las imágenes actuales han cambiado bastante respecto a lo que se ve en mis fotos antediluvianas, , sea porque alguna tienda ya no es la misma, o porque ha habido algún tipo de “transformación urbana” y los edificios o la zona entera han sido remodelados. En esos casos, si el StreetView ya es un lujo, lo de poder ir atrás en el tiempo ya es lo siguiente.

Otro truco interesante: si estamos viendo el mapa en Lightroom, es muy posible que queramos abrir esa misma ubicación en Google Maps (en el navegador) para usar StreetView, que no está disponible desde Lightroom (ya que desde el módulo Mapa solo podemos ver la imagen de satélite). Pues bien, durante mucho tiempo, yo abría Google Maps a mano, y buscaba la misma vista que tenía en Lightroom. Hasta que descubrí algo tan simple como que si haces clic en el logo de Google en la esquina inferior izquierda del mapa (desde Lightroom, en el módulo Mapa), se abre automáticamente el navegador con Google Maps en esa ubicación. Se trata de hacer clic en el lugar que he señalado con una flecha en esta captura de pantalla:

Ubicación del logo de Google en la vista del módulo Mapa – si hacemos clic en dicho logo, se abrirá Google Maps en el navegador mostrando la misma ubicación.

Elemental, querido Watson

Como iba diciendo, en aquellos casos donde tengo una idea aproximada de la zona dónde está hecha la foto, pero no acabo de acertar, el StreetView ha sido y sigue siendo mi salvación. O mi perdición, porque si no fuera por este recurso, no habría terminado perdiendo tanto tiempo: simplemente habría puesto las fotos en plan aproximado, sin matarme tanto. Pero como dije antes, al final el tema de adivinar dónde hice fotos antiguas se acabó conviertiendo en una especie de entretenimiento, un auténtico reto detectivesco. Ver una foto de hace más de 5 años que no sabes exactamente dónde se hizo, y acabar identificándola perfectamente gracias a la combinación de observación, dotes deductivas y una saludable dosis de StreetView, resulta de lo más satisfactorio (al menos para gente sin vida social como yo).

Digo lo de “observación” y “dotes deductivas” porque he llegado a identificar lugares a base de reconocer en una foto de StreetView detalles como un mismo patrón de grietas, cableados, óxido en postes, tipo de baldosas/pavimento o manchas en suelos y paredes. Es decir, a veces tengo una foto donde hay tan pocos elementos identificativos, que aunque tenga sospechas de su ubicación basándome en otras fotos tomadas poco rato antes o después, es difícil garantizar que fuese tomada en ese lugar concreto y no en otro, y solo consigo confirmarlo a través de la combinación de varios de estos detalles. El asunto es que una vez escrutas la escena en plan “sabueso”, intentando extraerle toda la información posible, puedes llegar a sacarle más detalles de los que habrías pensado, y con un poco de suerte, confirmar que es el mismo lugar de tu foto. Te sientes como un CSI, vamos. Luego ya te empiezas a preguntar si no convendría contarle a tu médico que te pasas el rato haciendo estas cosas, por si ve oportuna la derivación al frenopático.

Cuando no hay StreetView disponible (típicamente en zonas más campestres o peatonales), la cosa se complica, pero incluso así, en algún caso me las he apañado con la vista de satélite para encontrar alguna referencia y deducir la ubicación de una foto. Otra ayuda en esos casos son las fotos de 360º que la gente sube a GoogleMaps – aparecen en el mapa como puntos azules aislados y tienen una utilidad más limitada, pero en ausencia de una imagen más cercana de StreetView, alguna vez me han salvado.

También podemos soltar el monigote sobre uno de estos círculos azules -si es que aparece alguno- para ver imágenes de 360º contribuidas por usuarios o “local guides”.

Dicho todo esto, reconozco que, inevitablemente, a veces doy con fotos que soy incapaz de ubicar. Si sé más o menos la zona donde las tomé, las coloco a voleo y añado la palabra clave “gps_aprox“, por curarme en salud. Pero hay algunas en las que, salvo que la neurona me pegue un chispazo prodigioso y mi memoria me asista, es literalmente imposible saber la ubicación exacta solo mirando la foto (por ejemplo, una foto con efecto de movimiento donde no se ve nada con claridad, una foto de unas nubes sin nada de terreno visible, etc.).

Por qué no me sirve para esto la cronología que Google crea automáticamente

Puede que alguno esté pensando que podría ayudarme con la “cronología“, o sea, el registro de ubicaciones que Google crea automáticamente si usas sus aplicaciones. Es un historial aproximado que te ayuda a saber por dónde andabas un día concreto de hace años, aunque no siempre te dé la posición exacta.

Efectivamente, puede ser una ayuda, pero por desgracia, a mí no me sirve porque la mayoría de las fotos que estoy clasificando fueron tomadas antes de la era de los smartphones. Tuve mi primer teléfono inteligente apenas un año o dos antes del lanzamiento de Lightroom 4 y el módulo Mapa, y en todo caso, la mayoría del tiempo he tenido desactivado este historial de ubicaciones. Pero, si no os preocupan las implicaciones de seguridad (que tampoco son para tanto), reconozco que es muy útil tenerlo activado, tanto por si en el futuro has de geoposicionar algo, como -ya más en general- para saber qué día fuiste a hacer un trámite o a visitar a alguien.

Las bicicletas son para el verano, y los GPS también

Como recordaba al principio de esta entrada, me he tirado la mayor parte de este caluroso verano asediado por microorganismos desconocidos. Al estar metido en casa tantos días, he estado aprovechando para pegarle un empujón al tema de geoposicionar fotos (cuando no estaba comiendo helados ni viendo películas). Como dije antes, en 2013 empecé a geoposicionar las fotos más recientes, y desde ahí fui tirando hacia atrás.

Si a menudo hacemos fotos en sitios concretos, podemos crear preajustes de metadatos con las coordenadas GPS (izquierda), y luego aplicarlos directamente desde el desplegable de preajustes de metadatos (derecha) para asignar coordenadas a fotos. Se ahorra bastante tiempo y además garantizamos que sean exactamente las mismas coordenadas cada vez.

Antes de este verano había retrocedido ya hasta 2011, y echándole horas, en el último mes y medio he conseguido llegar…… hasta 2009. Sí, incluso invirtiendo más tiempo, cuesta avanzar. A veces puedo colocar una carpeta entera de golpe en el mismo sitio, porque hice todas las fotos en un lugar más o menos concreto. Pero otras veces me dí algún paseo por donde fuese, o fui dando vueltas con el coche y parando aquí y allá, y la cosa se complica. En esos casos, el StreetView echa humo para adivinar por dónde pasé durante mi ruta fotográfica, y si además estaba fuera de mi ciudad, la cosa se lía todavía más porque son sitios que conozco menos, con lo que mi capacidad para hacer deducciones o tener intuiciones se reduce bastante.

Total, que no sé yo si algún día alcanzaré hasta las fotos más antiguas. Y ojo, que no tengo tantísimas fotos por año, ya que borro gran parte de lo que disparo (o directamente, intento no sobre-disparar, no por nada, solo por la pereza, ya que así me ahorro luego tener que revisar tanta foto).  Es decir, tengo pocas fotos en proporción al tiempo que llevo haciéndolas. Pero así y todo, como dije antes, la cosa da bastante trabajo.

¿Y si Lightroom Classic se va al garete?

A todo esto, alguien podría preguntarse si esto que estoy haciendo no supone comprometerse demasiado con Lightroom. La respuesta es y no, aunque más “” que “no“, pero antes de profundizar en esto, dejad que explique bien a qué riesgo me refiero, porque vale la pena considerarlo antes de meterse en un “fregao” de este calibre.

En noviembre del año pasado (2017), publiqué una serie de entradas sobre la posible “muerte anunciada” de Lightroom Classic CC. Por aquel entonces, Mangalick and Company desvelaron que se habían tirado los 2 años y medio previos (en realidad, más que eso) trabajando en el “nuevo” Lightroom CC, dejando por tanto medio abandonado el Lightroom de toda la vida, que pasó a llamarse Classic.

Por ahora, la cosa no ha sido tan dramática ya que -afortunadamente- tengo la impresión de que se han pegado cierto batacazo con su nueva criatura. Digo “afortunadamente” no porque me alegre de las desgracias ajenas, sino porque esto ha favorecido que la versión Classic, lejos de desaparecer, haya sido actualizada con novedades interesantes en los últimos meses. Pero así y todo, eso tampoco cambia que Lightroom (Classic) está cada vez más lento, obsoleto y en muchos aspectos, anclado en el pasado, y no sé yo si llegará un punto en que la cosa desafíe las leyes de la informática, y ya no puedan reparchearlo y recauchutarlo más.

Si Lightroom Classic fuera un coche, tendría más o menos este aspecto. Mangalick está encantado.

Es por eso que, en cierto modo, invertir tantas horas en geoposicionar mis fotillos con Lightroom es arriesgado como mínimo, ya que no conozco ningún otro revelador raw que incluya en el programa funciones como las del módulo Mapa. Por tanto, si algún día tuviera que abandonar Lightroom Classic, no tendría alternativa: más que posiblemente, perdería las ventajas de mis queridas fotos geoposicionadas (no podría verlas desde mi nuevo revelador, fuera el que fuera). Ahora bien, en todo caso, las coordenadas GPS son un metadato estándar y como tal, sobreviviría aunque cambiase de software (podría ver las coordenadas y editarlas). Por eso decía al principio que la respuesta es “sí” y “no”: , saldría perdiendo, pero no del todo ya que las coordenadas y los IPTC del geoposicionamiento inverso se conservarían como metadatos.

Pero incluso teniendo en cuenta que estos metadatos sobrevivieran, o que pudiera editarlos con un programa especializado cuyo uso combinase con el revelador, lo cierto es que, sin el módulo Mapa de Lightroom, el tema de geoposicionar no tendría tanto (o ningún) sentido, ya que luego no podría buscar por este criterio sobre el mapa, o sería muy rebuscado si he de añadir el uso de otros programas. Por tanto, en definitiva, , geoposicionar las fotos como yo lo hago (por decisión personal, para clasificar y buscar mejor) supone un elevado nivel de compromiso con Lightroom Classic CC. Más que elevado, excesivo, si tenemos en cuenta el tiempo que habré invertido si es que algún día acabo de geoposicionarlo todo: es muy dudoso que todo este trabajo valiese la pena si tuviera que cambiar de software de revelado y organización. Y, de hecho, es también por este motivo que hasta ahora solo he ido poniendo al día las fotos antiguas “a ratos”.

Al final, lo justifico porque, por un lado, nunca se sabe qué nos depara el futuro. Y, por otro, todo este proceso también me está sirviendo como forma de revisitar fotos antiguas – la verdad es que me ha ayudado a entender mi propia evolución, o más bien degeneración, fotográfica. También me está ayudando a poner un poco de orden y corregir errores diversos de palabras clave y organización en las fotos, ya que de vez en cuando encuentro alguna que está en la carpeta equivocada, y cosas por el estilo. Me imagino que cuanto más atrás vaya en el tiempo, más fallos de este tipo encontraré.

La aventura continúa

Esta entrada termina, pero yo tengo para años geoposicionando, y dado que empecé por lo más reciente, y voy retrocediendo, la cosa cada vez se me complica más, pues cuanto más atrás voy y más me adentro en mi particular noche de los tiempos, más difícil es acordarse de las cosas. Aunque, igual que he dicho varias veces que no me acuerdo de casi nada, también debo decir que de vez en cuando, me sorprendo recordando cosas, así que tampoco es la cosa tan complicada como quizá la he pintado en algún momento.

Las posiciones guardadas son otra característica interesante del módulo Mapa. Este panel del lado izquierdo permite definir áreas personalizadas, para buscar en el mapa o moverse por él.

A fecha de hoy sigo con extraños altibajos de salud, así que mientras mi organismo decide si se recupera o no, yo seguiré poniendo fotillos en el mapa ni que sea a ratos. Pero francamente, espero no dedicarle tanto tiempo en las semanas venideras, porque no tiene mucho sentido que pase más rato organizando imágenes que “fabricándolas”. Y es que llevo unos años en que mi producción fotográfica ha caído en picado en cantidad y calidad… pero eso quizá sea tema para otra entrada.

De momento, aquí lo dejo. Si alguien ha leído hasta aquí sin aburrirse demasiado, o si alguno se ha enterado de algo interesante que no sabía, genial. En todo caso, como siempre, ¡gracias por vuestra atención!



Etiquetas: , , , , , , , ,

Comments

  1. Muchas gracias Carlos O. se agradece que compartas tus talentos, y tus grandes recursos, te deseo lo mejor de la vida!

  2. Muy buen artículo, pero me surge una pregunta. cuando pongo mis fotos en el mapa, se cubre el campo ciudad, provincia, país. pero si no vuelvo a meter esos datos manualmente, el plugin irinstagran los reconoce como vacíos ¿Te sucede lo mismo?

    1. Author

      Abel: Gracias por comentar, sobre la pregunta, no conozco el plugin ir-instagran (o quizá es LR-Instagram y ha saltado alguna letra por error), pero en todo caso creo que la causa es lo que se explica en un vídeo que de hecho está enlazado en la entrada pero repito aquí el enlace:

      https://www.photoshopeando.com/2013/03/25/geocodificacion-inversa-en-el-modulo-mapa-de-lightroom-4/

      Son 3 minutos si miras el vídeo. Como veras, cuando los datos de ciudad, etc. son sugerencias de la geocodificación inversa, no están realmente introducidos, son como una sugerencia. Pero (1) puedes confirmarlos manualmente o (2) si marcas la segunda de las 2 preferencias que se comentan en el vídeo, yo creo que deberían exportarse igual. Ahora bien, ya no sé si con el plugin que comentas lo hará, o habrá que confirmar la sugerencia.

      Espero que dicha entrada te sea útil… saludos.

  3. Carlos, siempre es un placer leer tus publicaciones. Lamento profundamente tus achaques y espero que te recuperes definitivamente.
    Gracias por existir.
    Un abrazo

  4. Gracias Carlos.
    Pero lo que temias ya llego, cada vez que entro en mapa me dice.
    “La vista de mapa dejará de estar disponible en esta versión de Lightroom ” y te dirige a Adobe donde te indica que no dara soporte para LR 4 y 5 pero luego tampoco para el CC (yo tengo suscripcion con lo que tengo el ultimo).
    Desde luego esto es el colmo, estaba tentado de pasarme a Capture one , me resistia, pero esto ya me ha dado el empujón.
    Gracias Carlos.

  5. Author

    José Díaz: Gracias!

    Félix: A perro flaco, todo son pulgas (aunque también dicen que mala hierba nunca muere 🙂 Gracias!

    JeMari: Gracias 🙂

    Jose Carlos H: Supongo que ya viste que publiqué otra entrada sobre lo que comentas. Al final ha sido todo falsa alarma como ya sabrás (lo publiqué aquí casi al minuto que se supo), pero ha sido todo muy raro. O era un globo sonda, o son realmente tan torpes que casi preocupa más eso que no lo otro.
    Yo también llevo mucho tiempo fantaseando con Capture One, pero las capacidades organizativas de LR me retienen. Eso sí, como se carguen el mapa o lo fastidien más, al final van a conseguir no ya que dejemos LR, sino directamente expulsarnos del programa. Gracias por comentar.

  6. Hola

    Yo el geoposicionamiento lo hago simplemente enlazando las fotos con el fichero .GPX creado por cualquiera de las muchas aplicaciones para móvil o tableta. A continuación, y esto fue lo que me costó encontrar, a través de una aplicación HoudadGeo asigno e introduzco las coordenadas dentro del fichero RAW, en mi caso del .NEF.

    De esta forma, ya tengo para siempre la foto geoposicionada. El posicionamiento lo reconoce lightroom, Fotos, ACR, etc. y como las coordenadas no están en el propio fichero NEF, y no en un ficheros externo como hace lightroom no hay problema de perderlas.

    1. Author

      Fernando: Gracias por el aporte. Yo hago algo similar de otro modo, convierto al final todos mis raws a DNG (concretamente dng con pérdida, aunque también valdría DNG estándar), y tras geoposicionar, desde Lightroom guardo metadatos en archivo. En este caso, los metadatos se guardan dentro, no en xmp y consigo lo que comentas, que estén siempre ahí sin depender de nada más.
      No conocía lo del HoudadGeo, lástima que veo que por ahora está para mac, aunque por suerte por ahora me apaño con el otro sistema (pero si algún día tuviera que dejar LR, seguramente ya no podría hacerlo, pues C1 por ejemplo no guarda metadatos en los dng).
      Saludos.

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.