04. Limitaciones del nuevo Lightroom CC

In Lightroom, Tecnología y reflexiones by Carlos A. Oliveras6 Comments

Continuando con lo expuesto en la entrada previa, hablaré a continuación de esos motivos por los que pienso que el nuevo Lightroom CC no puede ser un programa en la misma órbita que el Lightroom tradicional. Dividiré este abordaje en dos entradas, cada una de las cuales tratará un aspecto distinto: en esta entrada, comentaré las limitaciones del “nuevo” Lightroom CC, es decir, la cantidad de características que se han perdido por el camino. Y en la siguiente, me detendré en la dura imposición que supone tener que sincronizarlo todo con la nube, tanto si te conviene como si no.



   Las limitaciones de Lightroom CC

Lo primero que me llamó la atención del nuevo Lightroom CC, cuando vi los primeros vídeos, fue, precisamente, todo lo que no veía. Pensad que, en un primer momento, me la colaron y realmente creía que estaba ante el sucesor de Lightroom. No lo han presentado exactamente como tal, pero digamos que juegan al malentendido. Así que ya os podéis imaginar mi sorpresa, al filo del infarto: ¿dónde están los módulos? ¿dónde está la importación al disco duro? ¿Donde está… todo? Luego me enteré de la jugada y, por tanto, de la repuesta a mis preguntas: no están en ninguna parte. Bienvenido al futuro, amigo.



Es tanto lo que falta, que no sé si tiene mucho sentido confeccionar una lista, pero ya que Hogarty y Mangalick han querido ponerle la etiqueta “Lightroom CC“, habrá que usar esa vara de medir. Además, pese a todo, tiene también cosas interesantes (las comentaré en la entrada #09) que podrían atraer a alguien. Por eso creo que no deja de ser un ejercicio interesante cobrar conciencia de todo lo que perderíamos si optamos por esta nueva vía.

Primero repasaremos las características ausentes, y luego nos preguntaremos el por qué de esta simplificación tan extrema.

   Lista de características ausentes en el nuevo Lightroom CC

He dividido esto en 3 bloques por hacerlo más legible. Salvo que me haya colado en algo, todo lo que veréis a continuación son características del ‘viejo’ Lightroom Classic que no están en el ‘nuevo’ Lightroom CC.

  Características de biblioteca/metadatos

  • Importación con creación de carpetas, conversión a DNG, segunda copia, presets de importación, etc.
  • Auto-importación de fotos en carpeta vigilada
  • Editor de renombrado en lote
  • Minipanel “Grupos de palabras clave”
  • Listado de palabras clave
  • Jerarquía de palabras clave
    • Para no alargarme, el soporte de palabras clave de LR CC ahora se limita a una casilla donde introducirlas, por tanto, falta todo lo demás
  • Panel de revelado rápido (LR CC: No sería necesario pues no hay división de módulos, pero recordemos esta utilidad, ahora ausente)
  • Edición de la hora de captura/Reajuste en lote de husos horarios
  • Preajustes de metadatos
  • Sincronización de metadatos
  • Superposición de información sobre la toma (LRCC: En versión para móviles sí se puede mostrar)
  • Selector de tipo de metadatos (IPTC, EXIF, DNG, etc.)
    • Para no alargarme, el apartado de metadatos es muy modesto
  • Enviar fotos por email desde el programa
  • Colecciones inteligentes
  • Orden personalizado
  • Auto-apilamiento (LR CC: Tiene pilas, pero no auto-apilamiento para panos, hdr’s, ráfagas…)
  • Modo encuesta, comparación o vista de referencia
  • Reconocimiento de rostros
  • Filtros de metadatos avanzados (LRCC: Hay filtros pero muy básicos)
  • Conversión a DNG o DNG con pérdida para ahorrar espacio
  • Servicios de publicación (LRCC: Sí tenemos publicar en Facebook)
  • Exportación con múltiples opciones, marca de agua, etc. (LRCC: Solo facebook o jpeg indicando lado largo)
  • Gestión de imágenes en carpetas y subcarpetas, además de colecciones (LRCC: Solo colecciones)
  • Posibilidad de usar más de un catálogo, o exportar/importar catálogos

   Características de revelado e imagen

  • Panel de curvas (LRCC: Solo presente en la versión para móvil)
  • Panel de división de tonos
  • Aviso de luces quemadas/sombras empastadas
  • Lectura de porcentajes RGB o valores LAB
  • Herramienta clonar sin opción de ver manchas del sensor
  • Interruptores on/off para activar/desactivar el efecto de cada panel
  • Panel del Navegador
  • Distintas proporciones de ampliación (LRCC: Solo tenemos Llenar, Ajustar y 1:1)
  • Perfiles de cámara (tipo Paisaje, Retrato, etc.)
  • Máscaras de color y luminosidad
  • Photomerge (creación de panoramas y HDRs)
  • Flujo de trabajo LR-PS-LR completo (LRCC: Se puede editar en PS pero no re-editar original)
  • Diversas opciones para enviar a Photoshop (abrir como capas, Photomerge, etc.)
  • Coincidir exposiciones totales (esta característica)
  • Sincronización automática
  • Sincronización de ajustes entre varias fotos
  • Botón “Previo” para sincronizar ajustes (LRCC: Se pueden, eso sí, copiar y pegar)
  • Creación de presets y copiar/pegar ajustes por paneles (LRCC: Se pueden crear presets y copiar/pegar ajustes, pero es todo o nada – en la versión para móviles sí se puede elegir)
  • Ajustes por defecto distintos y ajustes distintos según cámara
  • Panel de historia
  • Instantáneas
  • Copias virtuales (se puede crear una copia, pero no es lo mismo)
  • Vista de prueba (simular perfiles de color)

   Otras características

  • Módulos:
    • Impresión
    • Libro
    • Proyección
    • Web
    • Mapa
  • Uso del segundo monitor
  • Tethering (disparar con la cámara conectada)
  • Redimensionado de paneles/modo de pantalla completa
  • Regulación manual del tamaño de los paneles
  • Plug-ins de terceros
  • Tareas básicas de edición y montaje de vídeos con revelado rápido y Proyección (LRCC: Puede reproducir vídeos, pero nada más)

Estas son las cosas más destacables que echo en falta, a fecha de hoy (principios de noviembre de 2017). Evidentemente la lista completa sería más larga, sobre todo si entrásemos en las características individuales de los módulos desaparecidos, pero ya entraríamos en demasiados detalles – con lo anterior debería bastar para evidenciar que este Lightroom CC no es Lightroom, al menos no en cuanto a lo que habíamos entendido hasta ahora por este concepto.

Dicho de otro modo, si a mí me venden un coche y resulta que no tiene volante, ni ruedas, ni puertas, ni asientos, ni chasis, ni luces, solo un depósito de gasolina y un motor… a lo mejor es una cosa fantástica y el motor está de lujo, pero un coche, lo que se dice un coche, no es. ¿Qué cloud-centric ni qué ocho cuartos-centric? ¡Esto no es serio, Mangalick!

   El argumentario, al rescate

Por supuesto, como en todo lo demás, sabían que les iban a llover las críticas, así que han preparado un argumentario a medida a modo de paraguas. Tienen respuesta para todo, y la limitación de funciones no es una excepción – este es el argumento:

“Si bien la intención del equipo es igualar las características entre ambas versiones, todavía no es así en la versión 1, pero recordad que la primera versión de Lightroom, hace una década, ni siquiera tenía la herramienta de recorte.” (fuente)Julieanne Kost, Adobe

A mí esta explicación no me convence. Para empezar, esta no es la primera versión de Lightroom. Si se llama Lightroom CC, no se puede decir que parta de cero como sí lo hizo el original.

Pero es que, en todo caso, incluso la primera versión de Lightroom, si nos ponemos a comparar, tenía muchas más funciones que este nuevo producto. Y, aunque aquí ya no me pondría fuerte porque no me acuerdo, yo diría que dicha versión sí que tenía herramienta de recorte.

Sea como sea, con herramienta de recorte o sin ella, no me parece correcto que en 2017 y hablando de software, nos tengamos que guiar por estándares de hace diez años. No les compro el argumento, ni otros que comentaré en el siguiente apartado y que van en la línea del “¡Es que se había vuelto muy complicado! Esto es más fácil, y más fácil es mejor“.

No me gusta ponerme tan crítico, porque a ver qué haría yo en su lugar. Es decir, comprendo el papelón en el que se encuentran gente como Julieanne Kost o Terry White, profesionales por los que siento un gran respeto, y que ahora tienen que contar estas historias para no dormir. Pero solo porque me caigan bien, no voy a comerme con patatas cualquier milonga que me cuenten. Milonga que, además, me da a mí que ha salido de la factoría  Hogarty & Mangalick, guionistas en la sombra de toda esta película.

Así y todo, si en una década (que se dice pronto, y más en tecnología) no han tenido tiempo de avanzar lo suficiente en el desarrollo de esta nueva aplicación, tal vez habría sido mejor esperarse hasta que tuvieran algo más completo (si es que esa es la idea, como se desprende de sus palabras). Y si por presiones “de arriba“, hay que sacar algo ya mismo, sería más aseado publicarlo primero como versión-prototipo para hacer boca. Adobe Dimension apareció primero como Project Felix, Adobe Fuse lleva al menos 2 años en fase beta, e incluso este nuevo programa se conocía internamente como Project Nimbus.

Lo que no es de recibo -siempre bajo mi humilde punto de vista- es que una beta de hace 11 años sea más completa (nube aparte, claro) que una supuesta versión final en 2017, que aparece por sorpresa y con el nombre de una aplicación que ya existía. ¿Soy yo, o todo junto es así como un poco raro?

   La agenda oculta de Hogarty y Mangalick

Antes de pasar a la otra parte, la de la imposición de la nube, permitidme que haga un aparte en este análisis y retroceda 2 años en el tiempo. Creo que es el momento ideal para recuperar una interesantísima anécdota de la historia de Lightroom, y reinterpretarla a la luz de lo que ahora sabemos.

   El pinchazo de la versión 2015.2

Hace ahora poco más de 2 años, el equipo de Lightroom, con Tom Hogarty y Sharad “Chalao” Mangalick a la cabeza, publicó la versión 2015.2 (y 6.2), en la que se simplificó de forma extrema la ventana de importación. Este cambio, además de resultar desconcertante, supuso un auténtico trastorno para muchos flujos de trabajo que quedaron muy tocados de un día para otro y sin previo aviso. La comunidad de usuarios se puso en pie de guerra como nunca antes lo había hecho.

Mangalick decidió salir al paso de las quejas con una publicación en el blog oficial de Lightroom donde justificaba esa decisión con argumentos un tanto peculiares. Sus explicaciones incluían frases tan pintorescas como la siguiente para explicar el por qué de este cambio:

“De forma generalizada, los clientes eran incapaces de descifrar la pantalla de Importación sin sentirse frustrados. Algunos seguían adelante, con el apoyo de búsquedas en Internet. Quizá conseguían importar archivos, pero no se sentían exitosos. Otros se rendían y pensaban que quizá Lightroom no era el producto adecuado para ellos.”Sharad Mangalick, Director de producto de LR

Ya dije en su momento que este argumento me parecía un sinsentido, pero tampoco entendía qué necesidad tenían de inventarse cosas. Con la perspectiva que da el tiempo, ahora entiendo que estaban buscando la forma de allanar el camino para su nueva criatura – de hecho, quizá el plan inicial fuese desguazar Lightroom por partes, hasta llegar a la estación de destino que es este “nuevo” Lightroom CC.

Pero sigamos – además de lo anterior, el Chalao se fue embalando conforme escribía, y ya al final del post se puso flamenco y añadió que recuperar las funciones perdidas no era una opción, porque causaba frustración a la gente, y punto pelota. O sea, que por más que se estuvieran batiendo récords históricos de quejas, no pensaban hacer caso. De hecho, se interpretó que este cambio podía ser el primero de muchos más en la misma línea, como si los directores de producto de Lightroom estuvieran desconectados de las necesidades de los fotógrafos profesionales o aficionados avanzados.

Los que no querían (o, más posiblemente, no podían) pasar por el tubo, se iban a tener que quedar “atrapados” en la versión previa (2015.1) y no podrían, por tanto, volver a actualizar Lightroom. Pero eso sí, claro: tendrían que seguir pagando religiosamente cada mes. Ante este panorama, como es lógico, mucha gente empezó a darse de baja, algunos para pasarse a Lightroom 6 y quedarse en la versión 6.1 (pero sin tener que pagar la cuota), y otros para emigrar a soluciones de software diferentes.

Cómo sería la sangría de suscriptores, que antes de diez días, Hogarty & Mangalick tuvieron que dar marcha atrás y publicar una entrada de blog donde, con un aviso brevísimo y de tono un tanto seco, se comprometían a dar marcha atrás y recuperar las características eliminadas. Vaya, vaya. “No es una opción“, había dicho Mangalick unos días antes.

Por si alguien quiere consultar la historia completa y mi pitorreo al respecto, la narré en varias entradas de blog en su día: (1) El nuevo mecanismo de importación, (2) Lightroom es ahora un producto para novatos, (3) Miniactualización por fallo grave, (4) Adobe se disculpa por “un fallo de comunicación” y, finalmente, (5) Adobe rectifica.

   La historia se repite

Dijo Karl Marx que la historia se repite; primero como tragedia, luego como farsa. La tragedia ya la habíamos vivido dos años antes, porque menuda se lió. Ahora tocaba la farsa, y la hemos tenido con la publicación del falso-nuevo-Lightroom CC, que ha llevado la simplificación del programa hasta el punto de desproveerlo de su identidad. Solo que esta vez, anticipándose a las quejas, se nos ha dado la siguiente explicación. A ver si os suena de algo.

“A lo largo de la década pasada, Lightroom ha crecido hasta convertirse en un editor potente pero complejo – los clientes veteranos lo conocen, pero intimida a los nuevos fotógrafos, que demandan una experiencia de edición de imágenes más intuitiva.”Julieanne Kost, Adobe

Principiantes intimidados, gente que prueba el programa y se siente frustrada… ¿dónde habré oído yo eso antes? Pero no solo eso: esta vez, H&M vienen con la lección aprendida. Si obligasen a la gente a quedarse en una actualización previa, se repetiría la espantada de clientes de dos años atrás. ¿Cómo podrían evitarlo? Atentos a este otro extracto de los vídeos publicados el 18 de octubre:

“Adobe se compromete a mantener ambas líneas del programa [refiriéndose a LR CC y a LR Classic] – no queremos desbaratar el flujo de trabajo de nadie.”Julieanne Kost, Adobe

Por tanto, creo que Lightroom CC 2015 se ha actualizado a Classic para reforzar la idea de una dualidad en el desarrollo, pero dudo que exista el mismo nivel de compromiso con ambas líneas del programa. Simplemente, necesitan la versión “antigua” para que la gente no huya.

Con lo mal que les salió la jugada simplificadora hace dos años, se hace raro que vuelvan a la carga con la misma idea corregida y aumentada, y con guarnición de nube sí o sí. Hay que reconocer, de todos modos, que esta vez han hecho las cosas con más sensatez y hasta con un punto de astucia. Y, oye, vete a saber: a lo mejor sí es verdad que hay mucha gente frustrada, etc. Lo que pasa es que a mí todo esto de la frustración, la gente pidiendo nubes y el resto de argumentos, me huelen a cuerno quemado. No sé yo.


En la siguiente entrada continuaré con las pegas de este “nuevo” Lightroom CC, en este caso centrándome en la imposición que supone el uso obligatorio del almacenamiento en la nube.

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Comments

  1. Hay que ser mucho Adobe believer para creer que se van a gastar dinero por igual manteniendo dos versiones de Lr, cuando hasta la fecha poco más que actualizaban el núcleo común de procesado con Camera Raw. Así que estoy de acuerdo contigo en lo de que el programa antes llamado Lightroom se quedará hibernado y gastarán lo justo en él para seguir cobrando los alquileres.

    Pero lo de la nube es peor. Tengo ganas de ver qué nos cuentas mañana al respecto.

    1. Author

      Amando: Efectivamente, por ahí van mis argumentos… 🙁 Y sí, lo de la nube es peor, al menos en mi caso, porque las limitaciones puedo aceptarlas o no, pero con mi conexión, el nuevo sistema se me haría inviable. Intentaré poner hoy mismo la siguiente entrada porque si no, se me va a alargar esto hasta el día del juicio final xD Gracias por comentar y saludos.

  2. Hola Carlos. Viendo y leyendo mucho estos días sobre Lightroom, cada día que pasa me queda más claro que los profesionales tenemos que ir buscando reemplazo cuanto antes.

    Es lo que tienen estos adobitas, en su cerebro de “monopolio”, no cabe la posibilidad de desbandada general de clientes, tienen Photoshop, por ahora sin competencia digna.

    Buscando alternativas desde ayer.

    Abrazo.

    1. Author

      Alejandro: Como he dicho en algún otro comentario, que no cunda el pánico (o al menos que no sea por mí). Yo aún no busco alternativas “firmes”… pero sí que estoy empezando a replantearme mi forma de trabajar, para ir abandonando aquellas partes que no podría traspasar a otros programas 🙁

      En fin, como digo habrá tiempo, así que yo me lo planteo con calma. Gracias mil por pasar y comentar.

  3. Buenas tardes Carlos. No tengo prisa alguna por alternativas, pero no voy a dejar de “sondear”. Lo malo es lo que pueda pasar con lo realizado hasta ahora. También pienso cambiar mi flujo y utilizar el software de la marca de mi cámara.
    Sigo tus argumentos, cargados de pragmatismo.

    1. Author

      Paco: ¡Gracias! Por si acaso, subrayar que no pretendo convencer a nadie, son ideas que comparto y que pueden ayudar a otros a formarse las suyas. En algún caso, incluso son reflexiones que llevan a preguntas, más que respuestas concretas. De nuevo gracias.

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