¿En qué formato guardar nuestras fotografías? – Archivos finales (3)

In Photoshop by Carlos A. Oliveras13 Comments

Después de la introducción al tema y la entrada anterior sobre archivos de trabajo, ahora toca hablar de formatos de archivo final, es decir, cómo guardar cuando ya tenemos el “producto definitivo” y lo que queremos es mandárselo a alguien, publicarlo en web o llevarlo a imprimir, que suelen ser las opciones más habituales. Para estos casos, consideraremos dos opciones: JPEG y TIFF. Antes de hablar de estos formatos, dejadme que comente un par de aspectos que quizá debáis tener en cuenta como paso previo al guardado.

Reducir dimensiones en píxeles y convertir a sRGB

Las cámaras actuales típicamente proporcionan archivos que rondan o superan los 20 megapíxeles: por supuesto, para editar la foto nos interesa conservar toda esta resolución, pero poner la foto en Internet o imprimirla es un asunto distinto. De hecho, guardar el archivo final a resolución completa (con todos sus píxeles) puede incluso suponer un problema si luego lo publicamos en Internet:



• Por un lado, el archivo tendrá un “peso” mayor, y tardaremos más en subirlo. No es un drama, pero tampoco estamos para perder tiempo a lo tonto si luego la gente solo la va a ver al tamaño de pantalla.

• Por otro lado, siempre existe el riesgo de que algún espabilao se apropie de nuestra imagen para usarla sin nuestro permiso. Este riesgo no puede evitarse por completo, así que tendremos que buscar un equilibrio entre un tamaño en píxeles lo bastante grande para que otros vean bien la foto, pero lo bastante pequeño para que no pueda venir cualquiera y hacerse un póster con ella.

Clásico chorizo de cantimpalo haciendo su ronda por la red en busca de fotillos que mandar "a la saca".

Clásico ciberchorizo de cantimpalo haciendo su ronda por la red en busca de fotillos que mandar “a la saca”.

Por tanto, antes de crear el archivo final, suele ser conveniente reducir las dimensiones en píxeles de la foto. No hay un tamaño exacto o ideal, pues depende del fin que vaya a tener y de nuestro criterio, pero como recomendación general:

Si es para flickr, 500px o similares, podemos usar tamaños de entre 1.200 y 1.600 píxeles para el lado largo. Considero que ese tamaño permite ver bien la imagen incluso en monitores grandes, sin necesidad de publicarla a tamaño completo. Pero no deja de ser una mera referencia – se pueden usar tamaños menores si no os fiáis del personal, o mayores si queréis que vuestras fotos editadas luzcan en toda su gloria incluso en pantallas del tamaño de un frontón o de alta densidad.

– Si es para imprimir, la cuestión es aún más variable que la anterior si cabe, y se sale del todo del alcance de esta serie de entradas: las dimensiones ideales en píxeles dependen del tamaño físico de impresión y del parámetro de resolución (por ejemplo, píxeles por pulgada) que intervenga en el proceso. Lo ideal sería que allí donde vayamos a imprimir nuestras fotos nos den indicaciones para evitar interpolaciones posteriores (que el tamaño de imagen se tenga que reajustar), pero si estamos totalmente perdidos, mejor guardarlas a tamaño completo antes que arriesgarse a reducir su tamaño en píxeles sin saber lo que hacemos.

flickr nos anima a subir las fotos de 1000 en 1000. Salvo que queramos usarlo como copia de seguridad, más nos vale reducirlas un poco para que su tamaño no se dispare inútilmente.

flickr nos anima a subir las fotos de 1000 en 1000. Salvo que queramos usarlo como copia de seguridad, más nos vale reducirlas un poco para que su tamaño no se dispare inútilmente.

Para reducir estas dimensiones en píxeles, podemos usar el comando Imagen/Tamaño. Si guardamos en JPEG, también podemos usar el comando Archivo/Exportar/Guardar para web, que mencionaré más abajo, e indicar allí mismo las dimensiones en píxeles. Lo que no os recomiendo hacer es reducirlas para web empleando como criterio los benditos casi y siempre malinterpretados píxeles por pulgada, pues aunque parezca que funciona, realmente es una forma rebuscada e impredecible de modificar las dimensiones en píxeles. No entraré en ello pues está explicado en esta serie sobre los píxeles por pulgada. Tomad como criterio un tamaño en píxeles, y guiaos por él, simplemente.

Otra cosa que nos puede interesar hacer es convertirla a sRGB – tampoco es algo en lo que pueda profundizar en esta entrada, pero como norma general, en caso de duda, yo recomendaría pasar a este perfil de color antes de guardar un archivo final para evitar sorpresas. Podemos hacerlo desde Edición > Convertir a perfil, o desde la ventana Guardar para web si guardamos en JPEG.

Una vez hayamos decidido si nos interesa -o no- hacer algo con lo anterior (el tamaño en píxeles y el perfil de color), ya podemos guardar nuestro archivo final, así que veamos las características de los dos formatos que he mencionado (JPEG y TIFF).

Formato JPEG (Joint Photographics Expert Group)

El formato final por excelencia es el JPEG o JPG, que únicamente guarda una versión acoplada del documento en la capa “Fondo”. Lo más característico de este formato es que utiliza compresión con pérdida aplicando un algoritmo (una secuencia de operaciones) que reduce espectacularmente el tamaño de la imagen sin que la pérdida de calidad sea apenas apreciable en el monitor o en la impresión. Además, nos permite elegir un valor que determina el equilibrio entre calidad y “peso” del archivo. Podemos guardar en JPEG desde Archivo/Guardar como… o desde Archivo/Exportar/Guardar para web… Veamos estos dos casos:

• Si usamos Archivo/Guardar como… y elegimos jpg como formato, al aceptar nos aparecerá la siguiente ventana:

jpg_opciones-8-bits

Como podéis ver, hay un valor de calidad (de 0 a 12) y una casilla de previsualización. Si marcamos esta casilla de vista previa, veremos en nuestra imagen la variación en la calidad que proporciona cada valor (mejor tenerla al 100% para apreciar mejor los cambios) y se mostrará debajo el tamaño en megabytes que tendría el archivo resultante. En el ejemplo de la ventana anterior, para una calidad de 8 obtendríamos un archivo de 3 megabytes). En general soy partidario de usar valores altos  (10-11, incluso 12), salvo cuando se trata imágenes que he de mandar por email en bloque, o que voy a publicar en el blog, en cuyo caso me interesa apurar un poco más (sin llegar a valores asesinos) para minimizar el tiempo de transferencia a través de Internet.

En cuanto a las opciones de formato de la parte inferior (Línea de base, Optimizado o Progresivo), recomiendo dejar seleccionada la primera (Línea de base) que es la más estándar. La segunda reduce un poco más el tamaño de la imagen (aunque podría no reproducirse correctamente en artefactos antiguos, como algún reproductor DivX/JPG de salón), y la tercera fue concebida para mostrar la imagen en varios “barridos” cuando las conexiones a Internet eran muy lentas.

Si la imagen que estáis guardando está en 16 bits (y posiblemente así sea), la ventana es la misma, pero no previsualiza el efecto de la compresión en la imagen (la casilla está en gris) ni muestra la estimación de tamaño en disco. No obstante, la imagen guardada se convertirá igualmente a 8 bits en el JPG, pues este formato no admite datos en 16 bits.

jpg_opciones

Si intentamos guardar en JPG una imagen que esté en 16 bits, la ventana que aparecerá será la misma, pero incluirá un mensaje advirtiéndonos de que no se puede mostrar la vista previa ni el tamaño del archivo, y recomendándonos el uso de Guardar para web.

• Si usamos Archivo/Exportar/Guardar para web…, se abrirá una ventana como la siguiente:

guardar_para_web_jpg

“Guardar para web” nos permite guardar en varios formatos: en el caso que nos ocupa, debemos empezar por asegurarnos de elegir “JPEG” en el selector desplegable de la parte superior.

Guardar para web  es una opción es más práctica que “Guardar como” si nuestra intención es guardar en JPEG, ya que permite hacerlo todo en un solo paso (reducir tamaño, convertir a sRGB si es necesario y guardar con compresión JPEG), pero también es algo más compleja, al menos de entrada. Afortunadamente, aquí tenéis un tutorial sobre Guardar para web.

Resumiendo, el JPG tiene la gran ventaja de reducir un montón el tamaño y ser un formato prácticamente universal, si bien está limitado a 8 bits y usa compresión con pérdida, con lo que si tuviéramos que abrirlo para cambiar algo y volverlo a guardar, se deterioraría rápidamente, pues cada vez que guarda estropea un poco más la imagen (nota: realmente, si no recortáis la imagen, la pérdida después del primer ciclo abrir/guardar es mínima). En la siguiente imagen tenemos un ejemplo muy claro del deterioro que puede acabar causando la compresión JPG (normalmente no se notará tanto, pero lo muestro para que sepáis identificar esta pérdida de calidad):

Clic para ampliar. A la izquierda la imagen original, y a la derecha, una versión muy castigada por la compresión JPEG (abierta y guardada dos veces con la compresión más baja - con valores razonables, esta pérdida de calidad es imperceptible).

Clic para ampliar. A la izquierda la imagen original, y a la derecha, una versión muy castigada por la compresión JPEG (abierta y guardada dos veces usando el valor de calidad más bajo – usando valores razonables, esta pérdida de calidad es imperceptible a menos que intentemos reeditar el archivo).

Para rematar este apartado, un aviso para navegantes: no confundáis el formato JPG con el JPG 2000 o el JPG Stereo. El JPG 2000 es una variante más avanzada que debía sustituir al JPG “normal”, y que pese a incorporar novedades interesantes como compresión sin pérdida o compatibilidad con imágenes de 16 bits, no llegó a cuajar. En cuanto al JPG Stereo, su uso tiene que ver con las imágenes estereoscópicas (con efecto 3D), así que podemos ignorarlo.

TIFF como formato de archivo final

Aunque en la entrada anterior hablamos del TIFF como formato de archivo de trabajo, también podemos usarlo para guardar una versión final, con dos ventajas importantes sobre el JPEG: podemos usar una compresión sin pérdida y conservar los datos en 16 bits. El precio que pagamos por ello es un tamaño en disco mucho mayor que el del JPEG; fácilmente podemos terminar con archivos que superen ampliamente los 100 MB.

¿Vale la pena? Como siempre, depende. Guardar el TIFF de este modo (en 16 bits y con compresión sin pérdida) nos da cierto margen para reeditar el archivo si fuera necesario, cosa que no debería ocurrir, pues por algo es un archivo final y no un archivo de trabajo. Pero… ¿cuántas veces en la vida las cosas acaban no siendo como deberían ser? Nunca se sabe, así que ahí está la opción para quien le interese y se pueda permitir el espacio extra. Una opción intermedia es guardar en TIFF, para aprovechar su compresión sin pérdida, pero convertir a 8 bits antes de guardar el archivo yendo a Imagen>Modo>8 bits. Esto reducirá aproximadamente a la mitad el tamaño del archivo, aunque también perderemos el margen de corrección tonal que dan los 16 bits.

Cuando tengamos la imagen lista para ser guardada, vamos a Archivo>Guardar como…, elegimos TIFF como formato y en este caso desmarcamos la casilla “Capas“. Al hacerlo, automáticamente cambiará el nombre del archivo, que pasará a incluir la palabra “Copia“, es decir, se guardará como copia para no sobrescribir el archivo de trabajo original:

tiff_sin_capas_copia

En la ventana siguiente, la opción de compresión de capas ya aparecerá como “Descartar capas y guardar como copia“, cosa que no querríamos para un archivo de trabajo, pero sí para un archivo final:

 

tiff_discard_layers_compression

En este caso, Compresión de imagen (Image Compression) es el que determina la compresión del archivo:

Si guardáis una imagen en 16 bits, usad “Ninguna” o “ZIP” – con ZIP ocupará menos, pero también tarda más en guardar. La compresión LZW no es útil con datos de 16 bits (provoca un aumento del tamaño del archivo), así que ignoradla en este caso.

Si guardáis una imagen en 8 bits, vale la pena usar LZW ya que se consiguen reducciones de tamaño importantes. La opción ZIP no mejora mucho el resultado y puede ser más lenta y menos compatible, pero también es válida (sobre todo si hay zonas amplias de un mismo color).

Resumiendo, el TIFF tiene como puntos fuertes la posibilidad de guardar en 16 bits y con compresión sin pérdida, pero tiene en su contra unos tamaños de archivo bastante grandes si se comparan con los del JPEG.

¿Es mejor guardar los archivos finales en JPEG o en TIFF?

Para uso general, yo creo que el JPEG es lo más práctico como archivo final. Su pega es que si lo volvemos a abrir, no resistirá bien cualquier retoque añadido, dado que al estar comprimido con pérdida, se deteriora cada vez que se abre y se guarda (ver la imagen que puse más arriba del edificio y las banderas sobre el cielo). Es un formato para subir a web o mandar a alguien, y fin de la historia.

Para conservar la imagen con la máxima calidad, el TIFF es lo adecuado: en casos donde ya no necesitemos conservar las capas, nos permite dejar atrás el (enorme) archivo de trabajo sin cerrarnos del todo la puerta a hacer algún ajuste si fuera necesario. Por ejemplo, si vamos a imprimir y resulta que la versión impresa está algo oscura o poco contrastada, un TIFF de 16 bits sin compresión puede corregirse con algún ajuste global sin problemas. No obstante, tened en cuenta que la gran mayoría de impresiones se hacen con datos en 8 bits, e incluso en caso de trabajar con un sistema de impresión de 16 bits, los expertos dicen que no proporciona una mayor calidad visible.

lightroom_logo

¿Y qué pasa si uso Lightroom?

Aunque la vocación de esta entrada es cómo guardar desde Photoshop, no me cuesta nada añadir un pequeño apartado sobre el flujo de trabajo con Lightroom, sea individualmente o con Photoshop. Lo explicado anteriormente sirve igual, con dos diferencias generales:

• El formato del archivo de trabajo (que aquí sería el que se va de viaje a Photoshop con “Editar en Photoshop“, y luego vuelve a Lightroom) se determina desde las preferencias de Lightroom: Edición > Preferencias > Edición externa. El propio programa recomienda editar en 16 bits, y Adobe en sus páginas de ayuda, recomienda usar el formato TIFF dado que “ofrece una mayor compresión y compatibilidad para el sector que el formato de Photoshop (PSD)“. Incluyo a continuación una captura de dicha ventana de preferencias, que incluye sugerencias sobre el tema de 16 u 8 bits (clic para ampliar).

lightroom_preferencias_external

• El formato del archivo final se elige desde la ventana de exportación de archivos, donde podemos elegir, entre otras cosas, el formato (JPEG, PSD, TIFF o mantener formato original), los bits y compresión en el caso del TIFF, o la calidad en el caso del JPEG, y más abajo el tamaño (clic para ampliar):

lightroom_exportar

Conclusiones finales

Tras tanto tecnicismo y tanta historia, yo creo que la cosa se resume en que es buena idea editar en TIFF de 16 bits, y al terminar, reducir el tamaño en píxeles/convertir a sRGB (si lo consideramos necesario) y guardar en JPEG para uso general, o en TIFF de 16 bits si queremos conservar la máxima calidad.  O en ambos: yo, por ejemplo, tras editar la foto en TIFF de 16 bits entre Lightroom y Photoshop, acabo generando un JPEG reducido a 1600 píxeles de lado largo en sRGB para subir a flickr, y otro en Adobe RGB a tamaño completo para conservarlo junto al raw original (que al final del proceso suelo acabar convirtiendo a DNG con pérdida, del que hablé aquí). A veces puedo guardar también un TIFF final (sin capas) en 16 bits si es un archivo del que quiera conservar una copia con la máxima calidad. El archivo de trabajo suelo borrarlo porque ocupa mucho, aunque como en todo, hago excepciones.


Espero que todo lo anterior haya servido tanto para entender mejor estos formatos, como para disipar ciertos mitos o confusiones comunes que ocasionalmente podrían darnos algún que otro disgusto (como reeditar un JPEG o guardar un archivo de trabajo sin capas). Si ha quedado alguna duda, haré lo que pueda por aclararla en los comentarios. ¡Gracias por leer esto!



Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Comments

  1. Pingback: ¿En qué formato guardar nuestras fotografías? – Archivos de trabajo (2) | Photoshopeando

  2. Gracias Carlos…muy bueno, como siempre.
    Siguiendo tu ejemplo, hace un tiempo, empecé a guardar la copia del original CR2, en DNG sin pérdida, la cual Revelo en Lightroom, que me parece fantástico.
    Me siguen quedando dudas de cómo guardar una vez pasado a Photoshop, para algunos tratameintos finales.
    Porque aqui, solamente se puede optar por TIF o JPG.
    TIF es muy grande y JPG no sirve para reeditar…Esta es mi gran duda…!!!
    Por ahora tengo bastante lugar en mi disco externo de 3 TB…pero…!!!…siempre se llena todo…jjj..
    Nuevamente muchas gracias.

    Saludos edupiola
    PD: esto mismo lo comenté en DNG con pérdida (es un pagio de mi mismo…jjj…)

    1. Author

      Edu: Antes de nada, me parece bien lo de pasar a DNG, pero quería aclarar que yo no convierto a DNG los raw. Solo cuando he terminado con una carpeta, los raw que no voy a tocar más pero que me gustaría conservar, los paso a DNG con pérdida, que es otra cosa.
      Sobre la duda, realmente no tienes duda, creo… es como dices, TIFF (con capas) te permite reeditar, y el JPEG ocupa poco pero es un formato final, no para reeditar. Lo más que puedes hacer es acoplar las capas si no lo has hecho ya, y pasar el archivo a 8 bits además de guardar con compresión LZW. Con esto estás renunciando a mucho, pero ocupará menos. Ahora bien, de aquí ya es difícil bajar de tamaño mucho más a menos que reduzcas resolución o guardes con pérdida en JPEG. Simplemente no se puede tener todo.
      Yo a menudo he trabajado con TIFFs bastante grandes, de más de 3 gigas, pero cuando ya he acabado, no conservo (salvo casos puntuales) estos archivos de trabajo, o necesitaría muchos discos duros.
      Saludos y gracias por comentar.

  3. Ha sido genial. Nos ha descubierto todo lo de comprensión de archivos, que a veces es algo complicado de entender. Tú, lo has aclarado de maravilla. Gracias por el aporte.

  4. Genial el artículo. Yo con esto aún estoy bastante indecisa. Durante muchos años mi flujo de trabajo ha sido editar y exportar la imagen final a JPG (al principio lo hacía en TIFF, pero me quedaba sin espacio enseguida) y cargarme los originales. Nunca he guardado los RAW por problemas de espacio. Ahora que he descubierto cómo utilizar correctamente y de forma práctica la biblioteca de LIghtroom, vuelvo a plantearme las cosas.

    Por lo que veo tendré que cambiar mi método a justo lo contrario, conservar RAWS y no exportar a no ser que sea necesario, para no ocupar más espacio con fotos duplicadas. Como además, tengo los dos servicios que de momento me interesan para publicar las fotos, que son Facebook y Flickr, directamente en Lightroom, no necesito tener los jpeg exportados para subirlos a las redes. ¿Crees que es buena idea, o soy una kamikaze? X)

    1. Author

      Esther: Gracias por comentar. Antes de nada, decirte que yo he ido cambiando mi forma de trabajar en este aspecto con los años. Los cambios en la tecnología, los programas, el coste del almacenamiento… todo esto son cosas que van variando (además de nuestras necesidades), así que es normal ir revisando y cambiando de criterio.

      Yo creo que lo que planteas es lógico, aunque nadie mejor que tú lo sabrá, pues cada uno tiene una cantidad de fotos y una forma de trabajar distinta. Yo como decía he pasado por varios criterios (y posiblemente adopte otros en el futuro) pero actualmente lo que hago -una vez sé que son fotos que ya no voy a tocar mucho más- es:

      – Convertir los raw a DNG con pérdida (hablo de ello en esta entrada, que es parte de una serie de 3 o 4 entradas sobre el dng). Con esto pierdo algo de calidad, pero ahorro mucho espacio (lo hago pensando en el largo plazo y las copias de seguridad, porque cuantos más datos tengo, más espacio para copias necesito).
      – Los tiffs intermedios ocupan mucho así que por norma, me los acabo cargando cuando ya no he de hacer cambios, pero en estos casos sí me aseguro de dejar exportado un jpeg. El motivo es que si borro el tiff, aunque tenga el raw (o convertido en dng) original, no tendré la edición que hice luego en el tiff. Tener el jpeg tampoco es que sea la solución perfecta pues ya no puedo reeditar lo que hice en el tiff, pero al menos conservo ese resultado final.

      Hay excepciones, esto sería mi idea general. No exporto a jpeg los demás raw/dng pues como dices sería duplicarlo inútilmente. Pero ojo, esto que digo no lo cuento ni mucho menos como método “correcto”, solo es por compartir lo que hago por si sirve de orientación. Repito que cada caso es distinto, hay quien lo guarda todo en raw, y quien lo borra casi todo. Lo que comentas no creo que sea kamikaze. ¡Saludos y gracias por comentar!

      1. Gracias a ti por contestar tan rápido y ser tan amable.
        Supongo que tu comentario va referido a cuando editas imágenes en PS, yo antes era mucho de Ps, es más, no empecé a usar Lightroom hasta su versión 3 o 4. Pero ahora, por el tipo de fotos que suelo hacer con este último me suele bastar, con lo que asegurándome de mantener mi catálogo a salvo y lo archivos sidecar de las imágenes, siempre tendré a salvo todos los pasos de la edición que he realizado, sin necesidad de exportar las fotografías. Lo que no sé es si me voy a apañar con esto de empezar a guardar los RAW, porque estoy viendo que me pulo los 2TB del Toshiba en dos días. Estaba acostumbrada a guardar los jpeg únicamente y claro, así he tirado con un Lacie de 500GB durante unos 5 años. Pero es que seguir con ese método ahora que sé lo útil que es la biblioteca de Lightroom (era de las que no sabía que funcionaba así y sólo lo usaba como plataforma de edición) para mantener las fotos ordenadas y encontrar la imagen que quieras en un plis, me parece desaprovechar por completo el programa, y añadirlas una vez que las he exportado a jpeg (previo borrado de los raw) es un poco rollo, aunque podría ser una buena alternativa si veo que no tengo espacio suficiente para los raw.
        En fin, es lo que dices, esto de los flujos de trabajo es como los culos! Que cada uno tiene el suyo! xD
        Por cierto, he estado leyendo algunas de tus anteriores entradas, y sólo decirte que espero que todo se solucione con el tema de los pisos y sobre todo que te encuentres mejor.
        Yo no soy de allí, es más vivo muy lejos de Barcelona, pero siempre he visto ese problema como una de las lacras de este país en ciertos sitios del mapa, me parece una pena que se llegue a esto y más en una ciudad tan preciosa y llena de tanta cultura como Barcelona. Ojalá pronto cambien las cosas.

        Mucho ánimo!

        1. Author

          Esther: Sí, efectivamente lo de los tiffs me refiero a archivos con capas (cuando el raw ha pasado por Photoshop). Es cierto que cada vez hace menos falta recurrir a Photoshop para cosas fotográficas, pues hoy en día es posible resolver la edición completa de muchas fotos sin salir de Lightroom/Camera Raw.

          Si te ves apurada de espacio, antes de optar por el “sacrificio” de los raw, plantéate lo del DNG con pérdida que comenté antes – estos archivos ocupan como un jpeg de alta calidad (normalmente menos de 10 mb aunque depende del raw original), pero siguen siendo como un “pseudo-raw”, es decir los ajustes siguen siendo metadatos. Es complicado explicar aquí pero el DNG con pérdida es un intermedio entre jpeg y raw (no confundir con el DNG “estándar”, que es un raw como cualquier otro pero en un formato universal).

          Muchas gracias por tu apoyo en el tema de los pisos turísticos. Sigo tirando con la web pero es muy duro porque me ha ido desgastando la salud hasta extremos que la gente no pensaría. El problema de Barcelona como ciudad convertida en parque temático es grave, pero tener ya este problema metido al otro lado de tus paredes y techos las 24 horas es simplemente criminal.

          De nuevo gracias y un saludo.

Leave a Comment