Se aprueba el polémico carné fotográfico por puntos

In Relatos y humor by Carlos A. Oliveras9 Comments

Este es otro de esos textos que en su día publiqué en otros rincones del ciberespacio y que he decidido recuperar para el blog. Sobra decir que es una versión remasterizada en digital, es decir, he retocado alguna parte para ponerla al día. Enjoy y tal.

Finalmente, el Consejo de Ministros ha aprobado hoy el polémico “carné fotográfico por puntos” con los votos a favor de la señora de la limpieza y el bedel de los martes (dado que hoy había fútbol en la tele y no se ha presentado ningún político). Culmina así un proceso que, durante los últimos meses, ha suscitado un intenso debate social entre partidarios y detractores. Son muchos los que han defendido hasta el último momento su derecho a hacer fotos libremente, asegurando que se trata de una afición totalmente inofensiva que para nada requiere un control tan estricto. Pero lo cierto es que, con la popularización de la fotografía, hemos descubierto también los peligros de esta práctica y la necesidad de regularla de algún modo. Ahora bien, ¿es el carné fotográfico por puntos la solución? Sigan leyendo y quizá al final del artículo tengan opinión propia o, como mínimo, un considerable dolor de cabeza.




Durante demasiado tiempo se ha afotado con manga ancha e incluso en manga corta
en verano. Sin ir más lejos, en esta foto podemos observar la exagerada holgura de
la ropa del afotador de la derecha. Ha llegado el momento de poner
orden y concierto en este caos.

Muchos y muy diversos son los riesgos de los que hablamos, pero si uno destaca por encima de los demás es el de las fotos en vertical: las asociaciones pro-carné por puntos han hecho de esta cuestión su caballo de batalla. “Los fotógrafos de toda la vida” -explica el representante de una de esas asociaciones- “aprendieron de sus maestros a hacer fotos en vertical. Pasaron por un duro aprendizaje bajo la tutela de veteranos que los guiaban y orientaban para que supieran cómo efectuar el complejo giro de cámara necesario para lograr este encuadre. Algunos incluso lo han convertido en un movimiento de tai chi. Pero, ¿qué pasa con los aficionados autodidactas y sus pequeñas compactas? Dense una vuelta por cualquier hospital y tendrán la respuesta.

Efectivamente, en lo que llevamos de 2012, las urgencias de muchos hospitales se han visto colapsadas por fotógrafos aficionados que, al intentar ejecutar el siempre artístico encuadre vertical, han sufrido lesiones diversas en sus manos y muñecas, al verse éstas forzadas a adoptar posturas a las que no están acostumbradas. Así lo explica el doctor Matasánez: “Las manos no fueron hechas para sostener cámaras de fotos, y mucho menos en vertical. Es por ello que, al adoptar esa antinatural postura, el escafoides se ve sometido a una terrible tensión que a menudo termina en luxaciones, dislocaciones y otras lesiones de más de tres sílabas, salvo en el caso de la fractura, que solo tiene tres. Pero si hay algo que me fastidia realmente, es que la gente se ríe cada vez que digo “escafoides”. Eh, oiga, ¿de qué se está riendo?“.


Aunque esto parezca un embarazo ectópico donde el feto ha empezado a desarrollarse
en la muñeca, lo que aquí podemos observar es, en ralidad, el escafoides y la terrible

tensión a la que se ve sometido cuando intentamos agarrar la cámara en vertical para lucirnos.
Y es que,
le pese a quien le pese, el escafoides es como Teruel: existe.

Conviene señalar que el Ministerio de Insanidad y Malestar Social emprendió durante el año pasado diversas campañas preventivas para evitar esta clase de accidentes, especialmente desde que muchos mozos han comenzado a hacer fotos en vertical únicamente con la esperanza de impresionar a las zagalas. Por desgracia, dichas campañas no tuvieron el efecto esperado, principalmente porque la mayor parte de la población no cree que pueda existir un hueso llamado escafoides, y se lo toma a chufa: “Escafoides, por favor… eso se lo han inventado sobre la marcha. ¿Es que nos toman por tontos? Yo seguiré haciendo fotos en vertical hasta que me canse. Mi abuelo hizo fotos en vertical toda su vida y vivió 100 años.“, afirma combativamente uno de los miembros de la plataforma “No al carné fotográfico por puntos“. Sin embargo, tanta gente ha tenido que escayolarse la mano, que las existencias de yeso se han agotado y el precio de este material se ha disparado en los mercados internacionales, convirtiéndose en un referente económico tan importante como la prima de riesgo o la cotización del barril de petróleo Brent, que nunca he sabido en qué se diferencia del barril de petróleo no-Brent.


Escalofriante encuadre vertical invertido
a una mano, sin correa y mirando por el visor
con el ojo izquierdo para mayor temeridad.
Tan arriesgada maniobra se saldó con un gravísimo
esguince triple de muñeca. No lo intenten en sus casas, ni
siquiera en las casas de sus vecinos.

Pero, aún siendo uno de los mayores males de la fotografía actual, las torceduras por encuadres verticales no son el único peligro: el llamado “síndrome del cuello de cigüeña” es otro de los argumentos de peso para terminar con el afotamiento libre. Se trata de una nueva dolencia provocada por el peso que las correas ejercen sobre las vértebras cervicales, tirando de ellas hasta dejarlas con más curvas que la carretera de entrada al castillo del Conde Drácula. Esto ocurre porque muchos de los recién llegados al mundo de la fotografía tratan de ocultar su escasa experiencia utilizando una cámara lo más grande y pesada posible, basándose en la filosofía “caballo grande, ande o no ande“. Paradójicamente, son muchos los que adquieren un grip para facilitar el encuadre vertical y protegerse contra las ya mencionadas lesiones escafoidales, sin tener en cuenta que esto les provocará un problema distinto, el de las cervicales de cigüeña, pues el volumen extra del grip aumenta el peso del conjunto. Lo mismo ocurre al plantarle un flash externo a la cámara: te garantiza que todo el mundo sabrá que eres un peaso de afotadó con solo mirarte, pero quieras que no, es casi medio kilo extra. Tampoco falta quien aprovecha la correa de la cámara para colgar las llaves de casa y las del coche, así como la bolsa de la merienda, una cantimplora, una neverita portátil con doce latas de cerveza y, si es estrictamente necesario, el bolso de sus señoras.


Así les queda el cuello más o menos
a los que cargan con demasiado peso.

Son precisamente las esposas de los usuarios masculinos de cámaras réflex otro de los colectivos perjudicados por el afotamiento indiscriminado, pues se ven sistemáticamente convertidas en porteadoras del material por sus tiránicos maridos. No se veía una combinación de transporte y esclavitud similar desde las películas de Tarzán. “Que le prohíban hacer fotos de una vez“, suplica desesperada una señora refiriéndose a su marido. “Desde que se compró la cámara, no hay semana que no le llegue algún cacharro nuevo del maldito ebay, y cuando el repartidor deja el paquete y veo lo que pesa, ya me echo a temblar, porque sé que me tocará llevárselo a mí.

Para evitar estos y muchos otros peligros para la salud y las buenas costumbres, finalmente se ha optado por introducir el ya citado carné fotográfico por puntos. En el caso de las cámaras compactas, este permiso se concederá de forma automática tras pasar un reconocimiento médico que certifique el buen estado de los escafoides y cervicales del usuario, pero sobre todo del bolsillo del solicitante: 30 eurillos costará la broma. Algunos cinicos desaprensivos han llegado a insinuar que todo es una treta para recaudar más dinero. Para adquirir una cámara réflex (o conservarla si ya se posee), será requisito indispensable demostrar una experiencia mínima de dos años con cámaras compactas, así como superar un pequeño examen práctico donde se evaluarán, entre otros aspectos, el buen pulso del sujeto y la capacidad para cerrar un ojo a voluntad (dejando el otro abierto). No está del todo claro si el tamaño de la nariz también entrará en estas pruebas, ya que otra de las lesiones fotográficas típicas es la fractura o fisura del tabique nasal por una mala coordinación entre el alzamiento de la cámara hacia el rostro y el ladeamiento de la cabeza: al no girar la cabeza a tiempo al acercar la cámara al rostro, la napia colisiona violentamente con la pantalla LCD con las consecuencias ya descritas. De hecho, más de uno, al ver ante sus ojos la ocasión de hacer el fotón de su vida, se ha acercado el visor a la cara con tal ímpetu y premura que se ha golpeado fuertemente la nariz, los pómulos o la frente, quedando conmocionado e incluso inconsciente hasta que alguien lo ha encontrado – tanto es así, que algunas marcas ya estudian la posibilidad de incluir airbags en sus modelos si el carné por puntos resulta insuficiente para prevenir estos accidentes. Otra de las medidas previstas es una señal gps que empiece a emitir tan pronto como se detecte que el dueño de la cámara, tras golpearse el rostro, ha perdido el conocimiento. No son pocas las vidas que podrían salvarse gracias a esta mejora tecnológica, que bien podríamos ahorrarnos si adoptásemos la sana costumbre de ponernos casco o, en su defecto, una buena máscara de esgrima, cuando salgamos a hacer fotos. Por el mismo motivo, también se estudia la posibilidad de colocar radares que midan la velocidad a la que el sujeto alza la cámara, para que si esta es excesiva, se multe al fotógrafo y se le resten puntos del carné.


Durante una salida fotográfica en grupo, el joven que aparece postrado en la foto se golpeó a
sí mismo con la cámara en un arrebato creativo y, aturdido por la contusión, cayó al suelo.
Un par de desaprensivos que merodeaban por las inmediaciones acudieron rápidamente, no para auxiliarlo sino
para tratar de quitarle todo lo que llevase encima. La aplicación del carné fotográfico por puntos
habría evitado esta triste situación en la que se mascó la tragedia.

¿Restar puntos del carné? Pues sí: tras la obtención del permiso correspondiente, nadie podrá relajarse, ya que una mala práctica fotográfica ocasionará la pérdida de puntos. Porque si se llama carné “por puntos” es por algo, claro. Estas son algunas de las conductas, desde ahora tipificadas como infracciones, que los agentes del orden sancionarán con multa y pérdida de puntos, amén de la preceptiva retirada e inmovilización de la cámara si se estima que su portador no está en condiciones de hacer fotos:

• Utilizar en público el modo de vista directa (componer con la pantalla en vez de usar el visor) con una cámara réflex. “Cada cual que haga lo que quiera en su casa, pero en la calle, especialmente en presencia de menores de edad, es necesario mostrar un cierto decoro“, han señalado los juristas responsables de esta norma.

• Hacer fotos sin ponerse la correa, con el consiguiente riesgo de caída y rotura de cámaras (y pies, si te cae encima según qué cacharro). Hay mucha gente que, para hacerse la interesante, simplemente se enrolla la correa en la mano o directamente la deja colgando como si la correa le sobrase, y se ponen a afotar a pelo. Viene a ser como ir descamisado, levantarse el cuello de la chaqueta o ponerse la gorra del revés, para lucir, para que la gente diga: “Caray, que tío (o tía) más chulo (o chula)“. Pues esto se acabó, amigos. Si aquí el personal tiene que jorobarse con el cinto de seguridad en el coche o el casco de calimero en la moto, no van a ir luego los afotadores tan felices con la correa de adorno.


Aquí tenemos a un sobrao que afota en vertical y con
la correa colgando. Si es que algunos, se lo buscan.

• Hacer HDRs de una sola toma, sacando varios “revelados” de un mismo RAW o, peor aún, aplicándole un plugin guarrete al jpg para tonemapearlo sin complejos. Una división informática de la Guardia Civil especialmente creada para este cometido, patrullará por páginas como flickr y similares en busca de HDR’s sospechosos por su nivel de ruido, sus luces antinaturales o su colorido potencialmente dañino para retinas sensibles. Si detectan alguna irregularidad o, simplemente, el usuario les cae mal porque tienen mal día, solicitarán al autor de la foto que aporte un mínimo de 3 tomas de esa misma escena para demostrar que se trata de un HDR genuino. En caso de no poder demostrar que se ha generado una imagen de 32 bits en algún momento del proceso, la infracción tendrá carácter de falta leve pero atención porque no prescribirá hasta pasados 3 años, por lo que será necesario guardar esos archivos en el disco duro todo ese tiempo. La SGAE ya se frota las manos con lo que recaudará vía canon cobrándonos por almacenar nuestras propias fotos.

• Mal afinamiento del pitido de confirmación de enfoque. Todos los pitidos de confirmación de enfoque deben estar afinados en la nota “la”, concretamente el llamado “la brillante”. Aquellos que simplemente lo afinen en “la” normal o en cualquier intervalo de tercera, serán amonestados pero no sancionados. No obstante, se tipificará como delito grave (castigado con penas de cárcel) la afinación del pitido de autofocus en si bemol. De este modo, se evitarán disonancias extremadamente desagradables cuando varios afotadores confirmen el enfoque a la vez. Se estudia la posibilidad de instaurar una ITV anual obligatoria para cámaras de fotos, pero por ahora, diversas patrullas de la policía local practicarán controles preventivos en los lugares de mayor concentración de fotógrafos. Esta medida obligará a todo aquel que quiera hacer fotos a llevar consigo un diapasón o afinador electrónico en todo momento. Dichos afinadores también incluirán canon de la SGAE, pues la nota “LA” está presente en multitud de canciones protegidas por derechos de autor: “Es de justicia que los autores que han empleado la nota “la” en sus composiciones sean justamente remunerados“, ha dicho el propio Teddy Bautista en nombre de la SGAE. “Esperamos que se imponga el sentido común y pronto cobremos también por el uso del artículo determinado femenino singular, “LA”, en novelas, prensa escrita y revistas porno (por poco texto que tengan)“, ha añadido con solemnidad.

– Las personas que usen gafas deberán llevar en todo momento un visor de repuesto correctamente ajustado a las dioptrías necesarias y una muda limpia por lo que pueda ser, aunque quienes normalmente no utilicen ropa interior quedarán dispensados de cumplir con este requisito, si bien pasarán a formar parte de una base de datos libremente accesible a través de Internet. “La gente tiene derecho a saber qué clase de degenerados tiene por vecino“, ha señalado el Ministro del Interior.

– Los fotógrafos noveles (menos de 1.000 fotos hechas en toda su vida) estarán obligados a llevar una L pegada en el filtro, que saldrá por tanto en todas sus fotos, pero también pondrá sobre aviso a sus posibles “modelos” para que sepan que, si se dejan fotografiar por alguien sin experiencia, probablemente salgan todavía más feos que de costumbre en la foto.


Novato con la preceptiva “L” que lo
delata como un absoluto inepto.

– Los fotógrafos profesionales deberán ceñirse a unas normas todavía más estrictas, como llevar la cámara limpia y usar filtro en todas sus ópticas. Tendrán absolutamente prohibido decir la frase “atención, que sale el pajarito“, así como pedir a los modelos que digan “patata“. Quienes utilicen esta clase de técnicas serán azotados con un calcetín sucio y deportados a Andorra, por lo que esta infracción supondrá la pérdida instantánea de todos los puntos.

Los ciudadanos que pierdan todos los puntos de su carné, sean aficionados o profesionales, no podrán siquiera usar una compacta, si bien se les permitirá utilizar la cámara del móvil por motivos puramente humanitarios (básicamente, para evitar que les entre el mono y cometan alguna locura). Para recuperar los puntos, deberán leerse toda la obra de Ansel Adams y asistir a un curso de reeducación fotográfica, y una vez recuperen el carné, solo podrán utilizar tarjetas de 32 MB durante los primeros 6 meses.


Quienes pierdan todos los puntos tendrán
que contentarse con fingir que tienen una cámara
entre las manos, y pulsar un disparador imaginario.

Para financiar el despliegue de medios necesario para garantizar la correcta aplicación de estas medidas, las cámaras se verán gravadas con un nuevo impuesto. Del total recaudado, un 80% se destinará a aumentar el sueldo de los políticos mediante asignaciones presupuestarias imposibles de rastrear, y el 20% restante, a sobornar a los medios de comunicación para que mientan al respecto. Por tanto, a la hora de la verdad, el coste real de los controles y tests requeridos para la implantación del carné fotográfico por puntos se cubrirá mediante multas injustas impuestas a los afotadores que tengan más pinta de pardillo. Asimismo, se prevé la confiscación de la cámara y su venta en subasta pública siempre que la autoridad pública así lo disponga según lo estipulado en el artículo 33. Lo de siempre, vamos.

En resumidas cuentas, el carné fotográfico por puntos ya está aquí y ha venido para quedarse. Las autoridades afirman que es por el bien de los ciudadanos y por la lucha contra el cambio climático. Los aficionados aseguran que no es más que otra vil estrategia recaudatoria de la administración pública que, de paso, servirá para controlarnos un poco más y recortar nuestras libertades. ¿Quién tiene razón? Solo el tiempo pondrá a cada cual en su lugar, pero por ahora, “la polémica está servida”.

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Comments

  1. Jajajajaja!!!
    Que risa, los que tienen que levar una muda y los que no usan ropa interior jajajajaja!!!
    Muy bueno, me lo tengo que volver a leer,sobre todo para estar preparada para el examen, no se si tendré suerte y me lo den, jajjajaja!!
    Gracias, esta genial!! 😀

  2. “Joer”… Carlos, que inspirado has estado.
    He estado media hora leyendo, en la mano tenía la cámara e iba poniendo en práctica cada punto para comprobar la veracidad de los argumentos del “carné fotográfico por puntos”.
    Teniendo en cuenta las opinones vertidas desde el Consejo de Ministros, Minsterio de Insanidad y Malestar, las esposas o compañeras porteadoras pasando por el “ansia” recaudatoria de Mr. Teddy ( a mi me gustaban “Los Canarios”, la canción “Get on your knees”, con su estribillo “estractos de pollo en lata”. En aquellos tiempos el inglés era “de oído”, de ahí la traducción del estribillo ) y algo que no he leido y que creo que está implantado ya desde hace unos años en “alguna” Comunidad Autónoma, referente a plantar el trípode en medio de la calle sin permiso de las autoridades, la conclusión es la que ya apuntas en varios momentos de tu artículo, necesitan “pelas”… digo “Euros”… ” osease ” afán recaudatorio, por el bien del colectivo de fotógrafos profesionales, aficionados y varios, para que no se lesionen e infrinjan las normas.
    Muy bueno tu artículo Carlos.
    Un abrazo

  3. muy bueno.Humor fino e hiriente.Para que alguna gente reflexione.Un saludo

  4. ¿ Y qué decir del chaleco multibolsillo ? ¿ y del monopié asesino ?

  5. Author

    Luz Elena: ¡Muchas gracias por leer esto y por tu comentario! Seguro que a ti te dan el permiso, pero eso sí, no olvides lo de la muda limpia… ¡mucha risa pero ya veremos lo que nos divertimos cuando nos pillen sin una de recambio!

    Songel: Me hace gracia que menciones lo del trípode porque he estado a punto de introducirlo como “guiño”, en el sentido de que algo que resulta surrealista (que puedas aparcar varios días una moto en la acera, pero no puedas colocar un trípode unos segundos) está ocurriendo realmente en lugares como mi ciudad (Barcelona). Me encanta cuando la realidad supera a la ficción más surrealista. Gracias por pasar y comentar.

    Photojordi: Gracias, soy un admirador del humor británico absurdo por lo que tu comentario me resulta muy halagador.

    roqberd: Muchas gracias, me alegro que te haya gustado. Bueno, querría matizar en cualquier caso que la intención no es herir a nadie – como mucho, quizá a esa infinidad de malos gestores públicos que han estado dilapidando el dinero de todos durante mucho tiempo, y que ahora quieren que los demás paguemos sus errores a base de hacernos pagar hasta por respirar. Pero, como digo, la intención del texto es eminentemente humorística.

    Flozanor: Efectivamente, parece ser que el tema de los chalecos multibolsillo se va a acabar. A partir de ahora, quien quiera emplear esta prenda deberá adquirir uno de los chalecos homologados por las autoridades, ya que deberán cumplir una serie de requisitos. Por supuesto, los chalecos irán gravados con canon de la SGAE, céntimo sanitario, IVA del 21%, tasa sobre productos fotográficos y aporte obligatorio para financiar la desmantelación del chaleco cuando este alcance el final de su vida útil, de modo que no emita gases de efecto invernadero.
    En cuanto a los monopies, creo que todavía se está debatiendo – no hay acuerdo sobre si apoyar la cámara en un flamenco (ave zancuda, no cantaor) debe considerarse uso de monopie o no. Sea como sea, ¡gracias por pasar y comentar!

  6. Qué bueno eres, lo que me he llegado a reír otra vez… Un saludín y gracias por recuperar esto.

  7. como te conocí más tarde no había leído este artículo. Todavía me estoy riendo a mandíbula batiente. Ya imaginaba yo que tenías madera de escritor. Pero la realidad ha sobrepasado mis más ensoñadas expectativas. Enhorabuena por haberme hecho temblar antes de haber reído ( no daba crédito a lo que leía). A tu lado Jardiel Poncela sólo podría hablar a un colega. Enhorabuena por el rato pasado leyendo esta joyita.

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