Fotografía de viaje… ¡en el tiempo!

In Tecnología y reflexiones by Carlos A. Oliveras11 Comments

A menudo me pasan paranoias de todo tipo por la cabeza, y pienso: “¡Ajá! Ya tengo tema para una entrada en el blog“. Sin embargo, típicamente no llego a plasmar esas ideas en el blog, a veces por gandulería, y otras veces porque cuando lo pienso bien, me doy cuenta de que mi gran idea es una gran chorrada. Pero aprovechando la sequía de vídeos, me gustaría plantear una de estas ocurrencias: viajes en el tiempo, pero no para volver atrás y acertar la combinación de la primitiva de esta semana, sino con finalidades fotográficas. Es decir, la gente siempre se plantea viajes fotográficos a otros lugares del mundo, pero ¿y si en vez de pensar en términos espaciales, lo hiciéramos también en términos temporales? Evidentemente, hablamos de una fantasía, pero me resulta tan fascinante que quiero invitaros a hacer este ejercicio conmigo, para explorar que nuevas posibilidades se abrirían ante nosotros si además del lugar, pudiéramos escoger la época y desplazarnos hasta ella con nuestro equipo fotográfico.

Fotografía de naturaleza

Se acabaron los macros de pequeños insectos y las fotos con teleobjetivo en el zoo: señoras y señores, ¡nos vamos a la prehistoria a afotar dinosaurios! Nos jugaríamos el tipo a base de bien para sacar tomas del tyrannosaurus rex en plena acción, a menos que contásemos con un hide acorazado. Los aficionados a las aves podrían ir en busca de pterodáctilos o similares, aunque asumirían el mismo riesgo. Quizá para minimizar el peligro, y llevando la fantasía un poco más allá, podríamos hacerles fotos con la cámara sujeta a un “dron”, a ser posible, que transmitiera las imágenes de forma inalámbrica sobre la marcha, ya que habría riesgo de que algún saurio hambriento se lo jalase (tarjeta de memoria incluida) y nuestros fotones quedasen reducidos a caca de super-lagarto.

Jurasic Park quedaría a la altura del betún si pudiéramos viajar al cretácico y sus aledaños temporales.

Jurassic Park quedaría a la altura del betún si pudiéramos viajar al cretácico y sus aledaños temporales.

Si dejamos de lado los seres vivos y nos centramos en la fotografía de paisaje, por un lado encontraríamos muchos más espacios vírgenes, sin civilización, postes de la luz ni colillas y latas de cerveza tiradas por el suelo, y por otro, sería espectacular poder retroceder todavía más atrás y captar las apocalípticas escenas de la Tierra en sus primeros cientos de millones de años (podríamos hacer la madre de todos los time-lapses – a foto por siglo como mucho xD).

Fotografía astronómica

Circunpolares, constelaciones, lluvias de estrellas y otros clásicos de la fotografía astronómica palidecerían al lado de la oportunidad de fotografiar… ¡el mismísimo big bang! Claro que, teniendo en cuenta las implicaciones de esta singularidad de la física, esto ya sería llevar la cosa demasiado lejos… pero como mínimo, podríamos captar fenómenos como el origen y formación de la Luna, o el impacto de ciertos asteroides sobre nuestro planeta (recomendable poner filtro y parasol por si acaso).

Stephen Hawking se reiría si se enterase de que pretendemos calcular tiempos de exposición en pleno big-bang.

Stephen Hawking se reiría si se enterase de que pretendemos calcular tiempos de exposición en pleno big-bang. Estos científicos son unos aguafiestas.

Fotografía bélica

Aunque la mayoría de nosotros no tenemos ocasión de practicar este género (por suerte), sigue habiendo conflictos armados en la actualidad, y todavía nos resultan relativamente recientes las fotografías de las dos grandes guerras y de ciertas guerras civiles. Pero más que entretenernos en recrear fotos de milicianos caídos o desembarcos cruentos, podríamos retroceder más atrás y retratar infinidad de enfrentamientos famosos: las cruzadas, los ejércitos romanos, las conquistas de Alejandro Magno… ¡Elijan su batalla favorita! Eso sí, en caso de hacer fotos a tipos con armadura, habría que vigilar mucho los reflejos especulares, por no hablar del peligro de ser alcanzado por algún flechazo o pedrusco de catapulta. Hablando de todo: ¿una lluvia de flechas quedaría mejor congelando su movimiento, o con un tiempo de exposición lento? Si fueran flechas incendiarias, yo optaría por lo segundo.

Mosaico de una de las movidas de Alejandro Magno. Dicen que tiene un millón de piececitas... ¡ja! Eso serían 1000x1000 píxeles.

Una de las movidas de Alejandro Magno, inmortalizada en un mosaico formado por más de un millón de piececitas. Eso serían 1000 x 1000 píxeles. ¡Una miseria para nosotros y nuestros artefactos de decenas de megapíxeles!

Fotografía de retrato y social

Dentro de todo este planteamiento fantasioso, quizá lo más “factible” y menos peligroso sería abordar a personajes famosos e inmortalizarlos. Imaginaos poder hacerle un retrato a Jesús de Nazaret: ¡eso es un explore seguro en flickr! O a personajes del Antiguo Testamento, o al Buda, o a… bueno, iba a decir a Mahoma, pero ahí igual la liamos. Allá cada cual con lo que hace en esta fantasía temporal.

Hemos visto muchas representaciones de Jesucristo... ¡pero imagínate estar frente al real, y retratarlo como ser humano, sin auras, palomas, rayos celestiales ni la parafernalia habitual!

Hemos visto muchas representaciones de Jesucristo… ¡pero imagínate estar frente al real, y retratarlo como ser humano, sin auras, palomas, rayos celestiales ni la parafernalia habitual!

Temática religiosa al margen, la lista de “famosos” a retratar no tendría fin: artistas o creadores como Miguel Ángel en plena faena en la capilla Sixtina, Leonardo da Vinci pintando la “Mona Lisa” o Cervantes escribiendo el Quijote; músicos como Mozart o Beethoven… Eso sí, lo mismo se asustaban si les plantábamos un flash con paraguas, o nos mandaban a la hoguera por brujería.

En el apartado de eventos sociales, tendríamos coronaciones, celebraciones, ejecuciones (recomendable tirar en ráfaga en el caso de la guillotina), revoluciones, rendiciones y otras cosas terminadas en “ciones”. Es cierto que tenemos pinturas que representan muchos momentos históricos, pero dado que elaborar cada una de esas obras daba un trabajo considerable, cabe pensar que en su mayoría recrean escenas un tanto idealizadas o que sintetizan en una imagen una serie de eventos más larga. Estoy seguro de que la versión fotográfica de esos mismos hechos nos daría una visión de la historia mucho más amplia.

Fotografía deportiva

En el pasado eran bastante más bestias que ahora, así que me imagino que el equivalente al deporte moderno serían las luchas de gladiadores, las justas medievales y cosas por el estilo. A lo mejor hasta le podríamos poner una GoPro en el casco a los implicados. En cuanto a los aficionados al motor, tendrían ocasión de cambiar la Fórmula 1 por las carreras de cuádrigas.

Ahora que le teníamos pillado el truco a los coches de F1, tendríamos que reajustar nuestra técnica para hacer barridos de las cuádrigas, que no corren tanto.

Ahora que le teníamos pillado el truco a los coches de F1, tendríamos que reajustar nuestra técnica para hacer barridos de las cuádrigas, que no corren tanto.

Fotografia urbana

Se acabó lo de ir al casco antiguo de la ciudad para rememorar otras épocas: aquí estaríamos a pie de obra en la construcción de edificios y monumentos que hoy ya no existen, y podríamos fotografíar calles, plazas, mercados y vida cotidiana de cualquier época medio civilizada que se nos ocurra… aunque si eso nos supiera a poco, siempre podríamos retroceder hasta la era del hombre de las cavernas para retratar sus cuevas y pinturas rupestres, eso sí, con una cámara que rinda bien a ISOs altos, porque en las cuevas no suele haber mucha luz.

Ruinas romanas. Tirando a feas: lo suyo sería ver la cosa en su día, y fotografiarla como Dios manda.

Ruinas romanas tirando a feas; se supone que esto era una calle. Lo suyo sería ver la cosa en su día, y fotografiarla como Dios manda.

Fotografías… que no hicimos

Termino este recorrido imaginario con una vuelta de tuerca más: volver al pasado reciente para fotografiar todos aquellos lugares y personas de nuestra vida que nos habría gustado conservar, pero que solo existen en nuestro recuerdo. Pueden ser casos en que podríamos haber hecho una foto y no la hicimos, pero ya que estamos imaginativos, me gustaría ir más allá e imaginar que podemos captar como espectadores externos ciertos momentos especiales de nuestras vidas en el pasado, como haciéndonos un robado a nosotros mismos. Para la chavalería de hoy en día, que casi ha nacido con el móvil con cámara en el bolsillo, esto será menos necesario, pero incluso así, creo que todos echamos en falta ciertos momentos de los que querríamos haber conservado algún recuerdo gráfico.

Esta foto sí la hice: el Hotel W de Barcelona, en obras. No es que tenga un gran significado para mí, pero bueno, es un ejemplo.

Esta foto sí la hice: el Hotel W de Barcelona, en obras. No es que tenga un gran significado para mí, pero bueno, es un ejemplo de foto que ya no podría volver atrás para hacer.


Regreso al presente

De vuelta al presente, tendríamos muchísimo trabajo para revisar esas imágenes, descartar las malas, procesar ni que sea un poco las que valgan la pena… por no hablar de lo raro que se me haría ver datos exif de siglos pasados – de hecho, a ver cómo lo haría el sistema operativo si tuviera que reflejar fechas de antes de Cristo xD Pero bueno, como ya dije al principio, todo esto es una mera fantasía, no solo por lo de viajar en el tiempo, sino porque seguramente también nos haría falta ser invisibles para no meternos en demasiados líos.

Yo creo que sería divertido – ¿qué pensáis vosotros? ¿A qué época os gustaría poder desplazaros, y qué fotografiaríais en ella?

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Comments

  1. Jope qué interesante. Voy a cerrar los ojos y lo escribo, además me vendrá bien, porque mi tiempo presente me da un poco de miedo, bueno, más el futuro, el presente casi nunca da miedo… Pero ahora tengo que ocuparme de otros menesteres. Prometo mi entrada, no obstante. Saludos y envidio tu mente. Y creo que no soy la única 🙂

  2. Sería casi imposible elegir el momento y la época a visitar, pero sin duda poder hacer un reportaje fotográfico de la construcción de las Pirámides de Egipto sería como poco, un proyecto de muy larga duración. Cierto es que si disponemos de tan maravillosa máquina, eso no sería ningún problema, porque siempre podríamos volver al pasado una y otra vez.

    Pero a mí más que en el pasado, últimamente me ha dado por pensar constantemente en el futuro. Me explico, en la actualidad tengo 49 años, mis recuerdos más firmes nacen a partir de los seis o siete años más o menos, pero pongamos por redondear que son desde los 9 años. Si ahora pienso en cómo era la vida hace sólo 40 años, de verdad que todavía me asombro con lo que ha cambiado el mundo, la calidad de vida e incluso las relaciones humanas. Por ese motivo, me pregunto constantemente ¿qué nuevos descubrimientos se producirán en los próximos 40 años? Con suerte muchos de nosotros lo podremos averiguar, pero no creo que nuestro cuerpo esté ya para muchos trotes. Y ya no te digo nada cuando veo a mi sobrino de 4 años ¿Cómo vivirá? ¿Cómo será el mundo y sobre todo la tecnología que llegaran a conocer y disfrutar los que ahora no son más que pequeños niños?

    Un saludo y un abrazo Carlos.

  3. Definitivamente regresaría la epoca, no sé si coincida, dónde pudiera fotografiar las 7 maravillas del mundo.

  4. Bueno como siempre he considerado a las religiones una “comida de coco” para mantener a la gente analfabeta e idiotizada me gustaría trasladarme a la época en que según la Iglesia Católica nació Jesús de Nazaret para comprobar todas las teorías y verdades de sobre “el hombre que a la vez era Dios y Espíritu a la vez. Todos los Testamentos escritos por gente que no sabemos quienes eran, si hacían lo que decían y por descontado si realmente habían sido testigos directos de los hechos que cuentan, pues es sabido que en la tradición oral o escrita, el que escribe siempre quiere ser protagonista y suele contar las cosas no como se las contaron, sino como él interpreta que se las contaron, poniendo siempre cosecha propia. Un fuerte abrazo

  5. Diógenes el cínico. Me gustaría tener una fotografía de él. No creo que pudiese hablar con él, porque no se dejaba. Culpaba a la sociedad de la infelicidad. Pero lo tendría en la mesilla de noche como referencia para que cuando necesito demasiadas cosas y a algunas personas, que siempre fallan, sin remedio, no me pillase desprevenida.

    Y también fotografía a mi padre, que me dejó muy pronto, sobre todo la expresión de su cara cuando tocaba el laúd, todo autodidacta él. Mi hijo toca la guitarra eléctrica y me recuerda mucho a mi padre por momentos, pero cuando pienso eso me entra el miedo de perderlo, y no disfruto…. Por eso vuelvo a Diógenes y dejo de necesitar…

    Saludos mil, Carlos

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