Tabletas gráficas para retoque fotográfico: qué ventajas tienen y cuál nos conviene

In Tecnología y reflexiones by Carlos A. Oliveras55 Comments

Pocas veces en la historia del Internet mundial una sola entrada del blog ha despejado tantas y tan profundas incógnitas: efectivamente, amigos, estamos a punto de emprender un apasionante viaje hacia el mundo de las tabletas gráficas.

No sabía si redactar una entrada de texto detallada o grabar una video-explicación breve, así que al final he hecho ambas cosas: he escrito un rollo patatero, pero también he creado una video-entrada más resumida en la que comento los puntos más destacados del texto. Tras ver/leer esta entrada, puede que te interese ir al artículo del análisis de la Wacom Intuos Pro.

Y tras el vídeo, aquí la versión texto con más detalle para quien considere que lo anterior no ha sido suficiente para obtener un buen dolor de cabeza xD

¿Qué es una tableta gráfica?

Una excelente pregunta. Una tableta gráfica es un dispositivo de entrada similar al ratón o el teclado, ya que sirve para mover el cursor/puntero/flecha por la pantalla y hacer clic o enviar pulsaciones de teclas. Consta básicamente de una superficie (la tableta en sí) y un lápiz (no es un lápiz de verdad pero tiene esa apariencia). El funcionamiento es el siguiente: al situar el lápiz cerca de la superficie de la tableta y desplazarlo sobre ella (sin llegar a tocar dicha superficie), el cursor o puntero se desplazará por la pantalla siguiendo los movimientos que hagamos con el lápiz en el aire, sobre la superficie de la tableta (el brazo o la mano sí pueden apoyarse en la tableta, solo la punta del lápiz debe “flotar“). Cuando sí que toquemos la superficie de la tableta con la punta del lápiz, equivaldrá a hacer clic izquierdo, y si arrastramos sobre la superficie manteniendo ese contacto, será lo mismo que mantener el botón del ratón pulsado mientras lo movemos (arrastrar).

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Ventajas generales de una tableta gráfica

Este tipo de funcionamiento ofrece dos grandes ventajas respecto al ratón:

• Dado que de este modo controlamos el cursor con la punta de los dedos (con los que sujetamos la punta del lápiz) y no con la palma de la mano como ocurre con el ratón (la bola o sensor están en el centro), el lápiz nos permite explotar la motricidad fina de la mano -que, además, solemos tener más desarrollada a fuerza de escribir- y ejercer un control mucho más preciso.

• Además, la tableta es capaz de registrar la cantidad de presión ejercida al hacer clic (contacto con la superficie). Este nivel de presión puede vincularse con otro parámetro como tamaño del pincel u opacidad, entre otros. Los modelos más avanzados ofrecen también sensibilidad a la inclinación y rotación del lápiz.

Una tercera ventaja que os contaré de forma extraoficial es que, por el mero hecho de tener tableta, molas más de inmediato. Puedes contárselo a la gente, y de este modo, los demás comprenderán de inmediato que tú te tomas en serio lo que haces. Estás a otro nivel, no eres un cualquiera de esos que usan ratón, o, Dios nos libre, un touchpad. Ahora bien, lo cierto es que estas ventajas no son de gran utilidad en un contexto ofimático tradicional: la mayor precisión del lápiz no se aprovecha especialmente al seleccionar menús o arrastrar archivos, y además, resulta incómodo alternar entre tableta y teclado cada vez que hay que introducir algún dato con el teclado: a diferencia del ratón que reposa “estable” sobre la mesa, el lápiz requiere tenerlo entre los dedos o dejarlo en su soporte y tomarlo de nuevo cada vez. Las tabletas más básicas carecen de ruedas de desplazamiento (para recorrer documentos rápidamente), o bien requieren “sacrificar” un botón del lápiz para esta función, y funciones básicas como hacer clic derecho/doble clic requieren algo más de atención que con un ratón (el clic derecho se hace prolongando el clic izquierdo, o bien con un botón especial, mientras que el doble clic a veces no se detecta si se nos mueve un poco el lápiz entre los dos contactos con la superficie). Por último, la tableta tiene una superficie útil limitada, con lo que hay que ir con cuidado para no salirse de ella, o el lápiz dejará de funcionar, cosa que no ocurre con el ratón, que siempre está activo mientras tenga “algo” debajo, aunque lo saquemos del feudo de su alfombrilla. Todo esto no impide que usemos la tableta para tareas comunes si así lo deseamos: de hecho, puede ser un alivio si sufrimos de algún problema en la muñeca. Además, para mayor comodidad, los modelos más modernos incluyen la función “touch” para manejar la tableta con los dedos (sin lápiz). Incluso hay quien se jacta con orgullo de haber tirado el ratón y usar única y exclusivamente la tableta, si bien no se ha podido demostrar en condiciones de laboratorio que esta afirmación sirva para ligar más. Pero dicho esto, y hablando en general, yo no dejaría de usar el ratón para un uso general, de hecho ni siquiera me compraría una tableta si mi único objetivo fuese trabajar con Word, navegar por Internet o mover archivos de un lado a otro. Para ciertas tareas, yo encuentro que el ratón es perfecto (igual que la tableta es perfecta para otras). De hecho, con el ratón adecuado (en ergonomía y tecnología) y la técnica correcta (manejándolo desde los dedos y no desde la palma de la mano) se puede obtener un grado de precisión bastante bueno. La infinidad de “headshots” y masacres-online que realicé durante mi época como ludópata de los shooters así lo atestiguan.

Logitech G9X. No solo de tableta vive el hombre.

Logitech G9X. No solo de tableta vive el hombre.

Mi ratón actual tiene mil pijadas: pequeños pesos, carcasas con distinta forma y tacto… y además uso una alfombrilla muy específica de modo que, todo junto, me proporcione la mejor combinación de agarre y fricción. Explico estas chorradas para que no parezca que una tableta es una manía: también se puede ser un maniático del ratón. O de ambas cosas, como yo. Aun así, el ratón no puede competir con la tableta en ciertas tareas, pero si la tableta no es lo nuestro, tener un buen ratón y saber sujetarlo bien, también ayuda. ¡Lo digo para que nadie pierda la esperanza!

Ventajas en un contexto artístico/fotográfico

Sin embargo, cuando usamos un programa que incluye algún tipo de herramienta tipo “pincel“, la cosa cambia radicalmente y es mucho más fácil que nos pongamos de acuerdo: aquí sí que podemos sacarle mucho partido a la precisión que ofrece la tableta. Tradicionalmente, quienes más se han beneficiado de este tipo de aparatos han sido los dibujantes o ilustradores. De hecho, existen también “monitores-tableta” donde se “dibuja” directamente sobre la pantalla (por ejemplo, los Wacom Cyntic). Pero hay  más campos que pueden beneficiarse de las tabletas gráficas, y uno de ellos es, por supuesto, el del retoque fotográfico. La mayor precisión del trazo facilita pintar en máscaras o trazar selecciones, y la sensibilidad a la presión nos permite controlar parámetros como el tamaño, la opacidad, el flujo, etc. (la sensibilidad a la inclinación/rotación es más útil para dibujar con pinceles artísticos, que imiten las características de uno real, que para retocar fotos).

Desde el panel "Pincel" de Photoshop podemos elegir qué parámetros asignamos a qué características de la tableta (normalmente presión, en algunos casos también inclinación y rotación)

Desde el panel “Pincel” de Photoshop podemos elegir qué parámetros asignamos a qué características de la tableta (normalmente presión, en algunos casos también inclinación y rotación)

Es difícil explicar con palabras esta ventaja más allá de lo que ya he dicho: simplemente, todo lo relacionado con trazar resulta mucho más cómodo, más orgánico y agradable. Tras usar una tableta para estas tareas y volver al ratón, uno se siente torpe, limitado, como si lo manejase con manoplas – uno no cobra conciencia de estas limitaciones del “roedor con cable” hasta que prueba con uno de estos lápices.

¿Significa esto que una tableta es recomendable para cualquiera, sin reserva de tipo alguno? Es más, ¿podría decirse que es imprescindible? ¿Pueden los vecinos llegar a mirarnos mal si se enteran de que no tenemos tableta? Creo que esto requiere algo más de explicación: para dibujar (en el sentido de crear ilustraciones) directamente en el ordenador, es evidente que el ratón no es siquiera una opción, así que para “crear” directamente en el ordenador, necesitamos algún producto de este tipo. Pero en el caso del retoque fotográfico, realizado por alguien que sea fotógrafo (no retocador a tiempo completo), no sé si llegaría a tanto como decir que una tableta sea “imprescindible“, pues depende entre otras cosas del nivel y técnicas de retoque que emplee cada uno. Es decir, como ya he dicho, en todo lo relacionado con pintar, trazar o seleccionar sobre el lienzo, facilita mucho el trabajo y proporciona una gran comodidad. El lápiz y la tableta son ideales para hacer dodge and burn, pintar en máscaras para perfeccionar selecciones, clonar en todos sus colores y sabores, dibujar pelos/pestañas, usar las herramientas Dedo/Desenfocar/Enfocar o, simplemente, usar la herramienta Lazo. Pero no todo el mundo emplea estas técnicas, y si lo que hacemos es usar los menús, mover controles deslizantes, elegir capas de ajuste y como mucho emplear alguna técnica de selección basada en luminosidad o color, yo creo que obtendremos entre poca y ninguna ganancia por el hecho de usar una tableta. Por tanto, un primer factor a tomar en cuenta es con qué frecuencia empleamos ese tipo de técnicas (aunque también cabría preguntarse si no será que no usamos esas técnicas porque el ratón nos limita y los resultados son malos).

Martin Evening, nuestro querido gurú de Photoshop y Lightroom, y que además es fotógrafo, recomienda el uso de una tableta. Y si el Martin lo dice, no puede ser ninguna tontería.

Martin Evening, nuestro querido gurú de Photoshop y Lightroom, y que además es fotógrafo, recomienda el uso de una tableta con sensibilidad al a presión. Y si el Martin lo dice, no puede ser ninguna tontería.

En segundo lugar, hay otro tema al que debo referirme: ocurre que, con una frecuencia cada vez mayor, leo o me cuentan historias de gente que afirma tener grandes problemas para adaptarse a la tableta. Esto es algo que me ha costado aceptar, pues siempre he pensado que la gracia de la tableta es que no requiere adaptación si has sostenido un lápiz antes: yo compré mi primera tableta gráfica hace 13 años (para dibujar, no para retoque – ni tenía cámara digital por aquel entonces, o como mucho me acabaría de comprar la primera) y la adaptación fue instantánea, salvo por el hecho de mirar a la pantalla y no al papel mientras dibujaba. Así que durante mucho tiempo he creído que esto eran excusas para no comprarse una, pero finalmente he tenido que aceptar que, realmente, hay gente que parece incapaz de usarlas. Sospecho que esto tenga algo que ver con el hecho de que, mientras que quienes se compran una tableta para dibujar ya están acostumbrados a realizar movimientos precisos con un lápiz o similar, aquellos que la adquieren para retoque fotográfico (o muchos de ellos) no dibujan desde que iban al parvulario. Incluso así, pienso que es cuestión de práctica, pero parece que el disgusto inicial les puede a muchos, y la tableta rápidamente queda aparcada en algún rincón. Por eso, aunque yo recomiendo comprar una tableta, tampoco querría caer en una recomendación entusiasta e incondicional: ya hay demasiadas tabletas criando polvo en casa de fotógrafos.

Aparte de esto, hay un aspecto concreto que sospecho que también puede tener impacto en la facilidad de uso de una tableta: el modo de proyección, es decir, el hecho de usarla en modo ratón o en modo lápiz. Ambos modos funcionan de forma muy similar, tal como expliqué al principio, pero estas dos proyecciones difieren en lo que ocurre cada vez que levantamos el lápiz de la tableta y lo situamos en un punto diferente:

• En el modo ratón, si el cursor está en el centro de la pantalla y yo sitúo el lápiz en la esquina inferior izquierda de la tableta, no pasa nada. Es un modo relativo: no importa el punto de la tableta donde coloque el lápiz, solo importa hacia dónde mueva el lápiz a partir de ahí.

• En modo lápiz, si el cursor está en el centro de la pantalla y yo sitúo el lápiz en la esquina inferior izquierda de la tableta, el cursor automáticamente salta a la posición equivalente del monitor. Es un modo absoluto: cada punto de la tableta tiene una correspondencia exacta con un punto del monitor o monitores.

Por tanto, a la hora de moverse sobre la superficie, estos dos modos no varían demasiado (simplemente, la sensibilidad y aceleración del modo ratón es regulable mientras que las del modo lápiz son fijas), pero cuando retiramos el lápiz de la tableta y lo volvemos a colocar, la forma de “proyectar” esa nueva posición en la pantalla (cursor) es distinta. Por lo demás, la detección de la presión, inclinación, botones de la tableta o del lápiz, etc. son idénticos en ambos modos.

Normalmente, las tabletas vienen por defecto en modo lápiz, pues encuentro que es el más adecuado para trabajos de dibujo y muy típicamente para “calcar” o pasar bocetos hechos a mano al ordenador repasándolos sobre la tableta. Cuando uno dibuja, encadena varios trazos independientes y la distancia entre cada uno de estos gestos se corresponde con un resultado concreto: es importante diferenciar si dibujamos aquí o allí, no quiero dibujar por ejemplo, una oreja, y que al ir a dibujar la otra oreja al otro lado del óvalo de la cabeza, me siga dibujando sobre la anterior porque el cursor se ha quedado ahí.

Esto sería lo ideal: pintar directamente donde estamos mirando, muy especialmente si eres ilustrador. Pero el precio no está al alcance de todos.

Esto sería lo ideal: pintar directamente donde estamos mirando, muy especialmente si eres ilustrador. Pero el precio no está al alcance de todos.

Como dije, yo me compré mi primera tableta para dibujar (quizá sería más preciso decir “para hacer garabatos“, pero por favor, no me privéis de esta oportunidad de hacerme pasar por un auténtico artista), así que la estuve usando en modo lápiz los primeros años, pero cuando empecé a dedicarme más al tema fotográfico, acabé pasando al modo ratón. Para mi forma de usar la tableta, este modo me resulta más conveniente y, además, me permite sacarle más partido a una tableta pequeña sin complicarme tanto por el hecho de tener 2 monitores. Sin embargo, por culpa de un fallo en los controladores de Wacom, he tenido que volverme a pasar al modo lápiz. Un drama, vamos. Así que el resumen de todo esto no es tanto recomendaros una u otra cosa en concreto, sino simplemente, que os aseguréis de (1) instalar los controladores de la tableta, y (2) de configurar correctamente el apartado Proyección. Yo, por ejemplo, actualmente la uso en modo lápiz con proyección a un monitor y medio (aunque es posible que cambie a un solo monitor según el espacio de trabajo, aparte de que periódicamente voy cambiando detalles en mi forma de usarla).

Aquí podéis ver el apartado "Proyección" de las preferencias de Wacom. Está todo muy bien organizado - es más fácil de configurar de lo que pueda parecer.

Aquí podéis ver el apartado “Proyección” de las preferencias de Wacom. Está todo muy bien organizado – es más fácil de configurar de lo que pueda parecer.

Mi caso es un tanto peculiar porque soy zurdo para escribir y dibujar, pero diestro cuando uso el ratón (en ambos sentidos: lo uso con la derecha y además soy muy hábil xD). Debo de tener algún cortocircuito en los hemisferios cerebroides o algo por el estilo, así que no hagáis demasiado caso de lo que digo. El asunto es que alterno muchísimo entre tableta y ratón, cosa que quien use ambos aparatos con la misma mano no podrá hacer con tanta facilidad. E incluso así, hay otro fallo en los controladores de Wacom que causa un retraso en los clics del ratón en Photoshop cuando antes has usado la tableta. Sí, tan complicado como suena – las tabletas aumentan tanto la creatividad, que hasta los fallos son de lo más imaginativo. Así que se me ha acabado la tontería de alternar tanto y tan a menudo: también he tenido que cambiar mi forma de trabajar en este aspecto. Es una lata, pero bueno, digo yo que algún día la ciencia tendrá solución para todo esto. Espero.

La funcionalidad touch permite usar los dedos como sistema de control.

La funcionalidad touch permite usar los dedos como sistema de control.

¿Qué tableta me conviene?

Bueno, como que soy muy listo, he empezado a escribir la entrada, luego he grabado el vídeo, y ahora termino de escribir la entrada, así que se me ha descuajaringado un poco el esquema y ya no sé ni por dónde voy. Pero, a grandes trazos y como decía en el vídeo, creo que la cosa se reduce a 3 decisiones:

• Marca

Aquí no hay mucho que hablar. Para bien o para mal, creo que Wacom es la opción más recomendable. Si alguien ha probado otras marcas, se agradecerá que comparta sus impresiones en los comentarios. Hay quien habla más o menos bien de modelos de Trust o Genius. Para retocar yo no creo que vayan mal, pero soy maniático con estos temas (en realidad con todo) y aunque me queje de algunas cosas de Wacom, digamos que prefiero “malo conocido” que “bueno por conocer“. Además, todavía no sé si es “bueno por conocer” o “malo por conocer“.

• Modelo

Centrándonos en Wacom, hay dos gamas: la normal o básica, formada por las antiguas “Bamboo“, ahora “Intuos“, y las de la gama alta o profesional, que son las antiguas “Intuos“, ahora “Intuos Pro“. Las de la gama normal o básica, tienen 1024 niveles de presión, van con cable, no tienen botones en la tableta (o poca cosa) y solo están disponibles en tamaños pequeño y mediano. No todas son touch, creo (touch = usarla con los dedos). Las de la gama alta, en cambio, tienen 2048 niveles de presión, ahora traen el kit inalámbrico incluido, incluyen botones y rueda de control, y están disponibles en 3 tamaños, todos ellos con touch si no me equivoco. Aparte, según el modelo concreto, puede que traigan cierto software, aunque esto a su vez depende de la zona del mundo: hay gente que está que trina porque en la publicidad ponía que, por ejemplo, traía el Photoshop Elements, y luego resulta que en Europa por ejemplo no es así. En fin, no soy comercial de Wacom así que esto es una mera orientación. Yo creo que para fotografía y uso no-artístico, vale casi cualquier cosa dentro de una marca de calidad. Aun así, el tema inalámbrico y los botones me gustan bastante y son uno de los motivos de que tenga la Intuos Pro. Eso sí, la pequeña.

• Tamaño

Y hablando de si el tamaño importa o no, de nuevo habría que diferenciar entre dibujo y retoque fotográfico. Para retoque fotográfico, opino que la tableta más pequeña (una que tenga apróximadamente 15cm x 10cm de superficie útil) es suficiente. No obstante, si tenemos 2 monitores y empleamos la tableta en modo lápiz, tendremos que renunciar a parte de la tableta como dije antes, por lo que en este caso, quizá pueda convenirnos una tableta de tamaño algo superior. Lo mismo si tenemos un monitor enorme. Incluso así, en mi experiencia, las tabletas más grandes (tamaño “L”) son un poco trasto. De hecho, hace poco vi un vídeo del ilustre Aaron Nace (un monstruo del Photoshop que, además, es fotógrafo) donde mostraba que él solo utiliza un trozo muy pequeño de su tableta, que ya es el modelo pequeño (la Intuos Pro S). No es que su palabra sea ley, de hecho a mí me parece demasiado poco, pero que un superdotado del tema diga eso es como para tenerlo en cuenta al menos. Además, como he dicho, también hace fotos y para mí esto es importante (creo que podemos llamarnos a engaño si solo tomamos como referencia a gente que se dedique exclusivamente al retoque: sí, podemos aprender mucho de ellos, pero creo que no es buena idea querer caminar sobre sus pisadas – ellos y nosotros somos “animales” distintos, de ahí que mencione a gente como Evening o Nace, expertos en PS que además son buenos fotógrafos).

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Aaron Nace: talento, creatividad y sentido del humor. Un genio, en mi opinión. Y dice que sin tableta gráfica, no sería nadie. Bueno, algunos, incluso con tableta, ¡seguimos siendo nadie! Pero cuando el río suena…

Por supuesto, aunque todo el rato tengo Photoshop en mente, hay muchos más programas que se benefician del uso de una tableta gráfica, solo que yo no los uso y por eso no los nombro. En Lightroom, que si lo uso, realmente no necesito la tableta para mover deslizadores, abrir paneles y pulsar botones, además de que los controladores actuales de Wacom fallan un poco (para variar) con LR. Otro motivo por el que no uso mucho la tableta con Lightroom es que los controles del módulo Revelar se “resetean” con doble clic, cosa que hago con enorme frecuencia (para mí, LR es un festival de dobles-clics), pero hacer doble clic con el lápiz es un poco más difícil que con el ratón (es fácil hacer 2 pulsaciones ligeramente separadas, aunque esto es algo que se puede regular desde las preferencias de la tableta). Dicho esto, la tableta es útil para emplear el pincel de ajuste, aunque en este caso, la presión siempre está vinculada al flujo. Esto me parece un fastidio, primero porque en Lightroom no suelo jugar tanto con este parámetro, y en segundo, porque puestos a vincular la presión a algo, preferiría que fuese al tamaño (en cambio, con el ratón, puedo usar la rueda sobre la marcha para variar el tamaño). No descarto que haya alguna forma de cambiar esto, pero si la hay, la desconozco y además la ignoro, o bien no la sé. Todas estas agudas observaciones me llevan a lo que dije al principio: para mí, el programa donde la tableta brilla con mayor esplendor es Photoshop.

No todos tenemos un espacio de trabajo tan despejado como este señor de la publicidad de las tabletas, así que ve pensando dónde ponerla.

No todos tenemos un espacio de trabajo tan despejado como este señor de la publicidad de las tabletas, así que ve pensando dónde ponerla.

Por último, quería destacar algo de lo que se habla poco, y que es la colocación de la tableta. Una tableta ocupa espacio y no siempre vamos sobrados de este elemento en nuestro escritorio. Es fácil caer en la tentación de tener la tableta guardada y sacarla cuando la necesitemos… pero os podéis imaginar lo que acaba pasando: que luego, por pereza, uno no la usa nunca. Evidentemente, si retocamos de higos a brevas, quizá tampoco nos compense tener la tableta puesta (de hecho, quizá ni siquiera nos compense comprarla). Pero a poco que la usemos, vale la pena tenerla a mano y, a ser posible, en una buena posición. Si hace falta, conviene apartar un poco el teclado o incluso poner la tableta no a un lado sino delante de él (entre nuestro cuerpo y el teclado, digamos). Como ya dije, mi caso es algo especial, así que no me atrevo a dar consejos muy específicos en esto: simplemente quiero que seáis conscientes de que esto no es comprar la tableta y ¡hala! a meterla en cualquier lado. Los modelos inalámbricos pueden facilitar la colocación, aunque hay que encenderlos cada vez que quieres usarlos (no están permanentemente encendidos para no gastar la batería).

La grande parece muy chula, pero hay quien ha tenido que mudarse de casa para poder usarla.

Comparación de los tamaños pequeño, mediano y grande de las Intuos Pro de Wacom. La grande parece muy chula, pero hay quien ha tenido que mudarse de casa para poder usarla.

Conclusiones

Aunque ya debe haber quedado claro, voy a sintetizarlo: esto es algo muy personal y todo lo que sea hacer valoraciones será únicamente mi opinión individual, según la cual, no creo que una tableta gráfica sea necesariamente imprescindible para retoque fotográfico practicado por fotógrafos. De hecho, muchas de sus características más avanzadas están orientadas a ilustradores. Pero no por ello deja de ser -repito que desde mi punto de vista- un invento tremendamente útil para el retoque fotográfico en Photoshop, especialmente en casos como los que mencioné al principio (cualquier técnica que requiera “pintar“). Y cuanto más se usa, más dependencia crea, porque uno empieza a hacer cosas que no es que se hagan mejor con la tableta que con el ratón: es que con el ratón directamente no se pueden hacer, especialmente utilizar la presión para regular cualidades del pincel como tamaño u opacidad.

Dicho esto, se leen comentarios tan entusiastas sobre el tema de las tabletas, que me gustaría ponerme la gorra de aguafiestas por un momento y recordar que la tableta por sí sola no va a hacer que ajustemos mejor el color o la exposición. Básicamente, no es más que un sistema que ofrece un control más preciso del puntero, y sensibilidad a la presión. ¡Que no es poca cosa! Es un gustazo. Es como tener superpoderes (yo ya tenía superpoderes antes, así que no noté la diferencia, pero otra gente me lo ha contado). Dicho esto, yo he retocado bastantes fotos sin llegar a usar el lápiz. Y sé de gente con un buen manejo de Photoshop que ni siquiera usa tableta. Hasta sé de gente que retoca con el touchpad del portátil, ¡¡Dios!! Dicho esto, hay tabletas relativamente baratas – creo que las Intuos (antiguas “Bamboo”) están desde unos 69 €, así que tampoco se pierde una fortuna por probar. ¿Qué? Ah, vale, la coñita del 69. Vale, vale, ja-ja-ja. Ahora pongámonos serios, hombre, que la calidad de nuestras fotos está en juego. ¡Un poco de formalidad!

En fin, concluyo. Como dije al principio, quizá tras esta entrada te interese ver este videoanálisis de la Intuos Pro.

¡Gracias por leer todo esto, si es que has llegado hasta aquí!

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Comments

  1. Buenas! Muchas gracias por las explicaciones.
    Quería preguntarte si se podría editar fotografías en la tableta sin necesidad de conectarla a un monitor

    1. Author

      Noa: Sí, pero en ese caso se requiere un tipo de tableta distinta que más que una tableta es una especie de pantalla+tableta. Las más conocidas (y caras) son las Cintiq de Wacom, si buscas en google verás las opciones que existen. También existen otras marcas, pero yo no uso ninguna de ese tipo, por eso no puedo dar recomendación específica. Un saludo.

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